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	<title>Comentarios en: EL DIARIO EN 2008</title>
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	<description>Blog de Antonio García-Trevijano</description>
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		<title>Por: David Serquera</title>
		<link>http://antoniogarciatrevijano.com/2008/01/08/el-diario-en-2008/#comment-13754</link>
		<dc:creator><![CDATA[David Serquera]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 Mar 2008 12:11:10 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La noticia mas popular en meneame es una que reivindica muchos de nuestras peticiones pero que acaba pidiendo el voto para &quot;joderles la fiesta&quot; Podeis hacer comentarios a favor de la abstencion activa:

http://meneame.net/story/jodeles-fiesta-vota-participar-elecciones-contra-voto-util]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>La noticia mas popular en meneame es una que reivindica muchos de nuestras peticiones pero que acaba pidiendo el voto para &#8220;joderles la fiesta&#8221; Podeis hacer comentarios a favor de la abstencion activa:</p>
<p><a href="http://meneame.net/story/jodeles-fiesta-vota-participar-elecciones-contra-voto-util" rel="nofollow">http://meneame.net/story/jodeles-fiesta-vota-participar-elecciones-contra-voto-util</a></p>
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		<title>Por: MessageInOut</title>
		<link>http://antoniogarciatrevijano.com/2008/01/08/el-diario-en-2008/#comment-13753</link>
		<dc:creator><![CDATA[MessageInOut]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 Mar 2008 09:28:31 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[¿TE VAN A VOLVER A ENGAÑAR OTRA VEZ?
 
Ciudadanos: el único voto útil en una democracia falsa (sin independencia de poderes del Estado) es el que no entra en la urna. 

A los que dicen que la abstención beneficia a uno u a otro partido les respondo que puede que tengan razón: pero a quien no beneficia nunca es al Pueblo, que sigue sin control de la clase política. 

Respetad las urnas: dejadlas vacías. 

VOTA AQUÍ: http://acratasdiario.blogspot.com/]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>¿TE VAN A VOLVER A ENGAÑAR OTRA VEZ?</p>
<p>Ciudadanos: el único voto útil en una democracia falsa (sin independencia de poderes del Estado) es el que no entra en la urna. </p>
<p>A los que dicen que la abstención beneficia a uno u a otro partido les respondo que puede que tengan razón: pero a quien no beneficia nunca es al Pueblo, que sigue sin control de la clase política. </p>
<p>Respetad las urnas: dejadlas vacías. </p>
<p>VOTA AQUÍ: <a href="http://acratasdiario.blogspot.com/" rel="nofollow">http://acratasdiario.blogspot.com/</a></p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: Luis Sanchez de Rojas</title>
		<link>http://antoniogarciatrevijano.com/2008/01/08/el-diario-en-2008/#comment-13752</link>
		<dc:creator><![CDATA[Luis Sanchez de Rojas]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 02 Mar 2008 20:57:46 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Monumental articulo de Isidro Fuentes: ¿Alternativas?

Que Dios os bendiga a todos los que haceis el diario de la República Constitucional.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Monumental articulo de Isidro Fuentes: ¿Alternativas?</p>
<p>Que Dios os bendiga a todos los que haceis el diario de la República Constitucional.</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: José A. Sanchidrián Huergo</title>
		<link>http://antoniogarciatrevijano.com/2008/01/08/el-diario-en-2008/#comment-13751</link>
		<dc:creator><![CDATA[José A. Sanchidrián Huergo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 02 Mar 2008 09:24:55 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Querido Don Antonio, estimados repúblicos:


Mi precaria conexión a Internet no me permite estar al tanto de las directrices y acciones del MCRC, ni participar de la forma constante que me gustaría. Dejo, no obstante, aquí este escrito, por si pudiera publicarse como artículo del Diario, o diera a alguien una idea para componer uno mejor. Lo hago así porque no puedo mirar en mi correo la dirección a la que debiera ir. Perdón por la molestia y gracias.

VOTACIONES CIEGAS

Bastan mediana inteligencia y ausencia de prejuicios, al fijarse en la realidad política española, para comprobar que los ciudadanos no podemos elegir representantes, solo nos está permitido refrendar las listas de los partidos estatales. A pesar de la anestesia general, al respirar los vapores de la machacona propaganda mediática que imperceptiblemente inundan la esfera pública, resultaba factible que una buena parte de los españoles terminara por desperezarse para enfilar su descontento a la abstención. 
Para evitarlo, los sostenedores del Régimen han urdido la estratagema de presentar las próximas “Elecciones Generales” del 9-M de una forma peculiar. Esto se plasma en una doble manipulación, respecto al objeto de las mismas y a las posibilidades de los sujetos participantes. 
Primero, la escenificación de una pugna electoral personal entre Zapatero y Rajoy, cosa más sugestiva que la confrontación de sus huecos programas, por la Presidencia del Gobierno. Maniobra que culmina con los debates televisados entre ambos. Unos dirán que ha ganado uno o que les parece mejor el otro, pero en lo que coincidirán todos -y para esto da igual la COPE que la SER, el MUNDO que el PAÍS, LIBERTAD DIGITAL o la SEXTA- es en no denunciar tal fraude, ni en pedir la reforma de la Constitución y la Ley Electoral para que los ciudadanos podamos votar en unas elecciones presidenciales y, entonces sí, elegir democráticamente al presidente del gobierno.
Segundo, referirse continuamente a los comicios como un proceso decisorio trascendental para todos nosotros en el que no participar sería algo irresponsable y culposo. Nada más falso. Sin entrar en una discusión ontológica sobre la existencia de una decisión colectiva, sí existen decisiones individuales. La democracia resuelve el problema al dar el rango de tal decisión colectiva a la decisión individual de la mayoría. Éstas se adicionan, pero jamás se elaboran ni alteran, por lo que el sujeto sí es responsable de lo que elije, que contribuye a fundar la voluntad colectiva en condiciones de igualdad con los demás. Así, en una decisión democrática se puede votar por A, B, o C; pero también resultará A, B, o C. 
Las “elecciones” españolas se caracterizan por la instrumentalización de la voluntad individual. Decisión personal que, en cuanto a tal, sí existe: los ciudadanos podemos votar la lista A, la B, o la C. Sin embargo, la decisión colectiva en cada circunscripción no es A, B, o C; sino la lista P, una elaboración proporcional que nadie puede votar porque no se presenta a las elecciones y ni siquiera existe a priori. He ahí el engaño: los españoles nunca pueden ser responsables de un resultado imprevisible que individualmente no pueden decidir.
La prueba de esto la tenemos en todas las tertulias y análisis de los voceros del Régimen, que se devanan los sesos entre encuesta y encuesta intentando prever, a la vez que condicionar, lo que va a pasar el 9-M. Asimilándolo a la teoría de la decisión racional, tal es la incertidumbre, que todos se decantan por el criterio minimax. Pero el mal menor sigue siendo mal y lo ético no puede basarse en la utilidad. Tratan de introducirnos a todos los españoles en un gigantesco dilema del prisionero, para que la única decisión racional y buena que individualmente podemos tomar, esta es la abstención activa, nos parezca descabellada e inconveniente; continuando, así, la condena en la cárcel del Estado de Partidos.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Querido Don Antonio, estimados repúblicos:</p>
<p>Mi precaria conexión a Internet no me permite estar al tanto de las directrices y acciones del MCRC, ni participar de la forma constante que me gustaría. Dejo, no obstante, aquí este escrito, por si pudiera publicarse como artículo del Diario, o diera a alguien una idea para componer uno mejor. Lo hago así porque no puedo mirar en mi correo la dirección a la que debiera ir. Perdón por la molestia y gracias.</p>
<p>VOTACIONES CIEGAS</p>
<p>Bastan mediana inteligencia y ausencia de prejuicios, al fijarse en la realidad política española, para comprobar que los ciudadanos no podemos elegir representantes, solo nos está permitido refrendar las listas de los partidos estatales. A pesar de la anestesia general, al respirar los vapores de la machacona propaganda mediática que imperceptiblemente inundan la esfera pública, resultaba factible que una buena parte de los españoles terminara por desperezarse para enfilar su descontento a la abstención.<br />
Para evitarlo, los sostenedores del Régimen han urdido la estratagema de presentar las próximas “Elecciones Generales” del 9-M de una forma peculiar. Esto se plasma en una doble manipulación, respecto al objeto de las mismas y a las posibilidades de los sujetos participantes.<br />
Primero, la escenificación de una pugna electoral personal entre Zapatero y Rajoy, cosa más sugestiva que la confrontación de sus huecos programas, por la Presidencia del Gobierno. Maniobra que culmina con los debates televisados entre ambos. Unos dirán que ha ganado uno o que les parece mejor el otro, pero en lo que coincidirán todos -y para esto da igual la COPE que la SER, el MUNDO que el PAÍS, LIBERTAD DIGITAL o la SEXTA- es en no denunciar tal fraude, ni en pedir la reforma de la Constitución y la Ley Electoral para que los ciudadanos podamos votar en unas elecciones presidenciales y, entonces sí, elegir democráticamente al presidente del gobierno.<br />
Segundo, referirse continuamente a los comicios como un proceso decisorio trascendental para todos nosotros en el que no participar sería algo irresponsable y culposo. Nada más falso. Sin entrar en una discusión ontológica sobre la existencia de una decisión colectiva, sí existen decisiones individuales. La democracia resuelve el problema al dar el rango de tal decisión colectiva a la decisión individual de la mayoría. Éstas se adicionan, pero jamás se elaboran ni alteran, por lo que el sujeto sí es responsable de lo que elije, que contribuye a fundar la voluntad colectiva en condiciones de igualdad con los demás. Así, en una decisión democrática se puede votar por A, B, o C; pero también resultará A, B, o C.<br />
Las “elecciones” españolas se caracterizan por la instrumentalización de la voluntad individual. Decisión personal que, en cuanto a tal, sí existe: los ciudadanos podemos votar la lista A, la B, o la C. Sin embargo, la decisión colectiva en cada circunscripción no es A, B, o C; sino la lista P, una elaboración proporcional que nadie puede votar porque no se presenta a las elecciones y ni siquiera existe a priori. He ahí el engaño: los españoles nunca pueden ser responsables de un resultado imprevisible que individualmente no pueden decidir.<br />
La prueba de esto la tenemos en todas las tertulias y análisis de los voceros del Régimen, que se devanan los sesos entre encuesta y encuesta intentando prever, a la vez que condicionar, lo que va a pasar el 9-M. Asimilándolo a la teoría de la decisión racional, tal es la incertidumbre, que todos se decantan por el criterio minimax. Pero el mal menor sigue siendo mal y lo ético no puede basarse en la utilidad. Tratan de introducirnos a todos los españoles en un gigantesco dilema del prisionero, para que la única decisión racional y buena que individualmente podemos tomar, esta es la abstención activa, nos parezca descabellada e inconveniente; continuando, así, la condena en la cárcel del Estado de Partidos.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Jesús</title>
		<link>http://antoniogarciatrevijano.com/2008/01/08/el-diario-en-2008/#comment-13750</link>
		<dc:creator><![CDATA[Jesús]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Mar 2008 16:23:46 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Isidro, te felicito por tus artículos en los períodicos de Tenerife y el artículo ¿Alternativas? en el Diario de los repúblicos.

Saludos]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Isidro, te felicito por tus artículos en los períodicos de Tenerife y el artículo ¿Alternativas? en el Diario de los repúblicos.</p>
<p>Saludos</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Juan Moreno</title>
		<link>http://antoniogarciatrevijano.com/2008/01/08/el-diario-en-2008/#comment-13749</link>
		<dc:creator><![CDATA[Juan Moreno]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Mar 2008 12:42:28 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Gracias Fernando por colgar el artículo de Gregorio Morán en &quot;La Vanguardia&quot; del sábado pasado.

Asiduo lector de la &quot;sabatinas intempestivas&quot;, éste no lo había leído por ausentarme de Cataluña para alejarme del lodazal político del próximo 9 de Marzo.

Desde Aguilas un saludo.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Gracias Fernando por colgar el artículo de Gregorio Morán en &#8220;La Vanguardia&#8221; del sábado pasado.</p>
<p>Asiduo lector de la &#8220;sabatinas intempestivas&#8221;, éste no lo había leído por ausentarme de Cataluña para alejarme del lodazal político del próximo 9 de Marzo.</p>
<p>Desde Aguilas un saludo.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Fernando</title>
		<link>http://antoniogarciatrevijano.com/2008/01/08/el-diario-en-2008/#comment-13748</link>
		<dc:creator><![CDATA[Fernando]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Mar 2008 11:04:27 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El derecho político al desprecio 
SABATINAS INTEMPESTIVAS. La Vanguardia. 23/02/2008
Gregorio Morán  

Llevamos treinta años votando y hoy, recién inaugurado el festival del idiota - las campañas electorales parecen pensadas para retrasados mentales-, me gustaría hacerles una pregunta personal, íntima, sin exigencia de respuesta rápida. ¿Cuándo fue la última vez que usted votó a favor de algo? Aclaro que no estoy preguntando cuándo votó por última vez, sino cuándo votó en positivo. ¿Acaso fue la primera vez que metió la papeleta en las urnas, mientras le temblaban las manos, mitad por emoción mitad por inexperiencia, como me ocurrió a mí mismo? 
Aquel 15 de junio del 77 ¿fue la primera y última vez que usted votó en conciencia por lo que quería, por lo que le ilusionaba, en fin por todo aquello que se le había acumulado en la vida y que tenía la intención de expresarlo metiendo una papeleta por la ranura de una caja de plástico transparente? 
¿O sucedió luego, en el esperanzado octubre de 1982, cuando los socialistas barrieron con el club del misal y la cursilería en el que se había convertido la UCD de Landelino Lavilla? ¿No se acuerdan ustedes de aquella imagen buñuelesca de Landelino bailando con su señora, en plena campaña electoral? Antes, cuando lo recordaba, lloraba de risa, ahora, si la evoco, siento vergüenza ajena. 
¿Cuándo votamos a favor por última vez? En esencia hubo un momento en que la gente, en España, dejó de votar a favor para votar en contra. 
¿Cuántas elecciones se lleva votando a unos para que no ganen los otros? Desde hace mucho tiempo, demasiado para los treinta años de experiencia democrática. Las elecciones en España, no sólo las generales sino las autonómicas, se han convertido en auténticos ejercicios colectivos de vudú. Se mete la papeleta en la urna para castigar al adversario. La invención del Partido Popular como gravoso peligro para la convivencia, por ejemplo, ha tenido notable éxito en el País Vasco y Catalunya; es al tiempo que un hallazgo mediático, un lujo para cualquiera de los otros partidos nacionalistas, tan conservadores o más que el propio Partido Popular. Por ejemplo, tengo yo serias dudas sobre quién es más conservador, si Mariano Rajoy o Duran Lleida; me bastaría contrastar los lemas de campaña sobre la emigración de uno y otro, para encontrarme con gemelos univitelinos. 
Yo no podría votar por Zapatero, sencillamente porque me avergüenza. Yo siempre pensé que la política era un asunto serio para gente curtida y voluntariosa. El combate Hillary-Obama, por ejemplo. Un personal que se lo curra, que tiene a los medios de comunicación mirándoles el dobladillo de la ropa interior, donde cometer un error no se permite impunemente. Es verdad que la democracia norteamericana puede dar productos caducados, auténticos desechos de tienta, pero eso le pasa a cualquiera en un momento torpe de la historia. No soy un experto en política norteamericana, pero si a alguien en algún lugar de nuestro entorno se le ocurriera la genialidad etílica del dedito en forma de garfio sobre la ceja izquierda, lo más probable es que le nombraran ejecutivo en los casinos de Las Vegas. 
A mí con Zapatero, lo confieso, me ocurre como con Maragall o el lehendakari Ibarretxe. No entiendo cómo unos personajes así han llegado a ser considerados referentes de algo. No creo que nadie haya descrito este tipo de individuo con la minuciosidad con que lo hizo un buen conocedor del paño, y notable impostor, que fue Jercy Kosinski en su magistral relato En el jardín; sirvió para el filme inquietante que protagonizaba Peter Sellers, ¡Bienvenido, Mr. Chance! No es nada personal, es una cuestión de Estado. Esa gente la considero un peligro. Yo aún estoy esperando, perplejo y desolado, una explicación sobre un montón de cosas que se ha ido dejando caer esa especie de Trío de los Panchos, llenos de ideas de bombero; con permiso del benemérito cuerpo. La llamada y caducada negociación con ETA no es agua pasada, sino una prueba de irresponsabilidad, en la que me la bufa lo que pueda pensar el Partido Popular; otros genios que se fueron a Suiza a charlar, hasta que se dieron cuenta de que les estaban tomando el pelo. Porque el problema capital de la clase política española respecto a ETA, y en esa clase incluyo a partidos veteranos como el PNV y a gregarios de menor cuantía como Carod-Rovira, está en determinar el tiempo que tardan en detectar que les están tomando el pelo, un pelo carísimo en sangre y alternativas. 
Yo no puedo votar a Zapatero, porque no soy artista, ni me gusta la poesía de Benedetti - ¡manda cojones sacar ahora a Benedetti del armario!-. Zapatero tiene un aroma a Artur Mas, todo huele a retórica, no se cree una puta palabra de todo lo que dice, o se lo cree mientras lo dice, pero ni un minuto más. Hoy juran, mañana van al notario, al otro día hacen declaraciones volcánicas que si alguien se las tomara en serio darían un vuelco al país. Tampoco puedo votar a Rajoy ni al PP, no sólo por trayectoria sino porque me basta verle en ese calvario, crucificado entre dos delincuentes políticos como Acebes y Zaplana - un delincuente político es aquel tipo que después de haber burlado todas las leyes de la decencia, no ha encontrado aún el juez social que le encause por estafa ciudadana-, junto a un espécimen como Pizarro, cuya única preocupación en su vida, hasta el día de hoy, ha sido forrarse. 
Y ahí estamos, discutiendo contra quién se debe votar. El macizo de la raza hispana duda de Rajoy - ¡ay esos gallegos indecisos, si volviera Aznar, el sin dudas!-,pero votará contra Zapatero. Los votantes zapateriles - ¡cuánto dinero se ha distribuido entre la inteligencia hispana; sólo Esquerra Republicana alcanzó tan altas cotas en el aplec de Frankfurt!- dudan del fuste de ese chico, al que le falta un hervor, pero votarán contra el PP. ¿Y el mundo fantástico del tripartito catalán, qué hará? Los muchachos y muchachas de Esquerra, unidos sobre todo por el erario público, se decidirán contra la gran meada española, última aportación del fino teórico Carod-Rovira el caganer, famoso por su arrojo. Iniciativa per Catalunya i els Verds, en su aspiración por convertirse en un club vacacional, rutes a peu i en bicicleta, se paseará en vehículo ecológico. Cada vez que contemplo el aspecto de seminarista rebotado de ese chico de la bicicleta, me viene a la memoria lo que fue el PSUC en este país y me cuesta creerlo.
Opciones. Puede usted votar contra Rajoy, puede usted votar contra Zapatero, puede usted votar algo del tripartito y darle una patada a Mas en el culo de Duran Lleida. Puede usted votar contra todos un poco y seguir siendo constitucional. Incluso regalarle el voto a Llamazares, un médico en cuyas manos no pondría mi salud ni loco. Si vota en blanco, ya sabe que es la opción defendida por dos talentos estratégicos de larga trayectoria, Maragall y Barrera. Yo le sugiero algo muy sencillo y sin ningún futuro. El efecto le durará apenas una noche, la que sigue a los resultados electorales. No vaya a votar. Ni siquiera se mueva. 
Castígueles con su desprecio. Le puedo asegurar que como ciudadano no va a variar en nada su vida si gana uno o gana otro, todo lo más sufrirá viendo la cara de Zaplana, no muy diferente de la de Blanco, o al revés, y como ninguno conseguirá la mayoría absoluta, podrá gozar de una escena memorable: cómo, al día siguiente del voto, todos se mostrarán dialogantes, integradores y comprensivos con sus adversarios. España se está haciendo italiana. La casta, hay quien la llama la costra, domina la situación y usted ha de asumir que, además de tocarle sus partes íntimas durante los días que quedan hasta el próximo 9, además, digo, creerán que le gusta. Porque si no protesta, se entiende que es porque le place. Por eso, el desprecio debería ir tomando carácter de derecho político. Nos faltan aún formas de manifestarlo, pero esta ocasión viene como regalada, porque nada es tan obvio como explicar que los intereses que unen a Zapatero con Rajoy, y a Carod con Acebes, son un vínculo mucho más poderoso que sus obligaciones con nosotros.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>El derecho político al desprecio<br />
SABATINAS INTEMPESTIVAS. La Vanguardia. 23/02/2008<br />
Gregorio Morán  </p>
<p>Llevamos treinta años votando y hoy, recién inaugurado el festival del idiota &#8211; las campañas electorales parecen pensadas para retrasados mentales-, me gustaría hacerles una pregunta personal, íntima, sin exigencia de respuesta rápida. ¿Cuándo fue la última vez que usted votó a favor de algo? Aclaro que no estoy preguntando cuándo votó por última vez, sino cuándo votó en positivo. ¿Acaso fue la primera vez que metió la papeleta en las urnas, mientras le temblaban las manos, mitad por emoción mitad por inexperiencia, como me ocurrió a mí mismo?<br />
Aquel 15 de junio del 77 ¿fue la primera y última vez que usted votó en conciencia por lo que quería, por lo que le ilusionaba, en fin por todo aquello que se le había acumulado en la vida y que tenía la intención de expresarlo metiendo una papeleta por la ranura de una caja de plástico transparente?<br />
¿O sucedió luego, en el esperanzado octubre de 1982, cuando los socialistas barrieron con el club del misal y la cursilería en el que se había convertido la UCD de Landelino Lavilla? ¿No se acuerdan ustedes de aquella imagen buñuelesca de Landelino bailando con su señora, en plena campaña electoral? Antes, cuando lo recordaba, lloraba de risa, ahora, si la evoco, siento vergüenza ajena.<br />
¿Cuándo votamos a favor por última vez? En esencia hubo un momento en que la gente, en España, dejó de votar a favor para votar en contra.<br />
¿Cuántas elecciones se lleva votando a unos para que no ganen los otros? Desde hace mucho tiempo, demasiado para los treinta años de experiencia democrática. Las elecciones en España, no sólo las generales sino las autonómicas, se han convertido en auténticos ejercicios colectivos de vudú. Se mete la papeleta en la urna para castigar al adversario. La invención del Partido Popular como gravoso peligro para la convivencia, por ejemplo, ha tenido notable éxito en el País Vasco y Catalunya; es al tiempo que un hallazgo mediático, un lujo para cualquiera de los otros partidos nacionalistas, tan conservadores o más que el propio Partido Popular. Por ejemplo, tengo yo serias dudas sobre quién es más conservador, si Mariano Rajoy o Duran Lleida; me bastaría contrastar los lemas de campaña sobre la emigración de uno y otro, para encontrarme con gemelos univitelinos.<br />
Yo no podría votar por Zapatero, sencillamente porque me avergüenza. Yo siempre pensé que la política era un asunto serio para gente curtida y voluntariosa. El combate Hillary-Obama, por ejemplo. Un personal que se lo curra, que tiene a los medios de comunicación mirándoles el dobladillo de la ropa interior, donde cometer un error no se permite impunemente. Es verdad que la democracia norteamericana puede dar productos caducados, auténticos desechos de tienta, pero eso le pasa a cualquiera en un momento torpe de la historia. No soy un experto en política norteamericana, pero si a alguien en algún lugar de nuestro entorno se le ocurriera la genialidad etílica del dedito en forma de garfio sobre la ceja izquierda, lo más probable es que le nombraran ejecutivo en los casinos de Las Vegas.<br />
A mí con Zapatero, lo confieso, me ocurre como con Maragall o el lehendakari Ibarretxe. No entiendo cómo unos personajes así han llegado a ser considerados referentes de algo. No creo que nadie haya descrito este tipo de individuo con la minuciosidad con que lo hizo un buen conocedor del paño, y notable impostor, que fue Jercy Kosinski en su magistral relato En el jardín; sirvió para el filme inquietante que protagonizaba Peter Sellers, ¡Bienvenido, Mr. Chance! No es nada personal, es una cuestión de Estado. Esa gente la considero un peligro. Yo aún estoy esperando, perplejo y desolado, una explicación sobre un montón de cosas que se ha ido dejando caer esa especie de Trío de los Panchos, llenos de ideas de bombero; con permiso del benemérito cuerpo. La llamada y caducada negociación con ETA no es agua pasada, sino una prueba de irresponsabilidad, en la que me la bufa lo que pueda pensar el Partido Popular; otros genios que se fueron a Suiza a charlar, hasta que se dieron cuenta de que les estaban tomando el pelo. Porque el problema capital de la clase política española respecto a ETA, y en esa clase incluyo a partidos veteranos como el PNV y a gregarios de menor cuantía como Carod-Rovira, está en determinar el tiempo que tardan en detectar que les están tomando el pelo, un pelo carísimo en sangre y alternativas.<br />
Yo no puedo votar a Zapatero, porque no soy artista, ni me gusta la poesía de Benedetti &#8211; ¡manda cojones sacar ahora a Benedetti del armario!-. Zapatero tiene un aroma a Artur Mas, todo huele a retórica, no se cree una puta palabra de todo lo que dice, o se lo cree mientras lo dice, pero ni un minuto más. Hoy juran, mañana van al notario, al otro día hacen declaraciones volcánicas que si alguien se las tomara en serio darían un vuelco al país. Tampoco puedo votar a Rajoy ni al PP, no sólo por trayectoria sino porque me basta verle en ese calvario, crucificado entre dos delincuentes políticos como Acebes y Zaplana &#8211; un delincuente político es aquel tipo que después de haber burlado todas las leyes de la decencia, no ha encontrado aún el juez social que le encause por estafa ciudadana-, junto a un espécimen como Pizarro, cuya única preocupación en su vida, hasta el día de hoy, ha sido forrarse.<br />
Y ahí estamos, discutiendo contra quién se debe votar. El macizo de la raza hispana duda de Rajoy &#8211; ¡ay esos gallegos indecisos, si volviera Aznar, el sin dudas!-,pero votará contra Zapatero. Los votantes zapateriles &#8211; ¡cuánto dinero se ha distribuido entre la inteligencia hispana; sólo Esquerra Republicana alcanzó tan altas cotas en el aplec de Frankfurt!- dudan del fuste de ese chico, al que le falta un hervor, pero votarán contra el PP. ¿Y el mundo fantástico del tripartito catalán, qué hará? Los muchachos y muchachas de Esquerra, unidos sobre todo por el erario público, se decidirán contra la gran meada española, última aportación del fino teórico Carod-Rovira el caganer, famoso por su arrojo. Iniciativa per Catalunya i els Verds, en su aspiración por convertirse en un club vacacional, rutes a peu i en bicicleta, se paseará en vehículo ecológico. Cada vez que contemplo el aspecto de seminarista rebotado de ese chico de la bicicleta, me viene a la memoria lo que fue el PSUC en este país y me cuesta creerlo.<br />
Opciones. Puede usted votar contra Rajoy, puede usted votar contra Zapatero, puede usted votar algo del tripartito y darle una patada a Mas en el culo de Duran Lleida. Puede usted votar contra todos un poco y seguir siendo constitucional. Incluso regalarle el voto a Llamazares, un médico en cuyas manos no pondría mi salud ni loco. Si vota en blanco, ya sabe que es la opción defendida por dos talentos estratégicos de larga trayectoria, Maragall y Barrera. Yo le sugiero algo muy sencillo y sin ningún futuro. El efecto le durará apenas una noche, la que sigue a los resultados electorales. No vaya a votar. Ni siquiera se mueva.<br />
Castígueles con su desprecio. Le puedo asegurar que como ciudadano no va a variar en nada su vida si gana uno o gana otro, todo lo más sufrirá viendo la cara de Zaplana, no muy diferente de la de Blanco, o al revés, y como ninguno conseguirá la mayoría absoluta, podrá gozar de una escena memorable: cómo, al día siguiente del voto, todos se mostrarán dialogantes, integradores y comprensivos con sus adversarios. España se está haciendo italiana. La casta, hay quien la llama la costra, domina la situación y usted ha de asumir que, además de tocarle sus partes íntimas durante los días que quedan hasta el próximo 9, además, digo, creerán que le gusta. Porque si no protesta, se entiende que es porque le place. Por eso, el desprecio debería ir tomando carácter de derecho político. Nos faltan aún formas de manifestarlo, pero esta ocasión viene como regalada, porque nada es tan obvio como explicar que los intereses que unen a Zapatero con Rajoy, y a Carod con Acebes, son un vínculo mucho más poderoso que sus obligaciones con nosotros.</p>
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		<title>Por: Isidro</title>
		<link>http://antoniogarciatrevijano.com/2008/01/08/el-diario-en-2008/#comment-13747</link>
		<dc:creator><![CDATA[Isidro]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Mar 2008 09:36:54 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Estimados repúblicos:

Sé que estas elecciones aún no serán el momento decisivo para el advenimiento de la democracia; lo que no sé es si marcarán el final del movimiento pendular partitocrático y cambio de sentido hacia la libertad política y la democracia.

Lo que si puedo decir, es que en las últimas elecciones no hubiesen publicado este artículo que ayer salió en El Día(periódico más leído de la provincia de S/C de Tenerife).También me lo publicaron en Diario de Avisos(2º en el ranking de lectores) hace unos días.

http://www.eldia.es/2008-02-29/criterios/criterios16.htm]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Estimados repúblicos:</p>
<p>Sé que estas elecciones aún no serán el momento decisivo para el advenimiento de la democracia; lo que no sé es si marcarán el final del movimiento pendular partitocrático y cambio de sentido hacia la libertad política y la democracia.</p>
<p>Lo que si puedo decir, es que en las últimas elecciones no hubiesen publicado este artículo que ayer salió en El Día(periódico más leído de la provincia de S/C de Tenerife).También me lo publicaron en Diario de Avisos(2º en el ranking de lectores) hace unos días.</p>
<p><a href="http://www.eldia.es/2008-02-29/criterios/criterios16.htm" rel="nofollow">http://www.eldia.es/2008-02-29/criterios/criterios16.htm</a></p>
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		<title>Por: David Serquera</title>
		<link>http://antoniogarciatrevijano.com/2008/01/08/el-diario-en-2008/#comment-13745</link>
		<dc:creator><![CDATA[David Serquera]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 Feb 2008 17:25:47 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Bienvenido de nuevo, Antonio. si tiene un ratito le recomiendo que lea el editorial de El Pais de hoy titulado. Eligen los rusos? refiriendose a las elecciones rusas. No es que este sea un editorial a tener en cuenta, pero no tiene guasa que en plena campanya electoral espanola se pregunten si eligen los rusos y no se pregunten si eligen los espanoles?

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Eligen/rusos/elpepiopi/20080229elpepiopi_2/Tes]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Bienvenido de nuevo, Antonio. si tiene un ratito le recomiendo que lea el editorial de El Pais de hoy titulado. Eligen los rusos? refiriendose a las elecciones rusas. No es que este sea un editorial a tener en cuenta, pero no tiene guasa que en plena campanya electoral espanola se pregunten si eligen los rusos y no se pregunten si eligen los espanoles?</p>
<p><a href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/Eligen/rusos/elpepiopi/20080229elpepiopi_2/Tes" rel="nofollow">http://www.elpais.com/articulo/opinion/Eligen/rusos/elpepiopi/20080229elpepiopi_2/Tes</a></p>
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		<title>Por: antonio garcia-trevijano</title>
		<link>http://antoniogarciatrevijano.com/2008/01/08/el-diario-en-2008/#comment-13744</link>
		<dc:creator><![CDATA[antonio garcia-trevijano]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 Feb 2008 16:26:48 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[al 302 

Tienes razón, querido Tony. No vi el sentido de tu crónica. Perdona. Pero si yo me he equivocado, cuantos no juristas caerán en el mismo error. Si repasas tu redacción, veras 
que leída de prisa se presta a este equivoco. 
Me produce gran alegría comprobar que era yo el equivocado. Agradezco mucho tu aclaración.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>al 302 </p>
<p>Tienes razón, querido Tony. No vi el sentido de tu crónica. Perdona. Pero si yo me he equivocado, cuantos no juristas caerán en el mismo error. Si repasas tu redacción, veras<br />
que leída de prisa se presta a este equivoco.<br />
Me produce gran alegría comprobar que era yo el equivocado. Agradezco mucho tu aclaración.</p>
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