Diciembre 2006


La confusión de la libertad con el poder ha causado los horrores inhumanos del mundo contemporáneo. Llamo contemporáneo a todo lo que ha configurado los valores sociales y culturales de la llamada civilización occidental, desde los movimientos de masas que condujeron al Estado de partido único hasta el actual Estado de Partidos. Antes de que la moderna voluntad de poder creara los Estados Totalitarios, incluso en las Monarquías Absolutas o Autocráticas, la libertad del Soberano era menor que su poder. La libertad soberana no hacía todo lo que podía. El respeto a las antiguas leyes del reino y al equilibrio de los estamentos sociales limitaba, tanto o más que la religión, el abuso del poder estatal y su aplicación a lo no político.

Frente a la antigua soberanía de los monarcas y de los parlamentos liberales que los sustituyeron, el Estado de Partidos ha rematado el proceso de identificación de las relaciones de poder y de libertad. Olvidando que la relación de poder está definida desde la posición de mando y la relación de libertad desde la de obediencia, los sucesores del nacionalismo totalitario han sustituido la noción de poder soberano por la de libertad soberanista, para simular un fundamento democrático o liberal a la autodeterminación del País Vasco y Cataluña.

Lo que importa ahora no es describir la aberración sentimental que implica la confusión de la libertad con el poder o la autosatisfacción, sino explicar como ha sido posible recorrer este perverso camino, desde la ingenua concepción de los ilustrados, que ha llevado hasta el absurdo de creer que la soberanía nacional puede decidir que la nación deje de existir. Todo hombre que vea poder en la relación de libertad no es un hombre libre. Y toda región que vea libertad en la relación de poder no es una nación.

La patria no exige jamás el sacrificio de la libertad. El poeta de estos sentimientos canta lo contrario: “quien sigue la libertad, deja su patria y expone su vida; quien queda en su patria y aguanta la servidumbre para conservar la vida, pierde la patria y la vida; pero quien abandona su patria para defender la Libertad con peligro de su vida, salvará su patria y vivirá eternamente“ (Adam Mickievicz).

La soberanía es un concepto obsoleto desde que la libertad y la democracia exigieron, como condición de existencia, la división de los poderes estatales. La soberanía popular es ficción infamante para los gobernados, de la que los gobiernos resueltos se sirven para destruir, con el aplauso de mayorías ignorantes, los valores de la excelencia que crea la Libertad.

El drama de la libertad política colectiva consiste en que solo toma vida en el sentimiento íntimo de los pueblos cuando el factor que la reprime es extranjero. Si la represión de la libertad política se lleva a cabo de modo sistemático por una minoría organizada en torno a un dictador nacional, o a un concierto de oligarcas regionales, la inmensa mayoría de la población no sólo deja de apreciarla como valor, sino que la confunde con la liberación de obstáculos a las ambiciones nacionalistas o con el modo de llegar a situaciones más próximas a la igualdad social.

La pregunta de Lenin, “libertad, ¿para qué?“, presupone una idea instrumental de la libertad política, una noción vulgar de la misma, en tanto que idea utilitaria al servicio de fines sociales o económico. Apartada de su valor ontológico y cultural; identificada con el poder de acción de los gobiernos y con el sentido práctico de las masas seguidoras de cualquier tipo de poder; la libertad política quedó excluida del patrimonio cultural de los Estados de Partidos, porque éstos aceptaron, sin beneficio de inventario, la herencia de la libertad instrumental de las dictaduras. Sin ruptura democrática no pudo entrar el viento libre de la libertad en el viciado círculo de las libertades instrumentalizadas.

La tragedia de la libertad instrumental está en que las querellas de reparto, a las que apacigua originalmente, se exacerban sobre todo en las épocas de mejor estar social y de enriquecimiento económico. Y las corrupciones compensan las injusticias de los repartos de la libertad. Una tragedia moral no exenta de paradoja, pues son los gobiernos de mayorías, el sector de votantes menos favorecido, los que protegen, dan poder y enriquecen a minorías empresariales y mediáticas. Una prueba experimental de que los conflictos sociales no son el problema político que resuelve la libertad.

Es triste, pero indiscutible, una observación en el mercado de las ideas, que debería ser bastante para desacreditar la concepción de la libertad como medio de enriquecimiento, sea económico o cultural. El mercado del libro, los grandes medios de comunicación justifican la libertad de expresión instrumental, la libertad como medio de negocio cultural, porque ha permitido el acceso de miles de millones de personas al conocimiento de grandes temas que antes eran coto de pequeñísimas minorías intelectuales. Esto es absolutamente falso. Si hoy irrumpiera por primera vez en el mercado “L’Esprit des Lois“ (Montesquieu), sería milagroso que alcanzara la venta de 30 mil ejemplares que tuvo cuando apareció en el XVIII. Salvo en materias científicas, la libertad instrumental hace retroceder el conocimiento y el gusto por las obras de alta cultura.

La libertad política no instituye ni otorga las libertades y derechos civiles. Solamente, los reconoce como tesoro privado, los defiende como bien general y los promueve como ocupación de lo público. Sin libertades personales, la libertad política es una ilusión estatal, generalmente nacionalista. Y solamente con ellas, una irrisión mercantil, especialmente oligárquica. La teoría de la libertad política identifica su objeto con el de la teoría pura de la República. Definir la Libertad es poner límites al poder estatal, es decir, definir la República Constitucional.

Sin derivarla de la experiencia de la acción colectiva, la filosofía ha soñado que la libertad es poder hacer lo que se quiere o poder elegir lo que se prefiere. Ambas concepciones son falsas. La concepción clásica de la libertad como poder, o sea, como liberación de obstáculos a la acción del deseo, excluye la posibilidad de libertad colectiva. La idea de libertad como relación de poder implica un débil numerador de lo que quiero y un fuerte denominador de lo que puedo. Una sociedad hedonista exigiría un poder totalitario que aumentara las capacidades de acción de los individuos. Cada vez más desgraciados, pues el querer siempre se desarrollará más deprisa que el poder.

La teoría de la libertad como elección tampoco puede rebasar el angosto margen de lo que otros te permiten elegir, sea el destino de tu propia vida o el campo de tus preferencias culturales, políticas o estéticas. El acto de elegir, el medieval libre albedrío, implica desde luego un estrecho margen de acción para la libertad de escoger o de rechazar, pero no es un acto libre de autonomía moral o política. Ninguna conciencia consciente es libre de elegir la verdad ni de rehusar la mentira. Lo cual nos llevaría al determinismo de la libertad, si esta consistiera en seguir los impulsos de la naturaleza, como pretende la Ética de Spinoza.

Para que exista libertad de elección tiene que haber posibilidad efectiva de elegir entre opciones diferentes en aspectos sustanciales. En el Estado de Partidos no hay posibilidad efectiva de elegir entre opciones de gobierno prácticamente iguales. Las elecciones son simulacros. Habrá elección efectiva de la libertad política cuando los españoles podamos escoger, sin presiones de los medios de propaganda, entre Monarquía de Partidos o República Constitucional, entre parlamentarismo o presidencialismo, entre nacionalismos autonómicos o administración unitaria. Pero siendo trascendente, la libertad de elegir no tiene carácter fundador. Y la libertad política de la República, teniendo por sujeto el nosotros, será la libertad fundacional del fundamento de las libertades personales y civiles.

Don Antonio García-Trevijano Forte está todavía recuperándose de la caída y no podrá escribir artículos en su blog. Durante dicho período, algunos de los comentaristas más habituales escribirán artículos sobre temas políticos cercanos a la República Constitucional. Continuamos la serie de artículos de contertulios con este comentario al post anterior por Vicente Dessy Melgar sobre los inconvenientes del sistema de representación proporcional, publicado por sugerencia de Don Antonio:

Estimados amigos:

En un comentario anterior se mencionaban los incovenientes del sistema mayoritario. Quisiera señalar los inconvenientes del sistema proporcional. Quede dicho que no hace falta más que describir la realidad española de los últimos 30 años para ver las consecuencias devastadoras de la representación proporcional.

La representación proporcional (Rp) confiere status constitucional a partidos políticos que de otra forma no lo lograrían. Yo no puedo elegir a una persona en la que confío o conozco de mi distrito para que me represente: sólo puedo elegir un partido. Y las personas que pueden representar al partido son elegidas exclusivamente por el partido. Y aunque las personas y sus opiniones siempre merecen el máximo respeto , las opiniones adoptadas por los partidos ( típicos instrumentos de ascenso personal y de poder, con todas las oportunidades de intriga que ello implica) no deben indentificarse con las opiniones humanas normales: en el caso de los partidos, se trata de ideologías.

En una constitución que no contemple la Rp, los partidos no necesitan que se les mencione; no precisan que se les otorgue status oficial. El electorado de cada cir cunscripción envía a su representante a la Cámara . Si permanece independiente o si se coaliga con otros para formar un partido es cosa suya. Se trata de un asunto que deberá explicar y defender ante su electorado. Su deber consiste en representar lo mejor que pueda los intereses de las personas a las que representa. Estos intereses serán idénticos en la mayoría de los casos a los de los ciudadanos de la región o de la nación. Estos son los intereses que debe defender con toda su capacidad pues es responsable personalmente ante otras personas.

Este no es el único debr y la única responsabilidad del representante que debería reconocerse en una Constitución, en la opinión de Popper. Si el representante considera que tiene también un deber con un partido político, se deberá exclusivamente al hecho de que creerá que a través desu conexión con ese partido puede realizar su deber principal mejor que sin el partido. Por la misma razón deberá abandonar el partido siempre que compruebe que puede realizar mejor ese deber principal sin ese partido, o quizás con un partido diferente.

Pues bien, todo esto desaparece si la Constitución del Estado incorpora la rp. Bajo la rp, en efecto, el candidato busca la elección solamente como representante de un partido, sea cual sea el espíritu de la constitución. Si resulta elegido, lo es principalmente, si no únicamente, porque pertenece y representa a un determinado partido. Por tanto, su principal lealtad se debe al partido y la ideología del partido, no a los electores.

Nunca se enfrentará con el compromiso de votar en contra de su partido. Por el contrario, está moralmente ligado al partido, pues en representación de dicho partido fue votado en el parlamento. Y en el caso de que no pueda hacerlo compatible con su conciencia, su deber moral será dimitir no sólo de su partido sino del parlamento. Costumbre de dimitir absolutamente ajena a la partitocracia española. Ni del partido ni del parlamento ( transfuguismo).
El sistema representativo bajo el que fue elegido lo despoja de responsabilidad personal; lo convierte en una máquina de votar. Argumento suficiente contra la rp. Lo que necesita la política son individuos que puedan juzgar por sí mismos y estén preparados para asumir responsabilidades personales. Aunque pudiera parecer que el efecto de la rp, esto es, el aumento del número de partidos, es deseable, significa, sin embargo la inevitabilidad de los gobiernos de coalición. Supone dificultades en la formación de cualquier nuevo gobierno y su mantenimiento estable en el poder.

Gobierno de coalición, fruto amargo de la rp, significa que los partidos pequeños puedan ejercer una influencia desproporcionadamente grande en la formación y en la dimisón del gobierno y por tanto en sus decisiones. Pero lo más importante es que eso supone la descomposición de la responsabilidad:porque en un gobierno de coalición la responsabilidad de todos sus miembros se reduce de modo inevitable. Con el tiempo, el público se acostumbra a la idea de que no puede hacer responsables de sus decisiones a ninguno de los partidos políticos ni a sus dirigentes ya que pueden haberles venido impuestas por la necesidad de formar una coalición. En consecuencia, un gobierno de mayoría favorece la responsabilidad del partido en el poder y de sus dirigentes . Con la rp, sin embargo, en el caso de que un partido fuese derribado por una mayoría de ciudadanos, el gobierno podría no abandonar el poder. Buscaría un partido menor suficientemente fuerte para gobernar con su ayuda. Les suena?

Así el dirigente censurado del partido mayor continuaría presidiendo el gobierno, en oposición directa al voto mayoritario, gracias a la ayuda de uno de los partidos menores, cuya política suele distar mucho de representar la voluntad de la mayoría. Les sigue sonando?

La democracia no exige la rp. Antes al contrario, necesita algo que se aproxime al sistema bipartidista,es decir, a un gobierno de mayoría. Sólo las oligarquías temen las mayorías absolutas porque ignoran que si hay democracia formal, las reglas del juego político evitan el abuso de poder, la minoría vigila y controla a la mayoría y exige su responsabilidad mediante el desahucio político, la costumbre de dimitir anglosajona,o la mutua disolución de la República Constitucional.

Pero un argumento rotundo,en mi opinión a favor del sistema mayoritario y en contra de la rp es que un sistema bipartito fomenta un proceso continuo de autocrítica en los dos partidos.

El sistema bipartito ha provocado considerables cambios en los dos partidos principales de Gran Bretaña y de los EEUU. La cuestión es que en un sistema bipartidista el partido derrotado corre el riesgo de tomarse en serio la derrota electoral . En tal caso, puede emprender una reforma interna de sus objetivos lo que equivale a una reforma ideológica. Si el partido es derrotado dos o tres veces sucesivas, la búsqueda de ideas nuevas puede resultar todo un acontecimiento saludable. Esto no sudecerá en un sistema multipartidista y con coaliciones. Si la pérdida de votos es pequeña, tanto los dirigentes del partido como el electorado se mostrarán a adoptar los cambios con toda calma. Lo consideran parte del juego puesto que ninguno de los partidos tuvo responsabilidades claras.

Pero una democracia necesita partidos con un mayor grado de sensibilidad y de alerta. La inclinación a la autocrítica tras una derrota electoral resulta mucho más acusada en países con sistemas bipartidistas que en aquellos donde hay multiplicidad de partidos. En la práctica, un sistema bipartito resulta seguramente más flexible que un sistema multipartito, contrariamente a lo que la primera impresión pueda hacer creer.

Las sociedades más dinámicas y abiertas, más plurales y flexibles no son las regidas por sistemas de rp sino por sistemas mayoritarios. No en vano en Gran Bretaña suele decirse : England abhorrs coalitions. No hay que temer a mayorías si hay democracia. Sólo las oligarquías aman las coaliciones. Para continuar así en el poder sin exigencia de responsabilidad.

Pido una disculpa por la longitud del texto. Gracias.

Vicente Dessy Melgar

Finalmente, agradecer a nuestro compañero Vicente Dessy Melgar su ayuda desinteresada durante la recuperación de Don Antonio, y a todos los compañeros presentes y futuros la colaboración en el blog y en el Movimiento de los Ciudadanos hacia la República Constitucional.

Don Antonio García-Trevijano Forte está todavía recuperándose de la caída y no podrá escribir artículos en su blog. Durante dicho período, algunos de los comentaristas más habituales escribirán artículos sobre temas políticos cercanos a la República Constitucional. Continuamos la serie de artículos de contertulios con este documento de Pedro López Arriba sobre el sentido del presidencialismo:

Se ha señalado muchas veces la opción por el Presidencialismo que propone la República Constitucional, que puede ser definida como república presidencialista con todas sus consecuencias, en lo que se refiere a erigir un verdadero contra poder parlamentario frente al poder gubernamental del presidente, y con lo que significa en cuanto al cambio del sistema electoral. Para los republicanos, el Presidencialismo encuentra una de sus razones más fuertes en lo que significa para la efectividad de la separación de poderes.

El Presidencialismo determina el establecimiento de una real y eficaz separación del poder legislativo respecto del poder ejecutivo, lo que permitiría el juego institucional, regulado por la ley, de que a un poder ejecutivo fuerte (Gobierno) le controlase un poder legislativo liberado de toda clase de sumisiones ante el jefe del poder ejecutivo. Un mal éste último de la sumisión del legislativo ante el ejecutivo que actualmente padecen casi todos los parlamentos europeos. El presidente de la república ha de dirigir su gobierno confrontado a unas Cortes que dispongan en plenitud de sus funciones de legislación, debate y control, unas Cortes a las que se les haya devuelto el ejercicio independiente de sus poderes.

La realidad de las cosas y la historia nos demuestran que la separación de poderes sólo puede articularse eficazmente sobre la base de la separación del poder legislativo del poder ejecutivo. Cuando ambos poderes están efectivamente separados, las posibilidades de independencia del Poder Judicial se incrementan notablemente por sí solas, siendo entonces de importancia secundaria los modos que se empleen para la designación del Poder Judicial. El sistema norteamericano ha sido en esto pionero en la democracia. El presidencialismo ha demostrado ser muy eficaz para facilitar la realidad de la separación de poderes.

Por el contrario, el caso español, al igual que el de muchos países de Europa, constituye el contrapunto completo: la tónica general es la confusión de poderes y la absoluta sumisión de todos ellos al poder ejecutivo, que es el único poder al que no se accede ni por sabiduría (como los jueces), ni por elección popular directa (como los presidentes de los sistemas presidencialistas), sino por decisión adoptada en el Congreso de los Diputados. Pero esto nos lleva directamente a la otra cuestión, que es la del cambio de la legislación electoral.

Los republicanos proponemos la reforma de la legislación electoral, en el sentido de que sean los ciudadanos quienes elijan directamente a los gobernantes —municipales, autonómicos y nacionales—. También para que los órganos legislativos y deliberantes —consistorios, parlamentos autonómicos y Cortes generales— sean igualmente elegidos por la ciudadanía, en circunscripciones uninominales (a doble vuelta, para reforzar la representatividad). El sistema de circunscripciones uninominales es simple y lo conocemos bien por ser el empleado en USA o Gran Bretaña. En esas condiciones, la relación de un hombre un voto es perfecta y la representación política de la población queda también perfectamente asegurada, por encima de partidos, facciones o grupos de intereses coaligados.

El Presidencialismo es una forma segura de articular la separación de poderes y, por tanto, una garantía segura para la libertad

Pedro López Arriba

Finalmente, agradecer a nuestro compañero Pedro López Arriba su ayuda desinteresada para la publicación de sus artículos durante la recuperación de Don Antonio, y a todos los compañeros presentes y futuros la colaboración en el blog y en el Movimiento de los Ciudadanos hacia la República Constitucional.

Don Antonio García-Trevijano Forte está todavía recuperándose de la caída y no podrá escribir artículos en su blog. Durante dicho período, algunos de los comentaristas más habituales escribirán artículos sobre temas políticos cercanos a la República Constitucional. Continuamos la serie de artículos de contertulios con este documento de David Serquera sobre lealtad y república vs nepotismo y monarquía:

Para comprender los procesos mediante los cuales la estructura social emerge a partir del nivel individual es importante definir al ser humano como una especie emergente capaz de generar procesos culturales, que son causa de procesos de interaccion que generan mayor o menor emergencia y sistemas que favorecen o promueven el nepotismo o la meritocracia, estos sistemas sociales tienen que estar basados en procesos de interaccion individual diferentes a traves de lenguajes simbolicos distintos. En el caso de los primeros el nivel emergente es reducido y el lenguaje es primitivo, en el caso de los segundos es promovido y el lenguaje es creador.
El concepto de emergencia nace con el emergentismo corriente que supera el problema ontologico del holismo, del que nacio el vitalismo y el organicismo, admitiendo que nada existe excepto las partes y sus componentes, pero que el reduccionismo no es valido para el estudio de sistemas complejos con distintos niveles emergentes. Los emergentistas contemporaneos establecen fenomenos de causacion bidireccionales entre distintos niveles emergentes dinamicos.
Los emergentistas britanicos de 1920 citaban a Mill como fuente del origen del concepto de emergencia encontrandose el mismo en el capitulo 6 del libro III de Logic (1846), pero Mill nunca empleo la palabra emergente. El creador de este termino, sin embargo, fue su colega y amigo George Henry Lewes (1875). El ejemplo clasico invocado por ambos era la combinacion del hidrogeno y el oxigeno para dar lugar al agua. Segun Lewes “Aunque cada efecto es resultante de sus componentes, el producto de sus factores, no podemos trazar siempre los pasos del proceso, hasta el punto de ver en el producto el modo de operacion de cada factor. En este caso propongo llamar a este efecto emergente. Surge de agentes combinados pero en una forma que no expone los agentes en accion�? (lewes, problems of life and mind.Vol. II 1875) Aunque Lewes fuera el creador del concepto y junto con Mill lo desrrollara, la fuente de inspiracion de ambos estuvo en los trabajos de Auguste Comte quien fue a su vez el inspirador de la sociologia francesa de finales del XIX incluyendo a Le Bon, Tarde y Durkheim. Podemos seguir la pista del emergentismo en psicologia hasta llegar al constructivismo de Piaget, en el que esquemas en un estadio emergen de la interaccion entre actividad y esquemas en el estadio previo. En sociologia Durkheim y el entomologo ingles William Morton Wheeler establecen la idea de que la emergencia de grupos sociales tiene paralelos con la emergencia psicologica. Posteriormente Talcott Parsons desarrollaria esta idea y la precisaria abriendo la puerta para que la ciencia de sistemas se aplicara en sociologia.
En las sociedades humanas la relacion de parentesco determina en gran medida el comportamiento hacia los demas (madsen et al. British Journal of psichology.2006). La seleccion por parentesco fue desarrollada por W.D. Hamilton (J. Theoret. Biol. 7,1-6.1964) aunque la expresion (Kin selection) fue creada por John Maynard Smith. Posteriormente R. Dawkins introduciria el concepto del gen greenbeard. La seleccion por parentesco da lugar a comportamientos altruistas modulados por el grado de parentesco (science, 2003), seleccion de comportamientos violentos y conflictos intragenomicos (nature 199 8) y al nepotismo en el Estado. El hecho ontologico es la dinamica del genoma con sus mutaciones e interacciones motivadas por estas. Un gen “greenbeard�? es un gen que produce un fenotipo que permite al portador de este mismo fenotipo reconocerlo en otros individuos, generalmente de su misma especie, y que hace que el portador se comporte de forma distinta con los otros individuos dependiendo de si son portadores o no de este mismo gen. Es decir, aparicion de un rasgo reconocible, reconocimieno de ese rasgo en el otro y trato preferencial del semejante. La ameba dictyostellium discoideum lleva una vida unicelular hasta que la comida escasea, cuando esto sucede, pasa a una vida multicelular para transportar esporas hacia nuevos lugares mas ricos en alimentos. Mutaciones en un gen provocan que cuando se mezclan poblaciones mutantes y no mutantes, las no mutantes solo se reconocen entre si y forman redes que excluyen a las mutantes, esparciendo asi solo sus esporas. Es un comportamiento altruista porque el 20% de los individuos muere formando estas plataformas moviles. La interaccion entre individuos se produce mediante senales quimicas y contacto fisico. La hormigas rojo fuego (Solenopsis invicta) pueden crecer en colonias con multiples reinas. Existe un gen que puede presentarse en homozigosis BB o heterocigosis bB ya que las portadoras del gen bb mueren prematuramente. En la poblacion existen trabajodoras BB, Bb y bb y reinas BB o Bb. Las reinas BB que inician reproducion son asesinadas por las trabajadoras, pero cuando se analiza el genotipo de las trabajadoras asesinas se observa que son principalmente las Bb. Las BB atacan en muchisima menor medida y las bb practicamente no atacan. Es un conflicto intragenomico que se perpetuara debido a que las reinas con el alelo bb mueren prematuramente seleccionando el asesinato como practica social que evita la desaparicion del alelo b en la especie. En el mundo de las hormigas las relaciones entre individuos se construyen a traves del intercambio de olores. En el mundo de los hombres las relaciones a traves de lenguajes simbolicos establecen facilmete fenotipos culturales reconocibles que se asocian afectivamente con el parentesco. El Estado despierta este instinto de seleccion por parentesco al poseer el monopolio de la violencia y el poder para asegurar la transmision de los genes, aunque sean de los “sobrinos”. El nepotismo es seleccionado como practica social para asegurar la seleccion por parentesco. La monarquia es una forma de nepotismo. La tragedia es que el genoma humano no entiende todavia al nivel emergente de la fraternidad republicana nacido de la lealtad. El hecho ontologico en la meritocracia y en la republica es la lealtad, como la cualidad que le permitie al individuo llegar a ser el mismo en sociedad. Sin lealtad la interaccion entre individuos es imposible y asi lo es, a su vez, la emergencia humanista. La Republica es el paraiso de los hombres porque hace visible el nivel emergente humanista al nivel genomico, convirtiendo la lealtad familiar en lealtad a la especie. La especie humana esta caracterizada por fenomenos emergentes que han favorecido su seleccion dentro de su misma especie y frente a otras especies. Solo la conciencia de la lealtad como valor ontologico de la especie, frente a la seleccion por parentesco, terminara con el nepotismo, la agresividad y la necesidad de altruismo. Por ello la accion del MCRC debe estar fundamentada en la lealtad como cualidad de emergencia republicana frente al oportunismo, el amiguismo y el nepotismo.

David Serquera

Finalmente, agradecer a nuestro compañero David Serquera su ayuda desinteresada para la publicación de sus artículos durante la recuperación de Don Antonio, y a todos los compañeros presentes y futuros la colaboración en el blog y en el Movimiento de los Ciudadanos hacia la República Constitucional.