Con una sola palabra se expresó en el pasado inmediato, cuyos residuos aun perduran, una completa concepción del mundo. Cada una de esas voces universales creó su contraria. Y millones de personas, encandiladas ante ellas, se dejaron prender en las hogueras de la historia. Liberalismo, anarquismo, socialismo, comunismo. Pero las tragedias que evocan, y su inadecuación a la realidad, las retiraron de la circulación. Y otros términos inanes las reemplazaron para renovar las fuentes espirituales de la servidumbre voluntaria. Democraciacristiana, Socialdemocracia, Sindicacionismo. Palabras expresivas de sindicaciones de poder cuya única visión del mundo es la del Estado, donde se instalaron desde el final de la guerra mundial.
Pero existe una palabra que expresa, ella sola, el secreto instintivo de la humanidad, el motor consciente de todo lo que hay de noble en el mundo, el mecanismo inconsciente que ha permitido el desarrollo económico por medio de la división del trabajo. Sin definirse como virtud cardinal, esa palabra designa el fundamento y la finalidad de todas las virtudes morales. Tan grande es la potencia de lo que expresa para la acción humana, que bien puede considerarse como su principio originario. Tiene tal atractivo social que comunica vida y elevación a sentimientos nacidos de la religión, como la fidelidad, o de las ideologÃas, como la solidaridad, de los que, sin embargo, se separa y contrapone. ¡LEALTAD!
Mientras que la fidelidad ha de poner su fe en alguien o algo que la trasciendan, la lealtad permanece en la inmanencia del Ser leal a sà mismo. Por eso, las faltas de fidelidad son perdonables, y las de lealtad, imborrables. Por eso, las monarquÃas nacen y duran en virtud de la fidelidad, y las repúblicas, en virtud de la lealtad.
Mientras que la solidaridad, salvo en las obligaciones jurÃdicas solidarias y en el delito de omisión de socorro, está exenta de responsabilidad, la lealtad lleva en sus entrañas, si se traiciona a sà misma, la más grave sanción que puede sufrir el ser humano, solo comparable, por sus efectos letales de la personalidad, a la culpa original y la expulsión de Adán y Eva.
En esta sociedad española, donde polÃtica y socialmente triunfa la deslealtad, puede hacer sonreÃr el valor supremo que le estoy dando a la lealtad. Pese a que no llego tan lejos como los filósofos de la existencia, pues no creo que tenga significación ontológica o metafÃsica el hecho de que la lealtad sea “identificación de la existencia consigo misma“, por utilizar la definición de Jaspers. En todo caso, coincido con Unamuno y hago mÃa su expresión “lealtad por la lealtad misma“.
Para comprender el abismo que separa la fidelidad de la lealtad, basta comparar el drama del niño Isaac, a punto de ser degollado, por fidelidad de Abrahán a Jehová, con la tragedia del niño de Mateo Falcone, quien oculta en el pajar a un maquis herido, perseguido por la policÃa, y luego le indica a ésta donde está escondido, a cambio de un reloj. El padre, Mateo, llega cuando el maquis, ya preso, escupe al niño su desprecio. Coge una pala y sÃgueme, le dice a su hijo. Haz un hoyo. Disparó y lo enterró. P. Mérimée sabÃa que la deslealtad de Fortunato lo habÃa matado moralmente antes de que su padre rematara su cuerpo.
La Transición está existencialmente basada en la quiebra absoluta de la lealtad por parte del poder constituyente. Quiebra sustancial que dio lugar a la Constitución de la deslealtad a España (nacionalidades) y a los españoles (listas de partido) o sea, deslealtad por deslealtad a sà mismo. Falta imborrable e imperdonable, muy superior en trascendencia a la infidelidad personal de un rey perjuro. La MonarquÃa de Partidos, como Fortunato Falcone, no tiene vida moral. Arrastra su existencia material, como cuerpo corrompido, hasta que la República Constitucional de la lealtad de los españoles a sà mismos, la entierre.
agosto 15, 2006 at 10:47 am
Este artÃculo demuestra que la lealtad es virtud más potente que la fidelidad, puesto que la fidelidad es externa, en el sentido de que depende de algo exterior, y la lealtad es interna, en el sentido de que es, primariamente, lealtad a nosotros mismos y a nuestra decencia. Personalmente, el ejemplo de Mateo Falcone me parece duro, quizá por mis circunstancias personales, porque tengo hijos pequeños. Sin embargo, la lealtad es la clave del desarrollo del MCRC y de la República Constitucional en España.
Repito un comentario anterior, para los lectores de este nuevo artÃculo:
“nos vendrÃa bien tener a alguien que pueda crear videoclips y/o animaciones cortas (máximo 5-10 minutos, en principio). El objetivo es presentar el pensamiento politico de la República Constitucional de forma que esté disponible para descargar de Internet en forma de canciones, videos y animaciones cortas, como una forma más de llegar a la población española. Si estáis interesados o conocéis a alguien que pueda estarlo, mandadme un correo electrónico a: paquibena(aquÃvienelaarroba)yahoo.es”
Donde (aquÃvalaarroba) se cambia y se pone el signo @ (que se llama arroba). El motivo es evitar que mi dirección de correo se llene de correo basura recogido por robots de Internet automáticamente.
Repito las gracias a CrÃtico, y animo a más miembros a presentarse para ayudar con la difusión del pensamiento polÃtico de la República Constitucional.
Saludos
agosto 15, 2006 at 1:30 pm
Extraordinario artÃculo. Lo cierto es que, sin necesidad de llegar a darle el sentido metafÃsico que tiene en la filosofÃa existenciaria, la lealtad sà es en cierto modo el fundamento de la identidad personal. Como dijo Montaigne en sus ‘Pensamientos’: “El fundamento de mi ser y mi identidad es puramente moral: se encuentra en la lealtad que me he jurado a mà mismo; no soy el mismo de ayer; sólo soy el mismo porque me reconozco como el mismo, porque asumo como mÃo un cierto pasado y porque en el futuro espero seguir reconociendo mi compromiso presente como mÃo”. No existe sujeto moral sin lealtad a sà mismo, y por eso la lealtad es una obligación: sin ella no existirÃan deberes.
Por ello, la lealtad supone la memoria: sólo se puede ser leal o desleal a aquello o aquél que uno recuerda; un amnésico no podrÃa mantener ni traicionar su palabra, y un niño (como Mateo Falcone), al hallarse en pleno proceso de construcción de su identidad personal y de afianzamiento de su memoria y de sus recuerdos, tampoco puede ser leal o desleal en un sentido adulto (de ahà la extrema dureza y la inaceptable desproporción en la respuesta de su padre).
Lealtad y deslealtad serÃan dos formas opuestas de la memoria: una virtuosa y la otra no. La lealtad es “la virtud de lo Mismo”, decÃa Jankélévitch. Pero, en un mundo sinde todo cambia y nadie se baña dos veces en el mismo rÃo (según la famosa expresión de Heráclito), lo “mismo” únicamente existe gracias a la memoria. La lealtad es la virtud de la memoria, mientras que la lealtad es su falta (antes
agosto 15, 2006 at 1:51 pm
(continúa) … La lealtad es la virtud de la memoria, mientras que la deslealtad es su falta (antes que su carencia, como en un amnésico, o su defecto o incompletitud, como en un niño). La virtud de la memoria es más que la simple memoria; la lealtad es más que el recuerdo exacto y especular. La lealtad no es lo contrario del olvido, sino de la volubilidad frÃvola o interesada, de la negación, de la perfidia, de la inconstancia. Pero lo cierto es que la lealtad se opone al olvido que la deslealtad siempre acaba provocando; primero se traiciona aquello que uno recuerda, y después se olvida lo que se ha traicionado. Por tanto, la deslealtad se anula siempre a sà misma en su triunfo, mientras que la lealtad únicamente triunfa, siempre de manera provisional, cuando rechaza anularse a sà misma. Es decir, la lealtad no conoce más triunfo que la perpetuación de la lucha sin fin contra el olvido y la negación.
La oligarquÃa partitocrática ha creado una sociedad de desmemoriados, de personas que traicionan y niegan y a continuación olvidan tanto su traición como su negación. El olvido provocado y auto-provocado sumerge todas las cosas, y asà la gratitud y la piedad hacia el pasado se anulan en aras de un presente falso y mentiroso, de sÃmbolos de sÃmbolos que institucionalizan el olvido masivo de las traiciones, de apariencias que ocultan la anulación de la virtud.
Un afectuoso saludo.
agosto 15, 2006 at 2:22 pm
Como siempre, el escrito de Don Antonio es sensacional.
Según Unamuno: ” la lealtad es la voluntad de creer en algo eterno y de expresar tal creencia en la vida práctica de un ser humano”
Y en este sentido, ha de darse la lealtad ( no ya el simple compañerismo entre nosotros ) en el seno del M.C.R.C. Pues Justicia y Verdad son algo eterno.
Es verdad que la Monarquia de Partidos está desnacionalizando España, y por lo tanto peligra su unidad.Y es justo que los eapañoles podamos elegir y deponer libremente a la persona que debemos obediencia politica.
agosto 15, 2006 at 2:37 pm
Querido Villa
SabÃa que apreciarias la distincion entre fidelidad y lealtad. Francisco lo ha clarificado, tú lo has esclarecido. Mis analisis son tan breves, para que en ellos no quepa la erudicion, ni más de un solo concepto. No sabes bien lo cerca que estan nuestras reflexiones. Conozco los pensamientos sobre la lealtad de Montaigne y, si no fuera por la concision que me impongo, habrÃa citado. como antecedente de la lealtad existenciaria de Marcel, este magnÃfico pensaminto: “C’est une absolue perfection, et comme divine, de savoir LOYALMENT jouir de son être”.
Cuando estaba escribiendo este articulo, y pensando en tu problema, anoté la palabra sindicacionismo, en lugar de sindicalismo, para ponerla a continuación de democraciacristiana y socialdemocracia. Y creÃa haberla puesto en el texto que remità a Francisco. Lo llamé enseguida para que la introdujera, pero no he podido hablar con él. Lo seguire llamando. He creado, como tantas veces me obliga la disparidad entre la realidad y su nomenclatura, el termino sindicacionismo, que ya usé en articulo de prensa, para nombrar los sindicatos estatales. Lo explicaré cuando comente su ilegitimo estatuto.
En fin, me alegra verte en plena forma mental. Hasta pronto, salud y lealtad.
agosto 15, 2006 at 2:52 pm
A mi nuevo amigo Luis Sanchez de Rojas
Me creÃa tuerto en el pais de los ciegos, pero estoy comprobando que otros ojos ven lo que yo veo. Repito lo que dije a Villa, tuve presente la reflecion que citas de Unamuno, pero no la puse para no introducir un concepto diferente del de Jaspers, que habrÃa requerido mas espacio para asimilarlos. Adelante amigo, sigue enriqueciendo el pensamiento politico del MCRC. Tambien te digo Salud y Lealtad.
agosto 15, 2006 at 3:30 pm
Otra vez a Villa
He leido por segunda vez tu profundo comentario. Y encuentro en él matices sugerentes que no están en Bergson, Proust ni Merleau Ponty, auqnue se acercan a la formidable disticion de Sarte entre la mentira y la mala fe. Como yo doy muchÃsima importancia a los instintos y a la moralidad prerracional, de que trata Santayana, considero que en tu reflexion hay mas comprension de la deslealtad que en la mia. Desde de muy joven, sentà la lealtad como la fuente instintiva de la religion laica de la vida. Pero soy consciente de que no lo puedo covertir en imperativo categórico. Simplemente, la deslealtad me hace sufrir más de lo cabÃa esperar de su repetcion.
agosto 15, 2006 at 3:52 pm
Querido D. Antonio:
Sus artÃculos son de tal riqueza y densidad que actúan inmediatamente como disparadores de conexiones y redes neuronales y como activadores de asociaciones de ideas y conceptos. Mi referencia a Montaigne no fue un añadido motivado por la mera erudición, sino porque en diversas partes de su artÃculo he apreciado ecos y resonancias del gran pensador francés y también de otros autores, ecos que –como en todos sus artÃculos, D. Antonio– revelan un profundo conocimiento de la tradición filosófica y cientÃfica. Como Vd. ha señalado, citar a todos los autores que han escrito sobre la lealtad, la inteligencia o la valentÃa, convertirÃa a estos artÃculos en ensayos eruditos de 200 páginas cada uno, con lo que se perderÃa buena parte de su eficacia expositiva y pedagógica y de su admirable fluidez y precisión.
Todas las demás observaciones que he hecho sobre la lealtad se derivan igualmente de la lectura de su artÃculo, y ha sido precisamente dicha lectura la que me ha permitido organizar mis pensamientos.
Por otro lado, me parece brillantÃsima la distinción establecida entre la fidelidad y la lealtad. Mientras que la fidelidad es heterónoma –en buena medida basada en el acatamiento y la obediencia–, la lealtad es autónoma y se fundamenta en el deber moral. El origen de la fidelidad es exterior, mientras que el de la lealtad es interior: como dice la cita de Unamuno que Vd. recoge, “la lealtad por la lealtad misma”.
El término “sindicacionismo” lo encuentro igualmente apropiado para describir una situación que ya no tiene nada que ver con el tradicional sindicalismo de clase. Los sindicatos estatales son otra cosa muy distinta de los antiguos sindicatos socialistas y anarquistas: de ahà lo adecuado del neologismo para referirse a los actuales sindicatos como aparatos ideológicos del Estado, como redes clientelares de carácter caciquil, como maquinarias represivas en el ámbito sociolaboral y, en definitiva, como sostenes imprescindibles de las oligarquÃas de partidos (de las que el régimen monárquico español es un espécimen singularmente monstruoso).
Un afectuoso saludo.
agosto 15, 2006 at 5:12 pm
Querido D. Antonio: (al comentario nº 7)
Como muy bien has señalado, la concepción que defiendo de la lealtad como memoria virtuosa y de la deslealtad como des-memoria y olvido de la traición debe mucho a la distinción sartriana entre la mentira y la mala fe. Pero debe aún más a los estudios de los psicólogos del desarrollo, especialmente Jean Piaget y Lawrence Kohlberg, acerca del desarrollo moral en la infancia, unos estudios que suponen en muchos aspectos la continuación cientÃfica de las profundas intuiciones de Santayana sobre la moralidad prerracional.
Como recordarás, Piaget distingue entre la moralidad autónoma y la heterónoma. Por ejemplo, Piaget preguntó a niños de entre 6 y 14 años de edad si era peor mentir a un adulto o a otro niño. Los niños más pequeños dijeron que era peor mentir a un adulto, porque el adulto sabÃa la verdad. Los niños mayores (de 10 a 14 años) respondieron que a veces ra necesario mentir a los adultos, y que a veces era peor mentir a otros niños. En suma, estos niños entendÃan que la mentira era igual de mala (o de necesaria), independientemente de que les pillaran o no: ya daban muestras de una moral autónoma.
En suma, la moral heterónoma de Piaget se corresponde con la fidelidad, mientras que la moral autónoma tiene que ver más con la lealtad (estas investigaciones fueron desarrolladas en profundidad por Kohlberg). Y hay otro aspecto igualmente interesante que es preciso reseñar: los psicólogos cognitivos y los neurobiólogos han descubierto la profunda imbricación existente entre el desarrollo de la memoria y la aparición de la moral autónoma en la infancia. La inmadurez del hipocampo –estructura del sistema lÃmbico que participa en la consolidación, fijación y organización de los recuerdos– durante la infancia, explica la aparente volubilidad, inconstancia e incapacidad para mantener la palabra dada, caracterÃsticas de la moral heterónoma. Por ello los niños pequeños –y no tan pequeños– pueden ser fieles o infieles (a las figuras de apego y autoridad, como los padres), pero no pueden ser leales ni desleales.
Lo propio de nuestra cultura es confundir la lealtad con la fidelidad. Se trata de un error objetivo y no subjetivo, que hasta Merimée cometió. Por ello, el acto de Mateo Falcone deberÃa ser calificado más propiamente como infidelidad (a la figura paterna) que como deslealtad. De todos modos, el ejemplo es sumamente ilustrativo y clarificador: si Mateo Falcone hubiera tenido algunos años más, su acto hubiera merecido con toda justicia el calificativo de desleal y no sólo el de infiel.
Salud y lealtad.
agosto 15, 2006 at 6:02 pm
Puede ser la sustitucion de la lealtad por la fidelidad la semilla de la corrupcion laboral? Me he estado preguntando durante un tiempo por que en Espana no florece el conocimiento y todo es falso en las profesiones. Es que no hay cientificos? o es que cuando llegan a lideres de grupo pierden la lealtad y la sustituyen por la fidelidad a las reglas de un sistema de la precariedad? Es que la vocacion es traicionada por la fidelidad?
agosto 15, 2006 at 6:52 pm
Mi leal amigo Villa
Te hare una confesion. Tengo dos hijos varones. El menor, Juan Diego, está dedicado en cuerpo y alma, con manÃa de perfección, al arte ecuestre, donde trata de equilibrar el clasicismo y la modernidad, lo que le obliga a ser creador. No he desarrollado con él, a causa de la poca convivencia (vive en Portugal), la profundidad creativa de sentimientos y comprensiones, a que la pasion de las relaciones paterno-filiales aspira, como la conseguida con mi hijo mayor Pablo, quien pese a su horror por la politica (causado por las difamaciones de que he sido objeto), vive intensamente mi vida como yo la suya. Pues bien, habiendo observado que a los doce años mostraba alguna tendencia hacia la deslealtad infantil, mi mujer le dió a leer Mateo Falcone. Ayer le pregunté por lo que sintió y, a diferencia de su madre que ve en el asesinato la rehabilitacion del honor familiar mancillado, me respondió que la ignominia de la deslealtad. No rebato a Piaget (no he leido a Kohlberg), pero los niños tienen ya no solo una memoria formada en las vivencias de las deslealtades escolares, sino unas intuiciones fulgurantes para ordenar la proporcion entre faltas y castigos, con reflejos del reino animal. Es normal que la neurobiologÃa vea donde y cuando la madurez de la mente hace madurar la conciencia moral. Salud y lealtad.
agosto 15, 2006 at 7:44 pm
Querido David
Pienso que en tu pregunta está la respuesta. La fidelidad sustituye en la escala de valores sociales a la lealtad. Solo que a sabiendas, como lo obervó Proust,de que esa fidelidad entra en el juego de las reglas convencionales del olvido (Villa lo ha visto) una sociedad conformada por el respeto social a los traidores, lo que solo sucede en una sociedad de traidores. Nuestra confianza en la eficacia de la lealtad descansa en que esa sociedad oportunista se se conformó a imagen y semejanza de los perjuros en el Estado, y en la regla de Montesquieu: cuando el poder cae por un hecho particular, estaba inscrito en el sistema general que este se derrumbarÃa por cualquier causa particular. Si la MonarquÃa cae por la particularidad vasco-catalana, caerá con ella la sociedad de traidores creada desde el Estado.
agosto 15, 2006 at 7:59 pm
Sin duda. Es la esencia del ser social civilizado y libre, de la amistad verdadera. La lealtad como valor supremo. No puedo estar más deacuerdo.
¡Como siguas mejorando en cada artÃculo no puedo imaginar a donde puedes llegar!
agosto 15, 2006 at 8:19 pm
Querido y amable Dionele, llegaré al mismo sitio de donde nunca me he movido. Hanlando en serio, estoy acercando los analisis previos al conocimiento del proyecto constitucional de la República, y es normal que vaya aumentando su intensidad y profundidad a medida que se aproxima la cuestion del poder y las pasiones inobles que lo sostienen en la MonarquÃa.
agosto 15, 2006 at 10:27 pm
Os léo
agosto 15, 2006 at 10:38 pm
En cine-club de TVE 2, principio de los setenta.
En Grecia los partisanos combaten a los alemanes en las montañas. Un jefe de partida es herido y asistido por un campesino, éste lo esconde del acoso alemán en un sótano de la casa.
Una vez restablecido y tras conversar sobre la guerra y sus calamidades, se incorpora a la lucha. DÃas después la guerrilla hiere a un oficial alemán y éste acaba refugiándose en casa del campesino.
Los partisanos llegan y le preguntan al anciano si
ha visto a algún alemán por los alrrededores. Lo niega, y el jefe de los partisanos le dice que no quiere registrarle la casa y que confÃa en su palabra.
Abandonan el lugar y siguen buscando. El campesino le dice al oficial alemán que se vaya y éste le dá las gracias por el gesto.
Acude al centro militar y las fuerzas alemanas hacen una gran batida por los alrrededores matando a numerosos partisanos.
Meses después los alemanes se retiran por el acoso de los griegos e ingleses. El jefe de los partisanos pasa por la casa del anciano campesino, lo hace caminar hacia fuera de la casa, lo acusa de la muerte de muchos de sus compañeros y lo ejecuta personalmente en el acto.
Cuando expliqué la pelÃcula en la fábrica donde trabajaba, me quedé solo con mi comentario.
El sentimentalismo disneylandiano, ya lo estaba invadiendo todo.
agosto 15, 2006 at 10:39 pm
Estoy cansada, mi hija en Vancouver yo en Ortigosa y tú pagina , un dÃa más
no quiero ser injusta,nuestras paginas
agosto 15, 2006 at 11:09 pm
Sr. GarcÃa Trevijano, intervinientes:
PermÃtanme presentarme con una sonrisa y decirles además que tal sonrisa comienza en un tren, cuando corrà la cortina de la ventanilla. – Sigue ahà -, pensé. El guÃa de mis andanzas africanas tuvo tiempo para vocalizar un último “n’oubliez pas”. Yo habÃa sido su oportunidad y quizá lo pudiera seguir siendo. Horas después, en el avión, unos jóvenes europeos demostraban un extraño desapego hacia todo y, contrariamente a los airados pasajeros, me llenaron de lástima. A pesar de la prepotencia exhibida por los chavales, el oportunismo que creà cuna de su actitud los dejarÃa de por vida en brazos del agradecimiento y leà para que desaparecieran.
De nuevo en casa. Regreso a la vida Ãntima, a las actividades de siempre… Trevijano. En su diario digital no distingo el ánimo de las apariciones públicas, de los cursos estivales, del “contra la confusión”. Inteligencia, valentÃa, decencia. Lealtad. Admiro la finura táctica y, mientras me pregunto si el cuerpo doctrinal se ha cerrado, si ha llegado el momento, aparece de nuevo (continúa si quieren) la sonrisa. Bajo los libros, envuelta en un trapo tan sucio como aquel del tren, tan espeso como la cortina del pasillo del avión, mi vieja espada de guerrero palpita: – Quiero una oportunidad -. Amigos, aquà está esa espada de papel, cuenten con ella.
Óscar Vicente MartÃnez
agosto 15, 2006 at 11:14 pm
A MarÃa:
Me alegra saber que sigues ahÃ. Echo de menos tus comentarios. (Me permito el tuteo, aún desconociendo tu edad. Si te molesta, no tienes más que decirmelo).
Estimado D. Antonio:
BUFFFFFF!!! No sé si esta onomatopeya más propia de un cómic (o TBO, me es indiferente) de Asterix, TintÃn o Mortadelo y Filemón será muy vulgar, sobre todo desúés de leer las respuestas de JC Villa a su artÃculo, pero expresa lo que he sentido al terminar la lectura del mismo. D. Antonio, SE HA SUPERADO. Sólo querÃa decirle que los últimos artÃculos que ha “colgado” aquà me han provocado emocioneS que no sentÃa (hoy se lo comentaba a mi mujer) desde los 22 ó 23 años, época en la que le leÃa en sus artÃculos diarios y en la que abrió mi mente con su “DISCURSO DE LA REPÚBLICA”. ME SIENTO EN PLENA FORMA!!! De verdad, muchas gracias por lo que está haciendo.
Debo decirle que siento no poder aportar un mayor nivel al debate, pero con gente como JC villa, Pepe Fernández y otros, creo que lo que me toca es sentarme delante del ordenador y aprender. Con respecto a la confrontación fidelidad/lealtad no sé si estaré acertado al decir que la primera se corresponde a la comunmente conocida como “fé del misionero”, mientras que la lealtad trasciende a la mera aceptación de la identificación con “algo-alguien”, llegando al nivel de un COMPROMISO no sólo con ese “algo-alguien” sino con uno mismo (el concepto de RESPONSABILIDAD que Vd. expone en su brillante (sublime, fantástico,etc.) comentario.
Disculpe mis errores conceptuales, si los hay, pero ya he comentado alguna vez que juego “enotra división” con respecto al resto de componentes del MCRC. Me he formado através de lecturas sueltas (Stuart-Mill, Montesquieu, Rousseau, Voltaire) y le estarÃa muy agradecido si me pudiera recomendar una o dos lecturas de filosofÃa polÃtica (ahora mismo tampoco me es posible embarcarme en más lecturas. Muchas gracias.
A J.C. Villa:
Excepcionales tus comentarios, amigo Villa. No te imaginas lo que los agradezco, ya que me ilustran sobre conceptos y autores que, desgraciadamente, desconozco en su mayorÃa.
Un cordial saludo para todos.
agosto 15, 2006 at 11:16 pm
Querido Oscar, venga tu espada de novelista. ¿Eres escritor? Lo pareces y bueno. Bienvenido de tus vacaciones. Todo llegará en su momento, incluso la accion exterior. Hasta pronto, salud y lealtad.
agosto 15, 2006 at 11:31 pm
Querido Miguel
Que la esplendida cultura de otros no te confunda. De momento, estais asimilando nuevo vocabulario, nuevos conceptos, nueva sintaxis de la prosa publica, nada de esto lo aprenderÃas en ningun texto Creéme que siento pena de que nos pidas algun libro que estudiar. Ninguno, ni clasico no moderno, te enseñará lo que estas viendo aquÃ. Esto es nuevo, la libertad politica no es una teorÃa. Tu experiencia de conquistarla, a conciencia de sus dificultades, vale mas que toda una biblioteca universal. Tus comentarios son inteligentes y llenos de sentido práctico. ConfÃa en tus facultades y si algo no comprendes, cosa dificil de imaginar, pregunta. Lo que necesitamos es que tu animes a las personas que no comentan porque se impresionan con el nivel cultural de este blog. Eso repito no es decisivo, al lado del sentimiento de la lealtad, que interpretas con sencilla precision. Muchos abrazos.
agosto 15, 2006 at 11:42 pm
Nos alegra saber de ti,querida MarÃa. En Vancouver nos lee alguien, ¿será tu hija? Disfruta del descanso veraniego, y vuelve con mas energias. Te esperamos, con lealtad desde luego y espero que tambien con nueva salud para la accion.
agosto 15, 2006 at 11:45 pm
A nuestro Juan Moreno
Recuerdo esa pelicula. La has recordado en el momento y en la ocasion oportuna. Sabes lo que es lealtad. Gracias por tu inapreciable ayuda.
agosto 16, 2006 at 12:21 am
continua
No era “Los Cañones de Navarone”.
agosto 16, 2006 at 1:33 am
Gracias Maestro por regalarnos un artÃculo de gran importancia espiritual para el MCRC. MagnÃfico comentario de Villa, que gran suerte tenerlo en el MCRC!!
David Serquera aplica muy bien la distinción del ArtÃculo a la mediocridad intelectual del paÃs. Pues yo pienso lo mismo y por la misma razón. La fidelidad no puede generar lealtad precisamente por venir de fuera, no producto de un convencimiento interno que no atiende a oportunismos.
EL que es fiel algo lo es por interés, porque espera bien una recompensa o evitar un castigo, es algo que forma parte del Derecho Natural como Spinoza lo definÃa. Sorprendentemente el germén de todo esto, en mi opinión, está en la carta a los Romanos de Pablo, donde distingue la religión ineficaz impuesta por las leyes a la eficacia del convencimiento interno e individual de lo recto por lo recto mismo.
Lo que dice David Serquera, en mi opinión, tiene este sentido, se traiciona y se olvida la lealtad,si la hay, como dice Villa, y se pasa a la fidelidad de las normas hechas a medida de los intereses del o los capos mediocres del instituto, empresa o cortijo varios. Este ejemplo lo tomó la población del comportamiento de los polÃticos de la transición, incluyendo al monarca.
un saludo republicano.
agosto 16, 2006 at 1:45 am
Me anima mucho, querido Pepe, comprobar como todos los comentariats de este artÃculo han aplicado la distincion fidelidad-lealtad a la Transición y la importancia que va a tener para dar perfil publico de lealtad al MVRV, lo que inspirara en los momentos de la accion mas confianza que los partidos.Pienso que es una inmensa suerte para mi haberos conocido y hecho participes d mis ideas en este MCRC.
agosto 16, 2006 at 3:15 am
Queridos amigos:
Si el bueno de Merimée hubiera olvidado el tiro de marras, habrÃamos asistido en este foro al no poco sorprendente espectáculo de ver al sr. GarcÃa Trevijano, pistola en mano, persiguiendo al sr. Villa que, a la carrera y cargado con el joven Falcone, intentarÃa demostrar introduciendo una regla por el orificio auditivo del pequeño, el escaso desarrollo de su hipocampo y por ende de sus primordiales valores. Me temo, hablando en serio, que la coherencia llevarÃa a GarcÃa Trevijano a lograr su objetivo (como todos los adultos Fortunatos del mundo han sentido leyendo el artÃculo). Villa ha comprendido la profunda raigambre ontológica (¿después negada?) que el pensador da al valor lealtad, independiente del desarrollo neurológico, estoy de acuerdo, ya en la niñez. Sin embargo no acepta el asesinato de lo que ya no puede ser. Y, a decir verdad, aunque por distintos motivos, yo tampoco.
Pongamos que la lealtad es el canto de la confianza como el oportunismo es el de la traición. Digamos que la memoria-desmemoria estuviera implicada en la génesis del el sentido común y sólo concomitantemente relacionada con la lealtad-deslealltad. ¡Claro que los traidores necesitan del olvido!, pero ¿no beben de las aguas verdes del miedo? De forma contrapuesta los leales alimentan su confianza y Mateo aleja, sombrÃo, el dedo del gatillo. La memoria y con ella el sentido común actúan como un pulpo, táctil y prudente, palpando una y otra vez los resultados de su experiencia en forma de error-acierto; pero, amigos, la lealtad debe enfrentarse a los efectos con forma de hermoso, bueno-feo, malo. Entonces, Mateo Falcone se sienta en la tierra, cabizbajo.
Antes de visitar a Morfeo, un par de apuntes:
Siempre intuà que era profundamente desleal ser fiel a uno mismo. Ahora conozco el porqué. Gracias, Antonio.
Solemnemente fundacional de un nuevo espÃritu republicano ese paralelismo fidelidad-lealtad con el honor-virtud del antiguo EspÃritu de las Leyes. Todo en su lugar.
agosto 16, 2006 at 3:42 am
Antes se decÃa “persona de ley”, ahora se dice “ser legal”, por persona de honor, persona de palabra, persona insobornable. Sabemos que lealtad es sÃncopa de legalidad y quizá de ello derivan las anteriores interpretaciones. Cumplir la ley natural de respeto a tu álter ego, y superar la inadecuación de las normas escritas a la moral profunda, es lo que convenimos en llamar lealtad.
No me vale el ejemplo de Mateo. Como bien dice J.C. Villa en su post 9, hasta cierta edad no se sabe qué es lealtad y cómo actuar en esa situación. Y no debemos entender la lealtad de Mateo como la de un perro, un burro o un halcón. La que le vasmos a pedir a otra persona, es una lealtad que se ciñe a lo bueno o lo malo, a lo justo o injusto, a lo humano o inhumano a lo racional o irracional.
¿A qué era leal Prometeo robando el fuego y la metalurgia?, ¿a qué eran leales los jefes numantinos sacrificando a su Pueblo?, ¿a qué era leal Anibal en su odio eterno a los romanos?, ¿a qué era leal Juan Carlos Borbón jurando los Principios Fundamentales del Movimiento?, ¿y luego?, ¿a qué es leal Al Qaeda? Cada caso tiene una lealtad, no siempre a la dignidad, la integridad, la ética y la honradez.
La lealtad es concepto con diversos valores. He oÃdo: “contra un padre no hay razón”; ¿qué lealtad es esa? Pienso, que si el padre de Mateo no le enseñó qué era la lealtad, el error es del padre, no del niño. Entiendo que la vida del niño era la acusación permanente al padre de su indignidad como padre, que cree ocultar su culpa, matando a un irresponsable.
La lealtad es la decisión en una disyuntiva, que mantiene la coherencia de la voluntad integérrima. Saludos
agosto 16, 2006 at 11:49 am
Querido Oscar
En ningun momento he planteado en mi articulo el conflicto de la lealtad con la verdad ni con la bondad. La comparacion de Isaac con Mateo Falcone es meramente ilustrativa y no paradigmática. En el parricidio siempre en visto un doble crimen, una doble ofensa: a la naturaleza y a moral. Comprender no es aprobar. La lealtad y el honor de las mafias no son genuinos. Los sentimientos estan desviados de su cauce, degenerados. La diferencia con Villa no es de carácter moral. Y advetà de que no doy dimensión ontológica a la lealtad.
La finalidad de mi tesis la has resumido muy bien al señalar su paralelismo con la de Montesquieu.
No entiendo, salvo que sea un juego de palabras, por qué es desleal la fidelidad a si mismo. Gracias.
agosto 16, 2006 at 12:01 pm
Querido Thulio
Me remito a lo que acabo de responder a Oscar. Mi artÃculo sobre la lealtad a la lealtad, no va mas alla del significado que tiene en Unamuno, y que ha sido muy bien traido aquà por Luis Sanchez Rojas en el comentario 4. La lealtad sin moralidad no es lealtad. Abrazos.
agosto 16, 2006 at 12:07 pm
Al comentario 29,
Este discurso no me parece nuevo, estoy seguro de que usted ya ha estado entre nosotros con otro pseudonimo.
No voy a contestar a sus acusaciones porque no van dirigidas a mi, solo le dire que opino que la tactica de presentarse a las elecciones es la peor que puede haber, tomando en cuenta solo su efectividad. Acaso los republicanos a los que usted defiende van a poder romper la regla proporcional y conquistar un numero significativo de escanos, que ni siquiera partidos politicos con enorme apoyo financiero han podido obtener? Acaso si consiguieran alguno, no seria para formar parte del redil guardado por la financiacion estatal? Acaso no participarian de la farsa que ya ningun ciudadano digno apoya? Farsantes!
Que mas quisiera el MCRC contar con todos los agentes posibles comprometidos con la democracia pero me parece que a los que senala solo les interesa seguir formando parte de un sistema de cuotas para predar lo publico y hacer demagogia izquierdista, porque si no, no se comprende como pueden estar fuera del MCRC.
Un saludo.
agosto 16, 2006 at 12:16 pm
Querido David, gracias por tu anterior comentario, pero sigo creyendo que a la mala fe no debemos responder. Y la mala fe de ese anónimo republicano se desprende de cada una de sus falsas palabras.
agosto 16, 2006 at 12:30 pm
Al 29,
Una falta de respeto que nos suelte un discurso de mitÃn del PSOE en este sagrado templo de la Democracia que es el MCRC. Exhibe sus mismas contradicciones. Parece claro que su propuesta práctica es que el MCRC sea fagocitado por el PSOE y abandone sus “ilusorias” pretensiones republicanas por las del inane e iluso Zapatero.
agosto 16, 2006 at 12:39 pm
Para Oscar,
Ahora la accion del MCRC esta concentrada en aumentar las visitas a este blog para convocar una asamblea fundacional. Haz lo que puedas. Un saludo.
agosto 16, 2006 at 12:53 pm
La llamada “transición” se llevó a cabo porque la mayorÃa de sus protagonistas estaban imbuÃdos de oportunismo. Ocuparon los cargos públicos y se desdicieron de todo lo dicho anteriormente en su lucha contra el franquismo.
En el Baix Llobregat hay ejemplos a miles, del paso de polÃticos de oposición a “profesionales de la polÃtica”. Y de luchadores de fábricas, a despacho de la profesión sindical. CCOO Y UGT es un feudo de dichos arribistas.
Y una cosa que nunca he hecho pública:
Las “Agrupaciones de Mujeres del Baix Llobregat” luchaban por la emancipación de la mujer. Sà sÃ..hoy sus cuadros componentes forman parte del funcionariado de la Seguridad Social. Luchaban por legalizar los métodos conceptivos y hoy te atienden en los ambulatorios públicos de El Prat, Sant Boy, Viladecans. etc. SE HAN PROFESIONALIZADO.
El Sr. Trevijano, aislado de esos dos grandes grupos sociales, no pudo hacer hacer absolutamente nada. Consiguió con su actitud de ser consecuente, el ostracismo, por conjunción de los diversos intereses del sistema.
Mis recuerdos de los años 70-80, los tengo muy presentes. Debido a la campaña total de los medios de difusión, las difamaciones y el descrédito de los partidos polÃticos y sindicatos fué “globalizadora” y consiguieron imbuir en la clase trabajadora el de que era un agente al servicio de la CIA.
Y aún persiste algún republicano sin pasado, (seguramente por que lo intenta borrar de su conciencia) el ir junto a semejantes inmorales.
agosto 16, 2006 at 2:36 pm
Querido Antonio:
“Interpretaciones de poesÃa y lealtad”.
El segundo párrafo de tu artÃculo, el (no sé por qué puede habérmelo parecido) medido distanciamineto de la lealtad como reflexión existencial y la entrada en liza de la memoria-desmemoria, me han hecho decidirme por ese aspecto ontológico que corriges. Tiro de borrador y fuera. La lectura del párrafo tres, punto ocho, del señor Villa y su posterior respuesta me han hecho confirmar, durante la elaboración de la anterior carta, mis sospechas morales. Otra vez elimino la idea y comienzo a sentir el vértigo ante el vacÃo.
Por otra parte, claro que hay un afán provocador y lúdico en la frase “es desleal ser fial a sà mismo”. Intenta provocar la inteligencia diferenciadora de ambos conceptos en los términos siguientes: si la lealtad es virtud superior a la fidelidad, ¿no debe uno ser leal consigo mismo?; si la fidelidad exige la existencia del otro trascendente, ¿no se acercarÃa a la vanidad la fidelidad a uno mismo?, mientras la fidelidad se asienta en la aceptación de la supremacÃa, ¿no se forja la lealtad en la confianza original en lo que se es, en aquello lo que otros son, en las relaciones establecidas?
He comenzado, admirado Antonio, con una evocación de Santayana porque me da por descubrir, ahora ya con pies de plomo, una analogÃa entre la lealtad como sentido de vida republicano y el sentido moral que este autor da a la belleza.
Tiro esta vez (y qué poco apropiado finalizar de nuevo con un tiro), en la despedida, del entusiasmo que me hace disfrutar y del reconocimiento que me hace, sencillamente, agradecer.
agosto 16, 2006 at 2:41 pm
Querido David:
Como dije, mi espada es vuestra. Asà que, ¿recordáis las Mil y una noches?, “escucho y obedezco”.
agosto 16, 2006 at 3:27 pm
Al comentario nº 27:
Estimado Óscar, me parece que has malinterpretado lo que yo querÃa decir sobre la lealtad-deslealtad y su profunda imbricación con la memoria. Asà pues, permÃteme responder a tu bello lenguaje poético con un lenguaje algo más prosaico pero quizás con una referencia más “ostensiva” (de primer grado) y menos metafórica (de segundo grado o desdoblada).
Como D. Antonio, rechazo por completo la raigambre ontológica de la lealtad, cuya dimensión es ética (y también psicológica). Tan sólo he defendido la dimensión epistemológica clave de la memoria, y sus implicaciones para la identidad moral y personal. Bromas aparte (la de Óscar me ha hecho sonreÃr), yo ya sabÃa que mi reflexión podÃa ser malinterpretada como la tesis absurda de que la lealtad reside en el hipocampo, o, sin caer en tal extremo, que la lealtad puede reducirse al desarrollo neurológico o mental. Pero no hay que confundir las condiciones materiales de posibilidad (el sustrato neurológico) con la aparición de niveles u órdenes emergentes –como la conducta ética– que sólo pueden conocerse, en su autonomÃa o especificidad relativa, independientemente del sustrato cerebral. Es decir, en un nivel determinado de complejidad, y en una situación concreta, se produce la emergencia de fenómenos nuevos y únicos que poseen su propia racionalidad, y que sin duda son producidos por los niveles inferiores (como el neurobiológico), pero no son anulados por éstos. Asà pues, estoy de acuerdo con D. Antonio en la existencia de valores universales –o, al menos, particulares o especÃficos de toda la especie humana. Tanto D. Antonio como yo rechazamos la conducta del padre de Mateo por motivos éticos (la existencia de otros motivos, ya sean biológicos, psicológicos, sociales o culturales, no niega ni anula las razones éticas). Por otro lado, que un niño, un deficiente mental severo o un lesionado cerebral no puedan ser capaces –materialmente– de lealtad o deslealtad, no nos impide a nosotros ser leales a la humanidad que hay en ellos. La humanidad no es una esencia ni un absoluto que haya que venerar, sino una especie biológica que hay que preservar, una historia que hay que conocer, un conjunto de individuos a los que hay que reconocer, y por último (pero no menos importante) un valor que hay que defender. Se trata de no ser indigno de lo que la humanidad ha hecho consigo misma y con nosotros: a esto es a lo que llamamos lealtad, mucho más importante que la fe.
Por otro lado, yo no he identificado la lealtad-deslealtad con la simple memoria-desmemoria, sino que he calificado a la lealtad como memoria virtuosa y a la deslealtad como olvido indigno. Por eso tu objeción, querido Óscar, yerra nuevamente el blanco. No es que los traidores necesiten del olvido, sino que la traición, por su propia lógica interna, conduce ineludiblemente al olvido de la lealtad, de la amistad, de la gratitud hacia lo pasado y aun de la voluntad de conservarlo y hacerlo perdurar, desembocando asà en la inconstancia y la frivolidad. La lealtad, repito, es la negativa a olvidar lo que la humanidad ha hecho de nosotros, a traicionar lo que hemos recibido, a dejarlo perecer con nosotros. Por eso la lealtad sólo puede ser común: es un apego compartido a los valores que hemos recibido y que tenemos el deber de transmitir. En cierto modo, la lealtad es lo que queda de la fe cuando ya no hay fe.
Un proverbio africano dice: “Cuando no se sabe hacia dónde se va, es necesario acordarse de dónde se viene”. Ésta es la única forma de saber a dónde se quiere ir. Lealtad a la humanidad quiere decir a lo mejor de ella (porque la lealtad no es ni complacencia ni ceguera): lo que la vuelve humana, y a nosotros con ella. La lealtad es la principal virtud del espÃritu; porque no hay espÃritu sin memoria, y sin embargo la memoria no es suficiente. Más aún, es necesario proponerse no olvidar, no traicionar, no abandonar, no renunciar; y esto es la lealtad misma.
Pido disculpas por la larga extensión del texto, y envÃo a todos un afectuoso y leal saludo.
agosto 16, 2006 at 4:01 pm
Querido Juan
Aunque yo he despreciado siempre la difamacion que hicieron de mi persona, con la única finalidad de silenciar la voz de la ruputa democratica, agradezco que refresques la memoria a los desleales que, con total mala fe, ahora quieren impedir la voz de la republica y paralizar el crecimiento de este MCRC.
agosto 16, 2006 at 4:11 pm
Querido Oscar, aclarada la frase lúdica, solo tengo que ratificar lo dicho por Villa. Tu percepcion de mi proximidad a Santayana es justa. No solo por lo que señalas, el valor estetico de la moral, sino también porque incluso la religion era, para ese ateo, poesÃa.
agosto 16, 2006 at 4:49 pm
Sólo querÃa introducir una pequeña corrección y precisión en mi escrito nº 39:
La traición ‘es’ el olvido de la lealtad, de la amistad, de la gratitud hacia lo pasado y aun de la voluntad de conservarlo y hacerlo perdurar. Y sus resultados finales son: en el ámbito epistemológico, el olvido de la propia traición y de aquello que se ha traicionado (la traición se anula a sà misma); y en el ámbito de la conducta práctica, la inconstancia, la frivolidad y el ser voluble (“veleta”), es decir, vivir en la mala fe, la mentira y la apariencia..
Salud y lealtad.
agosto 16, 2006 at 5:07 pm
al 29 y a todas las respuestas sobre el tema.
De alguna manera me he sentido aludido por ese comentario, y aunque nunca me he dirijido a ningún comentarista en particular siento la necesitad profunda de hacerlo en esta ocasión. Mis disculpas por anticipado a los que no esten deacuerdo.
Decir que Zapatero puede traer la república de la que se habla en este foro a lo que más se parece es a lo de la zorra guardando las gallinas. ¿De qué estamos hablando?
Un cosa es, y puede que en esto discrepemos Trevijano y yo, es que un hombre, todo hombre, cualquier hombre, en la noche de su conciencia deposite su voto, equivocado o no, por una opción, la que piense menos mala, en aras de un mundo un poco mejor, en el que que no vislumbra esperanza alguna, en pos de nuestros ideales, sin que yo pueda pensar en indecencia como tal, pues actua de buena fe, y otra muy distinta hacer apologia de tal acto, pues como sabemos bien todos nosotros, este sistema es un calvario corrupto e inutil.
Sentadas las bases en aquel papel por una sola cara de las reglas del juego se ha de pasar a la táctica para su exito. En ese momento se puede proponer la abstención y que se extienda a todo el movimiento, pensando que es la forma de ganar. Puede ser, ya se verá. Desde luego, los pasos a dar serán más decisivos que los ideales ya sentados y de los primeros dependerá que todo esto tenga un caracter residual o que sea una eficaz palanca para cambiar la realidad. AhÃ, deberemos acertar.
Las reglas del juego no son de derechas ni de izquierdas, y desde luego no tienen que ver con los partidos actuales, pero si que deberemos de contar con muchos de los que ahora votan esas opciones, pues son todos españoles como nosotros y no han gozado hasta ahora de ninguna oportunidad. Muchos de ellos, la mayorÃa, pienso yo, son hombres decentes de buena voluntad, quiza menos lucidos o valientes o más cobardes o no tan cultos ni inteligentes, pero ellos, como nosotros, los más, ansian la verdad, la justicia y la libertad.
Debemos, por tanto, en mi humilde entender, aspirar a es un movimiento mayoritario, desde luego no de ninguna formación actual, pero tambien saber estar más allá, para ganar sus ansias y aspiraciones y deseos de libertad.
No se si se me entiende o me se explicar. Para mà se trata de sumar y hay muchos españoles de bien que seguro que desean ayudar.
Esta civilización sólo perdurará frente a la invasión terrible y planificada del mal (el peor islam, el peor poder disgregador, los abusos de los mentirosos que nos hacen cada dÃa menos libres, etc, etc, etc), si y solo si nos gobierna la libertad y la democracia.
agosto 16, 2006 at 5:10 pm
Querido Villa
Hasta tal punto considero a la lealtad fundamento de la humanidad que, si el ismo del humanismo no es ideologico, tampoco habrÃa impedimento para hacer del lealismo el principio cardinal de la Republica Constitucional, sin darle la veladura de las ideologÃas. Cuando escriba un articulo sobre el republicanismo (doctrina que no se ha actualizado desde Marsilio de Padua, Maquiavelo, Guicciardini, Giannoti y Harrington, salvo en algunos pasajes de Hanna Arendt) pensaré en el lealismo como principio irreductible del MCRC, y como idea fundante de la República moderna. Aun no la tengo madurada, pero creo que es susceptible de ser desarrollada como presupuesto ético de la libertad y la democracia.
agosto 16, 2006 at 5:49 pm
La expresión lealtad, de gran polivalencia semántica, es indicativa de cualidad interior, de rectitud de, franqueza, de fidelidad a la palabra dada a las personas, instituciones y al propio honor personal. Los estudios bÃblicos muestran el esquema del leal vasallajea a la soberanÃa absoluta de Dios, el pueblo de la Alianza se empeña en guardar lealmente el pacto con el Señor.
El “lealÃsmo” es el fundamento de las instituciones y el alma del mundo feudal. Los regÃmenes monárquicos han aprovechado la estabilidad de la lealtad del pueblo y muy especialmente de una minorÃa, de la nobleza unida a la dinastÃa por vÃnculos de “leal” servicio y vasallaje. Semejante “lealismo” queda expuesto a diferentes riesgos de degradación, DEGENERANDO EN SERVILISMO, EN APEGO INCONDICIONAL, a personas, regÃmenes o facciones que no están al servicio del bien general.
En cuanto cualidad ética, y no simple conformismo histórico-sociológico, la lealtad incluye capacidad de discernimiento lucidez y coraje para rectificar la adhesión. De aquà las conocidas vacilaciones del pensamiento monárquico frente al alcance de los ideales e instituciones republicanas.
Un saludo afectuoso
agosto 16, 2006 at 6:46 pm
Querido Dionele
No existe el peligro de que este MCRC exluya a los millones de engañados o ilusos que hoy votan a los partidos estatales. Ya te has dado cuenta de la diferencia entre votar sin elegir nada, y propagar que esto es lo mejor que se puede hacer para cambiar el sistema. El MCRC aspira a convencer a todos los gobernados de que votar es apoyar al Estado de Partidos, y de que la democracia es posible de conseguir por vÃa pacifica, mediante una Republica Constitucional que no guarda semejanza alguna con la II República, ni excluye a partidos de cualquier ideologÃa, sean fascistas, comunistas, anarquistas o separatistas, reaccionarios o ultrarrevolucionarios, ni a sindicatos de clase o profesionales. Lo que excluye por completo es que puedan formar parte de este MCRC las personas o grupos que esten militando en partidos o sindicatos estatales, sin renunciar a esa militancia. Como tambien escluye a los que crean que se puede llegar a la democracia sin necesidad de sustituir la Monaqruaia por la Republica. La razon de esta intransigencia es bien sencilla: no queremos engañar ni ser engañados, solamente ser leales.
agosto 16, 2006 at 7:04 pm
Al comentario nº 45:
Estimado Leonardo, lo que dices es cierto, y por ello se ha hablado aquà de “lealtad a la humanidad”. Nos referimos, como bien dices, a la lealtad como virtud ética. No se trata de ser leal a cualquier cosa: de hecho, eso ya no serÃa lealtad –en el sentido ético– sino amor exclusivista, cerrazón, cabezonerÃa, rutina, fanatismo, sumisión… Toda virtud se opone siempre a dos excesos: la versatilidad y la obstinación. La lealtad no es ni versátil ni obstinada: por eso es leal.
La lealtad no tiene valor sólo en, por o para sà misma. Es sobre todo su objeto la que la hace valiosa. La lealtad no lo disculpa todo: ser leal a lo peor es peor que rechazarlo. Las SS juraban lealtad a Hitler, y esa lealtad al crimen era criminal. La lealtad al mal es malvada. Por lo tanto, nosotros no deseamos cualquier tipo de lealtad, sino una lealtad positiva y noble.
Nuestro lealismo es humanista; y también es republicano, ya que el republicanismo no deja de ser la máxima expresión del humanismo aplicado al ámbito de la polÃtica (ésta es, si no me equivoco, la postura de D. Antonio). Defendemos la lealtad a la humanidad, y en consecuencia la lealtad a la libertad y a la democracia (es decir, a la República), asà como la lealtad a la verdad.
En este sentido, Óscar tendrÃa razón cuando dice que en ocasiones hay que dejar de ser fiel a sà mismo para poder ser leal a sà mismo. Ser fiel a las propias ideas implica querer conservarlas, mantenerlas en el recuerdo como ideas que se han poseÃdo y que aún se poseen. Pero intentar conservarlas a toda costa serÃa negarse a someterlas, llegado el momento, a la prueba de la discusión, la experiencia o la reflexión. Ser fiel a los propios pensamientos e ideas implicarÃa entonces ser desleal a la verdad, lo que significa también ser desleal consigo mismo. Ser leal a los propios pensamientos e ideas no es negarse a cambiar de ideas (dogmatismo), ni a someterlas a una instancia superior inverificable e infalsable (fe), ni a considerarlas como verdades absolutas (fanatismo). La lealtad a uno mismo no es la fidelidad por la fidelidad. Es, sencillamente, negarse a cambiar de ideas, pensamientos o actitudes si no es por unos motivos buenos y poderosos. Pero, ante todo, la lealtad a uno mismo (a sus pensamientos e ideas) es la lealtad a lo verdadero y al recuerdo de la verdad.
Un afectuoso saludo.
agosto 16, 2006 at 7:13 pm
Corrección:
En el último párrafo, quise decir: “Ser leal a los propios pensamientos e ideas no es negarse a cambiar de ideas (dogmatismo), ni someterlas a una instancia superior inverificable e infalsable (fe), ni considerarlas como verdades absolutas (fanatismo).
agosto 16, 2006 at 8:17 pm
Para J.C. Villa:
¡Qué placer poder disfrutar de tus comentarios! ¿Eres poeta?¿Filósofo? En serio: gracias, gracias, gracias.
Para el “republicano sin pasado”:
¿Qué haces aquÃ? No ocupes un espacio que es para aquellos que, de manera honesta y sincera, apoyan al MCRC. No hubiese perdido ni un minuto de mi tiempo si no hubieses cometido la inmoralidad de traer aquà insidias y falsedades. De la misma forma que no me encontrarás en la página web del PSOE difamando a Zapatero, de verdad que no alcanzo a comprender a cuento de qué “nos ilustras” con tus despreciables comentarios.
agosto 16, 2006 at 8:34 pm
Antes que nada, quiero pedir disculpas a aquellas personas a las que voy a dirigirme, por haber tardado un dÃa más de lo que hubiese sido normal en responderles. Pero es que, el dÃa 15, era el cuadragésimo octavo aniversario de mi boda (cuarentayochoavo, dirÃa don Fernando Savater. De verdad: en el prólogo a su traducción, para Alianza, de las cartas de Voltaire). Agradezco en el alma a Leonardo Balmaseda Miguel de Mallorca, a Francisco, a J.C. Villa, a Pepe Fernández y al propio director del blog sus cariñosos ánimos. Pero es que yo no puedo aprovechar que el Pisuerga pase por Valladolid para salir por los cerros de Úbeda. Por lo menos, tiene que ser “por alusionesâ€?. No porque aludan a mÃ, sino porque se exprese alguna opinión sobre un tema sobre el que yo tenga algo de decir. Momentos antes de que me pusiera a escribir este texto, he comprobado que se estaba filosofando sobre la lealtad con una altura impresionante. Esto es lo que yo quiero saber: ¿pega que, en un momento asÃ, yo irrumpa con un tema de crÃtica literaria? Si yo fuera uno de ustedes dirÃa que no.
Francisco: no he leÃdo nada de Houellebec. No se ha cruzado en mi camino. Desde hace no pocos años, hago las lecturas en función del tema sobre el que esté trabajando. He visto, sÃ, que Fernando Arrabal lo aprecia muchÃsimo.
A J. C. Villa, respecto a lo que dice de que prefiere leer novelistas clásicos. Un amigo mÃo, con el que estoy siempre en contacto, sostiene uno de esos que se llaman “talleres de novelaâ€?. La mayorÃa de los muchachos que acuden allà no han leÃdo a esos novelistas que usted nombra, pero sà El código da Vinci y demás bestsellers norteamericanos. Les pregunta mi amigo que si conocen el Lazarillo o las Novelas ejemplares y responden que para qué. Que lo que hay que conocer es lo que “se haceâ€? ahora.
En fin, ya que estoy aquÃ, voy comentarles un caso en el que se demuestra la torpeza del diario independiente de la mañana cuando quiere hacer un uso ideológico de las palabras. Fue con motivo de la boda de dos homosexuales que se celebró en el ayuntamiento de Madrid y que provocó una cierta polémica en el seno del PP, por “oficiarlaâ€? Gallardón. El diario de referencia publicó una foto de buen tamaño, en lugar destacado, en la que se veÃa, de izquierda a derecha (en pie), a Gallardón, uno de los contrayentes, una señora y (sentado a una mesita), el otro contrayente, escribiendo. El pie rezaba: “Manuel Ródenas firma el acta de matrimonio en presencia de su marido, Javier Gómezâ€?. Hay que ser, en primer lugar, progre, pero también cursi, snob, hortera, cateto, nuevo-rico-mental y ordinario para poner ese pie. PodrÃamos preguntarles: si el que está de pie es el marido, ¿qué es el otro? ¿La mujer? ¿SabrÃan precisarlo? ¿Qué exploraciones ha llevado a cabo el matinal para saber qué es el uno y qué el otro? Con lo sencillo –y lo inteligente es siempre lo sencillo- que hubiese sido escribir “su compañeroâ€? o “su parejaâ€?. Pero el periódico de Prisa no podÃa desaprovechar la oportunidad de sentar plaza de vanguardista ni (mucho menos y con perdón) de mearle la casulla a la conferencia episcopal, que es lo que más le orgasma.
agosto 16, 2006 at 9:23 pm
Querido Leonardo
La polisemia nada tiene que ver con nuestro deber cultural y politico de restablecer la pureza de nuestra lengua y el vocabulario genuino. Aparte de ratificar en todos sus terminos la contestacion de Villa, deseo llamar la atencion sobre la pobreza o mediocridad de las traducciones al español de terminos hebreos, griegos, góticos o germanicos referentes al Pacto de la Alienza con Dios o al de vasallaje feudal. Hoy no caben ya confusiones. Todo lo que tu consideras lealtad en la religion hebraica o en las instituiones feudales, significa fidelidad en las palabras originales que designaban la promesa de sumision a Dios o al señor feudal.
Un famoso linguista, no recuerdo su nombre, sostuvo
que la raiz germanica de fidelidad (Treue)derivaba del nombre de un arbol (roble) en todas las lenguas indoeuropeas. Esto dÃa lugar a una investigacion del el origen de las palabras fidelidad y confianza, pues era imposible que donde no habÃa robles su nombre tambien se usara para expresar la firmeza de la fe, que deriva del verbo creer. El resultado de la investigacion linguistica confirma plenamente la tesis sostenida por Villa.
En los pactos de sumision a Dios o a un Dominus hay una promesa de fidelidad (no de lealtad) contra una promesa de proteccion. La relacion de fidelidad es sinalagmatica. Mientras que la lealtad no surge de un pacto ni de una promesa unilateral, sino que precede y es presupuesto de todos los pactos.
Un ejemplo que nos concierne aclarará esta cuestion. Yo no he pedido a ninguno de vosotros que me sea fiel, que confie en mi, que se fie de mi. Y jamás se me ocurrÃa pensar que me sereis fieles a cambio de la proteccion que yo pueda daros. ¿Ves la falsedad ridicula de semejante lenguaje? En cambio, mete en juego la lealtad y todo se vuelve digno y luminoso. Yo no prometo nada, vosotros tampoco. Declaro mi lealtad a la idea de libertad politica, democracia y Republica Constitucional que he publicado. Vosotros declarais vuestra lealtad a esa misma idea, no porque sea mia sino porque os parece verdadera. Eso es todo. lealtad comun a la verdad. Con polisemis, confieso que me produce mas confianza una conjuncion de lealtades no pactadas, que un juramento de fidelidad. Aprovecho esta aclaración para decir que un pueblo que vota, sin elegir nada, es un pueblo politicamente devoto. Y en efecto, lo fue con Franco y lo sigue siendo con Juan Carlos.
No he querido traer aqui la aparatosa bibliografia que ampara mi respuesta. Perdona Leonardo, hemos de mas amigos de la verdad que de Platon. Con un abrazo leal, hasta pronto.
agosto 16, 2006 at 10:36 pm
Querido Villa:
(Siento la tardanza en la respuesta y la consiguiente alteración del ritmo en la llegada de las reflexiones)
Como tantos otros antes, no concibo mejor poesÃa que el sonido de la verdad. La precisión de la ciencia es hermosa y la poesÃa es precisamente bella. Los sentimientos (urgencia de conocer, placer de discernir, coherencia de hacer) que arrancan de detrás del ombligo los artÃculos que nos han llamado a este foro asà lo demuestran. A su vez, estos sentimientos que el lenguaje ha sido capaz de hacer brotar son tan ostensivos como señalar “piedra”, pero, además, conmovedores (“piedra, piedra”).
La discusión ontológica quedó zanjada en cuanto he corregido mi concepto, demasiado laxo, del término.
La ausencia de sentido epistemológico en la lealtad (que da por conocido) y su inmensa presencia en la memoria (hecho que se invierte en el aspecto moral), me lleva a pensar, como lo hace la zoologÃa comparada, que llevan largo tiempo disociadas en el desarrollo humano. Para consumar la traición, sus protagonistas traen a la palestra social el olvido primero y la mentira activa después.
Sin embargo, si me lo permites, toda esta discusión carece de importancia fundamental por dos motivos: primero, el resultado de ambas descripciones de las fuentes de la lealtad es el mismo. Si se ajustara a tu análisis, la vida de la lealtad traerÃa como consecuencia la aparición de la memoria de los hechos veraces. Si mi hipótesis de una relación concomitante coincidiese en algo con la realidad, el único auxilio posible de la lealtad en el conocimiento de hechos pretéritos serÃa el de esa misma memoria (sin apellidos). La memoria es compañera inexcusable del leal. Segundo, por su carácter universal, que le confiere una dimensión de atemporalidad.
Es decir, el mero hecho de la búsqueda de sentido de la vida ya supone un acto de lealtad hacia la condición humana y creo que ahà radica la profundidad ética que Antonio otorga a la lealtad. Lealtad como sentido de la vida y corazón de las creencias y las emociones individuales para generar un nuevo espacio social. Por eso comprendà en seguida el papel de “mito” fundacional que Antonio le habÃa reservado.
Me despido haciéndote saber, como dice Hölderlin, la alegrÃa de haberte encontrado en los siglos.
agosto 17, 2006 at 12:41 am
Apreciado Óscar:
Coincido contigo en que la poesÃa es la unión indisociable, dentro de un discurso, de la música, del sentido y de lo verdadero: de ahà nace la emoción. La poesÃa es una verdad que canta, y por eso nos emociona. Ahora bien, su sentido es simbólico o desdoblado, y el ámbito de su verdad no serÃa la ‘aletheia’ (desvelamiento del ente o pura presentación de lo real) sino más bien la ‘veritas’ (correspondencia o adecuación entre el pensamiento y lo real). Es decir, la verdad de la poesÃa no serÃa la verdad del ente sino la del ser humano, pero en ella la adecuación o correspondencia se darÃa más bien entre el pensamiento y la expresión simbólica de lo real (esto es lo que podrÃamos denominar la verdad poética).
Coincidimos en que la lealtad carece de dimensión ontológica. Ahora bien, yo no he dicho que la lealtad no tuviera ninguna raigambre epistemológica. Verás que he mencionado la dimensión psicológica de la lealtad: pues bien, el ámbito psicológico posee a su vez una dimensión epistemológica (cognoscitiva) y una dimensión ética (conductual práctica), consideradas éstas a un nivel individual, particular o especÃfico. En el caso de la lealtad, dicha dimensión epistemológica es la que aporta la memoria.
Ahora bien, ¿qué es la memoria? Es la conciencia presente del pasado, ya sea en potencia (como facultad) o en acto (como recuerdo). Pero es incorrecto considerarla como una dimensión de la conciencia, sino que, más bien, serÃa la conciencia misma. La conciencia sólo es tal a condición de acordarse continuamente de sà misma o de sus objetos. Pensar es recordar que se piensa. Imaginar es recordar que se imagina. Anticipar o prever es recordar que se anticipa o se prevé. Ser consciente de uno mismo es recordar que se es, recordar el ser. Prestar atención a algo es recordar aquello a lo que se atiende, etc., etc… Toda conciencia es memoria. La memoria no es únicamente “coextensiva a la conciencia”, como decÃa Bergson, sino que es la conciencia misma.
Por lo tanto, no considero correcta tu tesis sobre la concomitancia de la lealtad y la memoria. Si la memoria es la conciencia misma, no puede ser únicamente coextensiva a la lealtad, sino que ha de ser el fundamento de la misma. Ciertamente, la memoria es una facultad y no una virtud, pero ello no impide a la memoria llegar a ser virtuosa. La memoria se hace virtuosa cuando quiere –cuando adquiere el compromiso y la voluntad expresa de– acordarse de lo que se les debe a otros: por el bien que nos han hecho (gratitud), por el mal que han sufrido o sufren (compasión, justicia), o por las ideas, valores y conocimientos que nos han aportado (apego a la verdad). Entonces la memoria deviene en lealtad.
Al contrario que tú, estimado Óscar, no considero que esta discusión carezca de importancia: muchas de las mejores mentes de la historia la han debatido incansablemente, porque sabÃan que tenÃa profundas implicaciones prácticas. Por otro lado, no me parece correcta esta reflexión tuya: “Si se ajustara a tu análisis, la vida de la lealtad traerÃa como consecuencia la aparición de la memoria de los hechos veraces”. Dicho razonamiento es incorrecto por el hecho de que la lealtad no es sino el recuerdo voluntario de los hechos veraces, la producción por parte del cerebro de la conciencia presente de los hechos veraces. Si no hay aparición en la memoria de tales hechos verdaderos, es que no hay lealtad, por definición.
Por último, tampoco creo que se pueda buscar el “sentido de la vida humana”. Cualquier palabra significa otra cosa distinta de ella: una idea o concepto (su significado), o un objeto (su referente). Todo acto significa algo distinto de sà mismo (una finalidad o un deseo que lo motiva). Asà pues, el sentido de la vida tiene que ser algo distinto de la vida misma, algo que no forme parte de ella: sólo podrÃa ser la muerte u otra vida. Si pensamos que el sentido de la vida es la muerte, caemos en el absurdo, la desesperación y la náusea. Si pensamos que es otra vida, caemos en la religión; pero, dado que esa otra vida es algo inverificable, en lo que se cree por fe, estarÃamos siendo desleales a la verdad. Asà pues, si somos leales debemos admitir que, sencillamente, la vida no tienen ningún sentido. ¿Y por qué habrÃa de tenerlo? Nada de lo que verdaderamente importa, nada de lo que es valioso y digno de amor y lealtad tiene sentido. ¿Qué sentido tienen las estrellas? ¿Qué sentido tiene la humanidad? ¿Qué sentido tiene la justicia? No los valoramos porque tengan un sentido, sino que nuestra vida adquiere un sentido porque los valoramos. La ilusión está en creer que ese sentido es absoluto, que existe fuera de nosotros y que debemos buscarlo. No hay que buscar el sentido: el sentido es la propia búsqueda. Y la lealtad no se compadece bien con la absolutización del sentido.
Un afectuoso saludo.
agosto 17, 2006 at 1:09 am
Querido Villa
Es maravilloso contar contigo. Pienso, y de dicho en una conferencia, que era absurdo buscarle un sentido a la vida, como a todos los hechos de existencia. Y recordé allà el mito de la madre de Perceval, que le aconseja, cuando parte a su espiritual viaje, que no responda a preguntas que no han sido ni pueden ser formuladas. Todas las respuestas de la filosofÃa a los hechos de existencia, no explicados por la ciencia, son vanas. Otra cosa son los hechos de experiencia, los de la historia, como los hechos politicos. Son ellos los que tienen un sentido, querido o no, que debe desentrañarse de las apariencias. Solo pretendo hacerte saber que tu contestacion a Oscar la comparto. Salud y lealtad.
agosto 17, 2006 at 11:13 am
Me va permitir D. Antonio que contesta por caridad al 55.
1) No entiendo, no es Ud socialista pero le da valor polÃtico a las poses socialistas.
2) Su argumentación es muy pobre. La República por definición excluye a la MonarquÃa, es su contrario, sea esta federal, parlamentaria o constitucional. No se puede defender al federalismo utilizando a la república como argumento.
3) Ignora ud la historia, fracaso de la I República, y la definición de federalismo. NO puede haber República Federal sino hay previamente Estados.
4) Los nacionalismos no buscan la república ni siquiera el sinsentido del federalismo sino la potenciación de las oligarquÃas locales. Catalanes y vascos, nacionalismo de derechas, tienen sobradas razones económicas para no apoyar una república sin sentido. Le aconsejo que estudie la historia de los nacionalismos vasco y catalán. Se va a ud a sorprender.
5) Todos los que conocemos la trayectoria y biografÃa de D. Antonio sabemos que esto que Ud afirma y lo de la platajunta es una calumnia.
6) No nos mente la bicha, haga Ud el favor, del federalismo a la República Parlamentaria, aquel desastre que trajo la guerra civil. Estudié Ud historia, no sea majadero. Le aconsejo el libro de Beevor, Hugh Thomas, algo incluso del monárquico Preston.
Concluyendo
Su argumentación no tiene lógica, sólo contradicciones y lo que no se puede aceptar, mucha calumnia de “mosca cojonera”. Le aconsejo que cambie el papel de troll por el sosegado y racional interviniente sino quiere ser ignorado y luego expulsado.
agosto 17, 2006 at 11:20 am
Querido Miguel de Mallorca:
Gracias a ti por tus amables palabras y por tu aprecio. No me considero ni filósofo ni poeta. Ni el tÃtulo universitario ni el trabajar en la educación le conceden a uno el estatus de filósofo (en España, dentro de esta categorÃa, tenemos a personas como D. Antonio GarcÃa Trevijano o D. Gustavo Bueno, y no muchos más). Lamentablemente tampoco soy poeta: tan sólo tengo un par de novelas sin publicar, y me temo que no son demasiado brillantes.
Salud y lealtad.
agosto 17, 2006 at 11:48 am
Querido y admirado D. Antonio:
Desde que he participado en este foro, tus palabras me han dado no pocas alegrÃas. A mà también me parece maravilloso tener tantas coincidencias con tu pensamiento.
La distinción entre hechos de existencia y de experiencia, y su relación con la filosofÃa, precisa y enriquece mi intervención. Aunque la vida no tenga sentido (es un sinsentido pensar que lo pudiera tener), sà tienen sentido las experiencias cotidianas (y no tan cotidianas) que la hacen digna de ser vivida.
Por último, comparto plenamente la respuesta (comentario nº 56) que Pepe Fernández da al “republicano sin pasado” (quien, a sabiendas o no, al describirse a sà mismo como “sin pasado”, y por lo tanto sin memoria, se está definiendo como desleal).
Salud y lealtad.
agosto 17, 2006 at 12:05 pm
a JC Villa,
Estoy muy de acuerdo contigo sobre la importancia de Gustavo Bueno y Antonio GarcÃa-Trevijano en la filosofÃa espaÑola. Otros que se autotitulan pretenciosamente filósofos sólo son comentaristas. Gustavo Bueno indiscutible en filosofÃa de la ciencia, Antonio GarcÃa-Trevijano en politologÃa.
Sin embargo, advierto una injusticia con D. Antonio. La Escuela de Gustavo Bueno cuenta con su fundación que sigue investigando y haciendo crecer la TeorÃa del Cierre Categorial.
No hay una fundación para estudiar e investigar la Teoria de la Democracia Pura y la TeorÃa Estética de Trevijano. Creo que el MCRC a su debido tiempo deberÃa reparar esta injusticia y promover la creación de un lugar, fundación, centro, como se quiera llamar.
Si algo he admirado siempre de Inglaterra y detestado de EspaÑa, es que allà a los genios se les reconoce en vida y están enterrados entre reyes, aún siendo republicano, me admiro por ello.
Un saludo
un saludo
agosto 17, 2006 at 12:07 pm
Todo compromis no tiene que llevar implicito el coartar la libertad intelectual.
Sin darnos cuenta podemos tender a sentirnos obligados a defender la causa y a ser reacios a criticarla.
La critica fluye facil cuando el posicionamiento nos es ajeno, y no nos damos cuenta que con las diferencias se avanza.
Saludos
agosto 17, 2006 at 12:14 pm
perdón quise decir, “TeorÃa Pura de la Democracia”. Que me excuse D. Antonio.
agosto 17, 2006 at 12:27 pm
No soy ni he sido nunca seguidor ni seguidista de nadie, como ya he expresado claramente en otros comentarios.
No se puede decir que zapatero es lo más, y no votar al psoe, no lo entiendo.
Conforme con Trevijano sobre el limite en la militancia.
Me importa poco el pasado de cada cual, y desde luego infinitamente menos que el futuro. Es muy facil incluir habladurias de quien sea para denostar sus ideas.
agosto 17, 2006 at 12:44 pm
Querido Villa, querido Antonio:
No he escrito que la lealtad carezca de raigambre epistemológica. He hablado de la ausencia en ella de ese sentido porque, como valor, se aplica a un mundo ya conocido (lo sea o no). Ahora bien, eso en nada menoscaba ni la tendencia del individuo leal a seguir conociendo la naturaleza de las cosas, actitud coherente con la pasión por la verdad, ni la importancia que pudiera haber tenido la memoria en la formación de la propia lealtad u otras instancias en el ser humano. No pienso una imposible lealtad desmemoriada porque su fundamento es la confianza en ciertos acontecimientos de diversa Ãndole y sus flecos sentimentales que, ciertamente fueron y se recordaron o se recuerdan, pero que ahora, en el ejercico trascendente de considerarla un bien, quedan relegados (pospuestos) como sujetos de la acción por aquella misma confianza que forjaron. En la lealtad reconozco el sentido ético de la instintiva confianza.
En cuanto a la memoria (creo recordar que hablábamos de ella), no comparto la definición que la identifica con la conciencia. La considero aquà expectación invertida (Santayana), Esta definición calzó mi intuición del ser preconsciente de la memoria (que no niega su faceta consciente de desarrollo y aplicación). Lo que es antes no puede ser idéntico.
No niego la importancia de la discusión que mantenemos per se. En tal caso, no la mantendrÃa. El adjetivo “fundamental” que he aplicado a importancia lo corrobora. Mi anhelo era el de hacer decorosamente mesurada la discusión filosófica dado el carácter principalmente práctico y militante del foro. Por otra parte, puede haber memoria de hechos falsos y lealtad. La lealtad admite el error. En pos de la lealtad, evidentemente, no puede existir voluntad de falsedad, o imposición fraudulenta de la historia. ¿No cumple la lealtad (también) con la función de colmar el vacÃo que produce la impotencia de la memoria, real o interesada, para traer constantemente al presente los hechos reales?, ¿no supone la confianza en que esos hechos, por difÃciles que sean o secuestrados que estén, existen y puede conducirse el comportamiento humano con respecto a ellos?
Los comentarios a mi utilización de la expresión “sentido de la vida” me causan un ligero desánimo. No por extrañeza ante su realización, la expresión fue escrita, sino por la incapacidad que mi discurso demuestra para hacer llegar, con los conceptos y las palabras, el aliento que estimula la intuición de lo que el otro es. En fin. Voy al tajo: Una explosión. Imaginad (hagamos un esfuerzo simplificador) que tras ella quedan dispersos, de un lado los átomos que constituÃan la vida y de otro los del observador de la vida. Pues bien, soy plenamente consciente de que aquel pequeño conjunto de átomos que fueron llamados “sentido de la vida” (un deseo, un valor, una falacia, la purpurina de Dios, da lo mismo) se encontrarÃan entre los del observador. No aspiro a conocer aquello que incluye el conocer, no he salido en busca del Grial. El sentido de la vida, es una vida con sentido. Lejos, además, de la vida consentida, cerca de saber que pudiendo vivir de otra manera, se ha elegido, voluntad de ser leal, la mejor.
-¿Qué has estado haciendo?- preguntará mi hermano dentro de algunos minutos. Mientras caminamos le contaré cómo la cena fue, ha sido el desayuno, de una discusión filosófica con un pensador llamado Villa apoyado punto por punto por Antonio GarcÃa Trevijano.
Buscará, con el rabillo del ojo, el sÃntoma definitivo de mi locura : – Ah -.
Un saludo, amigos.
agosto 17, 2006 at 12:59 pm
Al 55,
Nuestro amor a la Republica nace de la lealtad, lealtad al hombre, a lo mejor de el, a la democracia, a la pasion por la vida en libertad, por la naturaleza, lealtad a uno mismo y al companero leal consigomismo y con estas raices que nos dan la fuerza para crecer. Su amor a la Republica, del cual no dudo, es ciego en cuanto que pide a Don Antonio que la lidere de forma desleal, colaborando y sometiendose a las reglas de juego que han perpetuado la servidumbre voluntaria y que han hecho de Espana un pais de catetos oportunistas, explotadores del medio ambiente y espectadores futboleros. El dia que Don Antonio decida presentarse a las elecciones, yo le considerare desleal y perdera mi lealtad, que seguira su camino. Nosotros intentamos ganar la hegemonia con lealtad.
Su estrategia ademas de desleal es inoperante (regla proporcional) por lo que con este origen no podra desembocar en nada bueno. Su amor a la Republica no es el nuestro.
Un saludo.
agosto 17, 2006 at 1:17 pm
Al 55 y a todos los que piensen como el,
Yo como Ghandi creo que los medios determinan el fin. Como cientifico la realidad se me presenta de una forma u otra y mis modelos de la misma se me presentan en funcion de los medios empleados. Si pretendo falsar una hipotesis no lo puedo hacer empleando los medios que hasta ahora no la han podido falsar. Si pretendo extirpar un tumor no puedo hacerlo de forma brutal, arrancando todos los tejidos a su alrededor, si pretendo curar una gripe no lo hare con antibioticos con lo que provocare resistencias e infecciones peores. Como considero la praxis fundamental en la vida, la considero fundamental en politica. Y sin lealtad en politica existe la nada.
agosto 17, 2006 at 3:03 pm
Querida Maria, tu constante sentido comun esta vez te ha abandonado. Con las diferencias se avanza si, y solo si, no se refieren a las reglas de juego.
Debemos ser intransigentes con quien, ademas de difamar (nunca perteneci al Consejo Asesor de Don Juan, y nunca caà en desgracia ante él, porque siempre supo mi lealtad a la Republica), decir la locura de que impedà la Republica (hasta Valera y Maldonado me apoyaron desde el exilio) y llamarnos republicanos de salón (con los padecimientos fÃsicos y morales que soportó mi lealtad republicana), nos propone que juguemos al ajedrez con Zapatero, dando mate al Rey en un Parlamento de peones, que no se mueven por sà mismos, sino a los lomos de caballos percherones querenciados con sus pesebres estatales. Perdona, querida MarÃa, un segundo de reflexion te bastará para caer en la cuenta de que tu piadoso deseo no tiene mas apoyo que el de tu, en este caso, peligrosa bondad. Hasta pronto
agosto 17, 2006 at 3:26 pm
Gracias por la respuesta amigo .
Yo estaba en aquellos momentos siendo muy radical con el franquismo.
Las informaciones estaban mediatizadas por los partidos donde militabamos(eso lo he descubierto con los años). Y los libros que conseguiamos léer venÃan de Ruedo Iberico de los pocos que estaban fuera ó podÃan salir.
Cuando alguién acusa de esa forma hacia su persona, mi interes era esperar su respuesta.
Saludos
agosto 17, 2006 at 3:39 pm
Querido Oscar, estoy esencialmente de acuerdo con tu comentario 63, respecto al deber de no distrarnos de la finalidad de este MCRC, que es la conquista de la libertad y la democracia, por medio de la Republica Constitucional. De ahà mis constantes llamadas al sentido práctico.
Pero has de tener en cuenta que no podemos ir a la Asamblea fundadora sin que los participantes sepan el significado del nuevo lenguaje, nuevos conceptos y nuevos valores la revoluión moral y ética que ya hemos iniciado. Los debates que has mantenido con Viila, aunque parezcan intelectuales, no lo son. En sus lineas está asomando la accion que se avecina.
No obstante, lo que mas aliento son los comentarios de ese sentido comun que asimila inmediatamente lss tesis intelectuales (no intelectualistas) que aquà se expresan, no como teorias, sino como diccionario comun del nuevo lenguaje de valores prepoliticos que han de ser conocidos y aceptados por los miembros del MCRC antes de acudir a la Asamblea fudadora. Por eso haces bien en recordar la naturaza práctica de nuestros fines polÃticos, pero sin olvidar que debes continuar aportando tus reflexiones abstractas para que nuestra accion politica no solo sea colectiva, sino inteligente. Gracias por lo que haces.
agosto 17, 2006 at 3:50 pm
A MarÃa
Debes de saber que no solo fuà muy amigo de Pepe Martinez, editor de Ruedo Iberico, sino que lo financié decisivamente en su expansion editorial y que siempre apoyó mi accion politica, incluso la de definir la estrageia de Don Juan para acabar con la dictadura, y dar una oportunidad a la Republica con la libertad constituyente de la forma del Estado. Asà se lo expresó el propio Martinez a Don Juan, en la entreviste que les preparé en el Hotel Meurice de Paris, en la primavera de 1974. Salud y lealtad.
agosto 17, 2006 at 3:57 pm
Pido disculpas por el anacoluto del penúltimo párrafo del punto 63. DeberÃa decir: “… se encontrarÃa entre los del observador”
Doy las gracias, por tantas cosas, a Antonio.
agosto 17, 2006 at 4:05 pm
Querido David, tu frase “el dia que decida presentarse a las elecciones”, da a entender que lo tengo decidido. Nada más lejos de mis ambiciones. No solo por la edad (aunque tenga la misma energia que a los 50 años), sino porque aborrezco los cargos y no tengo suficiente “estómago” para pedir a nadie que me elija. Lo cual no impide que siempre haya estado dispuesto, y lo estaré en el futuro, a asumir las responsabiliades que se deriven de mi acción politica. Gracias por el resto del comentario.
agosto 17, 2006 at 6:30 pm
Para Republicano sin pasado:
Le preguntaron a de Gaulle: “¿Qué es un hombre de estado?”; y respondió: “Es un hombre capaz de asumir riesgos.” ¡Qué gran hombre de estado debe ser entonces Zapatero!, pienso en consecuencia. Porque no sé de otro presidente español de la etapa actual que haya asumido más riesgos que él, con excepción del presidente Suárez, que asumió incluso el de perder la vida. Y sÃ, en efecto, todos los medios dicen de él que fue un gran hombre de estado (lo dicen desde que perdió la razón, vaya usted a saber por qué).
Luego advertÃa de Gaulle, “el mayor peligro de un gobernante es tener una idea clara y precisa, porque creer es siempre elegir un bando y, por ello, perder votosâ€?. Zapatero parece estar en esa peligrosa tesitura, porque, en efecto, nuestro Presidente ha elegido un bando y también está perdiendo votos a espuertas. ¿Lo convierte todo ello en un hombre de estado? ¿Tiene al menos Zapatero una ‘idea clara y precisa’ o concreta de España, sea ésta monárquica o republicana? Lo ignoro, y deseo que no lo ignore él a estas alturas.
�Hombre de estado es el que sirve de instrumento y da satisfacción a esa ley natural en fuerza de la cual se forman y crean los estados, que es la misma que crea las especies�. Entonces, ¿será Zapatero el satisfactorio instrumento de la creación darwiniana del Estat Català o el Estado Vasco, de inminente formación? ¿Cabe Zapatero en esa definición de Alberdi?
¿Es o no es Zapatero un hombre de estado? Me temo que no, porque tal concepto se corresponde en mi imaginario con el de un hombre oportuno, con una idea clara del paÃs que gobierna y cuyo futuro tiene previsto. Alguien que se esfuerza para que ese estado sea cada vez más justo, libre y respetado en el mundo. Alguien del que los politólogos pudieran hablar como de “un hombre para el puebloâ€?, o de “un hombre a la medida de las circunstanciasâ€?.
A mà Zapatero no me parece un gobernante a la medida del pueblo español ni de sus circunstancias, sino un irresponsable que está creando las circunstancias para que el pueblo español se busque otro gobernante. Y eso me parece inaudito y me deja, también a mÃ, en un estado de perplejidad como el que dice tener de continuo el registrador Rajoy; y ello es raro, porque Rajoy no ha compartido puntos de vista conmigo hasta la fecha, ni sereno, ni borracho.
Quizá lo que ocurre sea que Zapatero comprenda que no tiene capacidad o conocimientos suficientes, perciba que no controla ni lidera España como es debido; puede que se sepa incapaz de gobernar un estado tan grande, problemático o complejo, y piense que reduciéndolo en cierta medida en extensión y en competencias (cediéndole algunos territorios a los independentistas, incluso), se le pueda quedar una España más manejable y adecuada para sus capacidades y méritos. ¿PodrÃa ser Zapatero entonces un hombre de estado, aunque fuera de uno más pequeño? Pues no señor, porque asà no se comportan los hombres de estado, ni aún partiendo de las circunstancias difÃciles de las que arrancó el Presidente el 14 de marzo de 2004.
Yo creo, más bien, que Zapatero, endiosado por los pelotilleros y arribistas que lo rodean, ignora que es o se comporta como un cretino; y también creo que confÃa en exceso en sus intuiciones y en unas tácticas polÃticas mal adquiridas y pobremente asimiladas en un par de tardes, que es el plazo que el hoy ministro Sevilla le prescribÃa para poder dárselas de entendido en EconomÃa. E insinúo que está convencido -más atento a lo contingente que a lo sustancial- de que la dinamita que los sectarios hijos del Corán detonaron en los trenes de Madrid, cuya onda expansiva lo proyectó a la Presidencia del Gobierno de España, es un talismán y también una señal o un mensaje de la diosa Fortuna. Y, encegado por la euforia del ludópata que gana sin esforzarse, se dispone a dinamitar el Estado Español entero para asegurarse el cargo por algún tiempo.
agosto 17, 2006 at 6:47 pm
Amigo Massageln
Es divertida tu disquisicion sobre el hombre de Estado. Zapatero es un iluso irresponsable que desgobierna con talante, y Rajoy un opositor que en no encuentra tribunal de oposiciones. Necesitamos tu ingenio, pero si es más breve tendrá más gracia. Hasta pronto, salud y lealtad.
agosto 17, 2006 at 7:07 pm
a MessageInOut,
Me parece que es más simple que todo eso. Detrás del programa de desgobierno de ZP y su camarilla no hay más que una simple y vulgar motivación crematÃstica. Que serÃa de toda esta gente si tuvieran que vivir de una profesión?
un saludo
agosto 18, 2006 at 12:03 am
No me lo quiero ni imaginar, Pepe: Zapatero proyectando un puente…y tú y yo teniendo que pasar por él con nuestras familias a cuestas. O peor, acudir a la Seguridad Social a que nos revise la próstata el Doctor Zapatero.
Pero sé una cosa: en un Estado Español Republicano con separación real de poderes y elecciones al Parlamento por circunscripciones unipersonales a dos vueltas, Zapatero no hubiera obtenido nunca el acta de diputado que ostenta desde el 22 de junio de 1986. Un perfecto cero a la izquierda como él (con este material salen solos, D. Antonio) lleva 20 años medrando en el Congreso de los Diputados del Reino de España; y, siguiendo el principio de que la mierda flota, dos de ellos como Presidente de mi Patria. Y esto último es algo como para echarse a llorar.
Salud y República, amigo.
agosto 18, 2006 at 1:19 am
Por amor a una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.
Inevitable que a lo largo de nuestro prometedor camino salgan a relucir constantemente mentiras sobre el pasado, presente o futuro de D. Antonio.
E inevitable es para el alma, sentir amor hacia la verdad. La verdad es nuestra Rosa; y todos los que aquà estamos entregados a nuestra obra (libertad y democracia en la Republica Constitucional), somos ese Jardinero. Los crÃticos malintencionados forman parte del proceso.
Con lealtad, recibid un afectuoso saludo.
agosto 18, 2006 at 3:56 am
Vengo de regocijarme con la lectura de un importante foro del independentismo catalán irredento. AllÃ, un catalán español ha estado más de un mes defendiendo contra viento y marea -en su perfecto catalán- las tesis de la República Constitucional. Desde el significado de la Democracia Formal hasta el reconocimiento de los valores de la lealtad y la valentÃa.
Y, tras promover una oportunÃsima encuesta, ha conseguido el respaldo de más del 20% de los foristas. No todo está perdido, ni siquiera en el Infierno. Habrá que hacer que cunda el ejemplo.
agosto 18, 2006 at 3:56 am
Quienes acusan de deselaltad o de fechorÃa a alguien, deberÃan aportar pruebas irrefutables. No necesitan demostración y son evidencias y muestras de la degradación humana hasta lÃmites satánicos (3ª): los gulag rusos, el holocausto nazi o las cárceles populares de Kampuchea, que por cierto iniciaron, quienes acusaban sin pruebas, condenaban sin juicio, calumniaban sin razón y asesinaban por simples dudas.
Quienes denuncian sin pruebas, empiezan molestando o injuriando, tal vez porque no pueden pasar a mayores. Pero son potenciales criminales de lesa humanidad, que en todo sitio ven traidores, siempre pretenden eliminar resistencia en su realidad y encerrar y torturar lo que no entienden. Porque no quieren saber, que es lo peor.
La decencia conducirÃa a estos Esterhazy a leer en L’Aurore el “J’accuse” de Émile Zola, cosa que rechazarán, porque el odio les hace ciegos, sordos y rabiosos. Dice bien Antonio, cuando acepta cualquier militancia polÃtica, pero no a los indecentes.
agosto 18, 2006 at 4:24 am
Querido Messagelt, tu noticia es importante. Por contactos personales estoy informado de que este blog comienza a ser comentado en Cataluña. Deberias ponerte en relacion con esa perla no nacionalista para que se identifique y escriba aqui. Pues estoy deseando que personas responsables me organizacen una conferencia en Barcelona sobre la Republica Constitucional, como ya le dije a un comentarista de esa ciudad. Si no conoces el modo de establecer ese contacto, consultale a Francisco. Salud y lealtad.
agosto 18, 2006 at 9:46 am
Para MessageInOut:
¿PodrÃas enviarme por e-mail la dirección de ese foro?
mi dirección es …jmorenor92@hotmail.com
Gracias..Salud y República.
agosto 18, 2006 at 10:02 am
Al “republicano sin pasado” le sugiero que si quiere recuperar su tiempo perdido, eso es un imposible.
Si ha olvidado su pasado le ofrezco la posibilidad de recuperarlo, pués “quién olvida sus orÃgenes pierde su identidad”.
Mi presente es la suma de todo mi pasado. Si quiere recuperar su identidad mándeme un e-mail a…”jmorenor92@hotmail.com” e intentaré ayudarle.
No volveré a dirigirme a Ud en éste blog por respeto a sus participantes.
agosto 18, 2006 at 11:34 am
Querio Juan
Agradezco tu decision de no volver a responder a este despechado que habla de lo que no sabe. No es necesario que el sujeto anónimo se identifique pues, como se dió cuenta David, es el mismo de siempre y conocemos su identidad. Salud y lealtad.
agosto 18, 2006 at 12:06 pm
A Thulio,
En Ciencia como en Derecho hay una premisa básica de la lógica y la decencia: la carga de la prueba recae sobre el que afirma no sobre el que niega. Lo contrario es ser un fan de Torquemada, que parece ser la vocación de nuestro anónimo republicano desmemoriado.
Por eso decimos que todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario y que el ratoncito Pérez sólo existe en la imaginación infantil. Nuestro republicano amnésico no parece tenerlo tan claro.
un saludo
agosto 18, 2006 at 12:27 pm
A MessageInOut,
Es un efecto pernicioso del regimen del 78 el haber amplificado el nacionalismo catalán y vasco para beneficio electoral de los partidos polÃticos, en vez de reconducirlo hacia el nacionalismo moderado que tenÃa sus antecedentes históricos en la Lliga regionalista de Cambó, RusiÑol y Rivas contrarios completamente al nacionalismo izquierdista de los amigos del Sr Zapatero. Tengo amigos catalanes que siendo nacionalistas, en el sentido de Cambó, se identifican como espaÑoles y se han mostrado muy a favor de los argumentos de la República Constitucional. Los hay y son muchos.
un saludo republicano.
agosto 18, 2006 at 12:29 pm
Perdón por el error, es Prat de la Riba.
agosto 18, 2006 at 12:33 pm
Queridos amigos, querido D. Antonio:
De nuevo por tierras murcianas, ya en casa dispuesto a continuar esta suerte de “formación en la Universidad de la Vidaâ€?. En tierras salmantinas he intentado “asistir a clasesâ€?, pero las conexiones a Internet resultaban difÃciles e incomodas. Decididamente me reincorporo; el programa me interesa, el profesor y los compañeros son de mi agrado. Aquà estoy. Os recordé con gran emoción y afecto al visitar el aula de Fray LuÃs de León…
Desde que comencé el viaje he perdido tres lecciones y sus correspondientes debates. Tengo que ponerme al dÃa. Pero he de comentar que junto a la contemplación de arquitecturas, obras de arte, naturaleza y conocimiento de la geografÃa humana y de la historia, he podido contactar con un joven informático de convicciones republicanas que visitará éste foro y al que he enviado por correo electrónico varios documentos del MCRC. Espero que se una a nosotros.
Por cierto, pude adquirir en Salamanca el libro de Manuel GarcÃa Viñó “El PaÃs, La cultura como negocioâ€?, cuyo prólogo es de Antonio GarcÃa-Trevijano. Apasionante; a punto de comenzar la tercera parte. Habrá que localizar y leer más bibliografÃa del estudioso-escritor GarcÃa Viñó.
Recibid un saludo cariñoso.
agosto 18, 2006 at 1:50 pm
Me gustarÃa comentar otra frase del excepcional artÃculo de D. Antonio GarcÃa-Trevijano: “la solidaridad, salvo en las obligaciones jurÃdicas solidarias y en el delito de omisión de socorro, está exenta de responsabilidad”. Muy cierto. A la espera de que D. Antonio nos ilustre y deleite con su análisis en profundidad de un concepto tan manido y prostituido como éste de la “solidaridad”, me arriesgaré a hacer un breve comentario sobre el mismo (basado, faltarÃa más, en diversos autores).
En efecto, la “solidaridad” carece de responsabilidad, salvo en las dos circunstancias muy especÃficas señaladas por D. Antonio. Asà pues, no es una virtud ética. De hecho, hay lexicógrafos que señalan que el término ‘solidaridad’ se ha convertido, en el lenguaje polÃtico, en un sustituto “prudente” del término ‘igualdad’; y, podrÃamos añadir, de los términos ‘justicia’, ‘generosidad’ y ‘lealtad’. Por tanto, dicha “prudencia” no serÃa más que mala fe. Vivimos en una época triste, que sustituye las grandes palabras por sucedáneos indignos, como si las grandes virtudes que aquéllas designan dejaran de existir por el mero hecho de no pronunciar su nombre en público.
La solidaridad pertenece al ámbito de los intereses convergentes o divergentes de los diversos corporativismos, de los ‘lobbies’ de todo tipo. La solidaridad no tiene nada que ver con los intereses comunes a toda la humanidad, sino con los intereses de determinados grupos en contra de los intereses de otros grupos. Únicamente se puede ser solidario en contra de algo o de alguien; la solidaridad implica siempre rivalidad. Por eso, cuando alguien dice “Soy solidario”, de inmediato le preguntamos “¿con quién?”, que serÃa lo mismo que preguntarle “¿contra quién?”. No se puede ser “solidario” con toda la humanidad.
Por ejemplo, los paÃses pobres de Ã?frica y Sudamérica no necesitan solidaridad, sino justicia y generosidad (y, por supuesto, lealtad); ser ‘solidario’ con esos paÃses implicarÃa pensar que sus intereses y los de los paÃses desarrollados son los mismos, cuando no es asÃ: la riqueza de Occidente sólo es posible a costa de la miseria del Tercer Mundo, al que arrastra y explota. Tampoco la solidaridad puede solucionar el problema del desempleo (puede ser que los intereses de los parados y los asalariados sean distintos): nuevamente, este problema sólo puede solucionarse con justicia, generosidad y lealtad, es decir, con virtudes éticas y no con intereses corporativos.
Saludos leales.
agosto 18, 2006 at 2:36 pm
Querido amigo JC Villa,
Estoy de acuerdo contigo menos en el último punto, que es económico. La economÃa de hoy en dÃa no se basa en la explotación y comercio de las materias primas de los paises del tercermundo, sino en el comercio e intercambio de ideas, servicios y bienes tecnológicos, es lo que los pedantes llaman EconomÃa del Conocimiento.
SOn los paises que invierten en I+D, educación de calidad, favorecen un mercado abierto y transparente y una asignación eficiente de los recursos con una burocracia ligera y poco corrupta los que avanzan, no los que explotan las materias primas de los paises del tercermundo, es decir lo contrario a lo que uno se encuentra en los paises tercermundistas.
China por ejemplo se beneficia de esto, entrando como productor y empezando a ser consumidor al irse transformando su economÃa de una exportación de materias primas y productos de bajo valor aÑadido a la producción, diseÑo, consumo y producción de servicios y bienes de mucho más alto valor anadido, gracias a ello China ha disminuido su número de pobres e incrementando varias veces su renta percápita . El mismo ejemplo exitoso ha seguido con anterioridad Corea.
Se conocen las recetas económicas para salir del tercermundo. Con esto no estoy diciendo que los paises desarrollados no estén libre de culpa de la situación de los paises del tercermundo, pero tampoco puedo aceptar el victimismo clásico que los libra de toda. EL gran problema de los paises subdesarrollados es que no se puedan integrar a la gran red global de comercio.
Un afectuoso saludo republicano
agosto 18, 2006 at 2:53 pm
Apreciado amigo Pepe:
Estamos entrando aquà en el terreno de las ideologÃas concretas, algo de lo que yo tengo culpa al haber introducido el tema –de manera tangencial y casi sin darme cuenta– al hablar de la solidaridad. De todas maneras, me parece un poco ingenua esa visión de las transacciones mundiales como intercambios de ideas, bienes y servicios, como si no existieran los grandes núcleos de poder económico capaz de desequilibrar la balanza siempre a su favor. O como si la larga historia de explotación y expoliación colonial de los paÃses del Tercer Mundo no tuviera nada que ver con su presente situación, y ésta se debiera únicamente a la “ineptitud” o incapacidad de sus dirigentes para invertir en I+D, educación y producción de bienes y servicios de alto valor añadido.
El quid de la cuestión está en que el capitalismo tiene como propósito el beneficio, no la justicia. Por eso el capitalismo es algo moralmente insatisfactorio y económicamente eficaz. La polÃtica –la polÃtica justa– intenta imponer una suerte de equilibrio entre esa insatisfacción y esa eficacia. No se puede confiar en el mercado para que haga la justicia por nosotros. Tampoco la justicia puede crear riqueza.
Un saludo.
agosto 18, 2006 at 3:00 pm
Republicano sin pasado:
Eso que dices del foro catalán es falso. Sà que se denigra al republicano, sà que se le ataca y sà que se intenta que desaparezca. Concretamente, lo intenta casi el 80% de los independentistas, que se sienten atacados en la raÃz de su fe y de sus creencias. Porque, como ya debes de saber, el independentismo catalán se nutre de fieles, no de ciudadanos leales.
Lo que ha hecho ese catalán es desnudarlos a todos y darles una ducha de raciocinio y honradez que ha despertado a muchos, pero que no le ha salido gratis.
Tras más de un mes destruyendo las bases del independentismo catalán al uso, y generar varios miles de lecturas en hilos tales como “En Cataluña no hay Democracia”, o “¿Qué es ser catalán?”, se ha sometido a una encuesta creada por él mismo en la que lo que se cuestiona es su propia expulsión del foro por razones ideológicas: y casi el 80% quiere que se vaya y los deje en paz disfrutando de su quimera tribal. Asà que ni se te ocurra seguir manipulando mis palabras para utilizarlas como arma arrojadiza contra Antonio GarcÃa-Trevijano. OlvÃdalo.
Lo sorprendente es que más de un 20% exija que el provocador disidente se quede en el foro, a pesar de no ser independentista, sino todo lo contrario. Uno de los que lo defienden dice, por ejemplo: “También venimos aquà a aprender; si no, esto serÃa muy aburrido.”
La firma de sus posts: “Aquesta és la veritat. A que la veritat sona a veritat? A que no més cal sentir-la una vegada per saber que és la veritat?” (Ésta es la verdad. ¿A que la verdad suena a cierta? ¿A que no hay que oÃrla más que una vez para saber que es la verdad?) no contribuye a hacerle popular, precisamente. Y se le acusa de las mismas cosas que tú acusas a D. Antonio: prepotencia, egolatrÃa y provocación. Sospecho que igual de falsamente.
Salud y República.
agosto 18, 2006 at 4:04 pm
http://www.racocatala.cat/forum/llegir.php?idf=9&fil=2478
por aquà creo que anda.
Hasta luego
agosto 18, 2006 at 4:09 pm
Para messageinout,
Amigo, creo que debemos ser leales a esa persona que lucha por la verdad en otros foros mas dificiles que este. Quien es? Eres tu acaso? en que foro esta combatiendo? jo puc escriure en catala, si ell es leial nosaltres tambe.
Desde que empezo esta nueva etapa en nuestra lucha he defendido el activismo del MCRC, ahora dentro de internet, mas tarde en el exterior. Dime en que campo de batalla se bate ese leal que ire en su ayuda. La fuerza que nos da la discusion en este blog tiene que irradiarse hacia el exterior. Sin comprometer al MCRC, cada uno en su nombre puede continuar la lucha, despues vendran las acciones concertadas del MCRC, pero ahora el boca a boca y la discusion en otros foros la considero necesaria.
Un saludo.
agosto 18, 2006 at 4:39 pm
Me uno a la admiración y al respeto por ese forista que lucha por la lealtad a la verdad y a la República en mitad del mismÃsimo infierno.
Com David Serquera, jo també puc escriure en català , i ofeeixo la meva ajuda i lleialtat a aquesta persona, perquè sà piga que no lluita en solitari contra les forces del voluntarisme irracional (ofrezco mi ayuda y lealtad a esta persona, para que sepa que no lucha en solitario contra las fuerzas del voluntarismo irracional).
Saludos leales.
agosto 18, 2006 at 5:37 pm
A todos los que comentan la batalla solitaria de nuestro catalan republicano en un foro nacionalista
Por lo que puedo deducir de la ultima informacion, el 20% de los encuestados no se ha pronunciado por la Republica Constitucional, sino por el derecho de
su defensor a seguir debatiendo el tema en un foro de opinion nacionalista. Lo cual no merma el valor ni la importancia de lo que está haciendo. Deben comparecer alli los que escriban en catalan y los que prefieran hacerlo en español.
El ejemplo de ese foro no es aplicable a éste, pues aquà no se trata de opinar sino de integrar a todos los que acepten las reglas constitutivas de este Movimiento de ruptura cultural y politica con la MonarquÃa de Partidos, y de conquista pacÃfica de la libertad politica para todos los españols, sin discrinacion territorial.
agosto 18, 2006 at 6:09 pm
Esto que voy a decir no es muy correcto pués contradice la intención del MCRC cual és no discernir sobre ideologÃas antes del comienzo de la “libertad”.
Hay que hacer un esfuerzo enorme para aparcar tus sentimientos, al ser la ideologÃa producto de ellos.
Con el dominio de nuestra “Razón” debemos de intentar
el embridarlos para que no se desboquen.
Tendremos tiempo después para desatarlos y dejarlos que se libren de la tiranÃa de la “Razón”.
Los últimos escritos de los Sres. Villa y Fernández sobre la “solidaridad” me han hecho tener un prejuicio sobre la ideologÃa del Sr. Fernández que no puedo dejar de acotar con un comentario:
He dicho innumerables veces que la polÃtica se ha profesionalizado asà como el sindicalismo, el feminismo y nunca he incluÃdo a los solidarios por no traspasar ciertas barreras.
Pués bién también de la solidaridad han hecho.una “profesión”, España se ha llenado de ONGs que muchas de ellas funcionan con asalariados.
Asumo todo el escrito lleno de ideologÃa del Sr. Villa.
RogarÃa que seamos cautos con las ideologÃas, que son conceptos incendiarios. Y estamos en plena canÃcula.
agosto 18, 2006 at 7:01 pm
Amigos:
Disculpad que no haya puesto el enlace, pero me pareció que con el comentario inicial bastaba, toda vez que aquÃ, tal como ha advertido Antonio GarcÃa Trevijano en varias ocasiones, estamos de momento en otra cosa.
Sé que ese hombre es un fiel lector de este blog, porque le leà contar a los independentistas, y muy a cuento, la anécdota del que querÃa formar pareja con su perro y la respuesta del que él dijo que “era un hombre muy sabio”.Y es también el creador de un foro para los muchos exiliados de Ciutadans de Catalunya, decepcionados al comprobar que se trata de otro partido más del sistema. AllÃ, el nombre de Antonio GarcÃa Trevijano, y sobre todo sus ideas, se citan cada dos por tres, y el espÃritu que se respira sintoniza con el de éste sitio. A algunos les he visto ya participando aquÃ, aunque tÃmidamente, abrumados sin duda ante el bagaje teórico de los participantes.
Pienso que, cuando resulte apropiado, será el propio MCRC el que recomiende la participación de sus leales en todos los foros de debate importantes. Sin duda, cuando el MCRC tenga la certeza de que expresaremos lo que es la ideologÃa verdadera, exacta y representativa de este Movimiento, sin errores conceptuales ni tácticos.
De todos modos, para los curiosos:
http://www.racocatala.cat/forum/llegir.php?idf=9&fil=2520
El mensaje final es claro. Se entiende bien, aún escrito en catalán.
Saludos.
agosto 18, 2006 at 7:37 pm
Por continuar con el comentario (100) de D. Antonio
Narro una experiencia personal: Cometà hace tiempo la ingenuidad de tratar – mediante intervenciones en foros próximos a los Partidos estatales y sus medios de comunicación- de propagar las ideas que nos son comunes.
Mi intrusión en sus discursos monocordes y propagandÃsticos no corrÃo distinta suerte a la de nuestro amigo en Cataluña.
Cómo convencer a los patrocinadores que, explotan con indudable talento, el negocio de la polÃtica como profesión de:
1º) Que no representan a la sociedad civil
2º) Que por temor al control de la corrupción, no existe una separación de poderes en el Estado, sino una coordinación de funciones
3º) Que el estar integrados los Partidos polÃticos en el Estado, impiden que todos puedan participar en el juego polÃtico en condiciones de igualdad
4º) Que el sistema electoral regula, incluso Constitucionalmente,el sistema proporcional de listas cerradas y bloqueadas, para evitar el control del electorado.
5º Que el ciudadano en las distintas elecciones vota pero no elige.
¡Imposible! Aquellos me resultaron ámbitos muy ajenos.
Deseo suerte a nuestro republicano y a todos aquellos que acudan en su auxilio, si el empeño es el de traerlo a esta casa. Advierto que en aquello cortijos la atmósfera que suele respirarse en mefÃtica.
Un saludo
agosto 18, 2006 at 7:37 pm
Atole
http://www.racocatala.cat/forum/llegir.php?idf=9&fil=2520&pag=1#1026042
http://www.racocatala.cat/forum/llegir.php?idf=9&fil=2459&pag=1
agosto 18, 2006 at 8:02 pm
Quise decir que la atmósfera es mefÃtica
agosto 18, 2006 at 8:54 pm
Más que probable es que tengas toda la razón, Leonardo.
La primera caracterÃstica necesaria para participar en cualquier foro catalán es hablar su lengua. La nuestra, que debiera ser la común de todos los españoles, simplemente no existe más que como relación biunÃvoca entre cultura española y fascismo. Como sabes, es común en los filofascismos actuales calificar de fascistas a todos los que no comparten, punto por punto, su ideologÃa y sus caprichos pseudointelectuales.
La segunda, tener “un sentimiento” -que no otra cosa ha revelado la encuesta de la que hablamos- etéreo, intangible y confuso de “catalanidad”. Una vez lo sientes, o aseguras que es asÃ, puedes empezar a hablar, aunque te apellides MartÃnez Gómez. Cosa diferente serÃa que, con esos apellidos, pretendieras obtener un acta de Diputat al Parlament Català …
La tercera, asumir el ser insultado constantemente como parte del juego, al tiempo que todos los que lo hacen manifiestan lo contrario: que eres tú el que los insultas apareciendo por allÃ.
Esto que te digo vale para un foro independentista, para cualquier otro nacionalista, e incluso uno meramente catalanista.
No obstante, creo que ese hombre tiene valor. Hace algo, dentro de sus posibilidades, que ya está haciendo aquà GarcÃa Trevijano: abrir mentes y conciencias, aunque sean las de unos pocos jóvenes catalanes.
Y, si os parece, dejemos este tema, y volvamos al de la Lealtad. O, si insistÃs, vayámonos al post sobre “El Nacionalismo destruye la Sociedad Civil”, más adecuado para lo que decimos:
http://www.antoniogarciatrevijano.com/index.php/2006/07/10/el-nacionalismo-destruye-la-sociedad-civil/
Salud y República.
agosto 18, 2006 at 9:11 pm
Y los que no sepamos catalán podriamos hacerlo en inglés o alemán, digo yo
agosto 18, 2006 at 9:20 pm
Animo a todos los catalanes que han visitado este blog a que cuenten sus experiencias en el horror nacional socialista en el que viven. Estoy convencdo de que reforzarÃan nuestras ideas y nuestra lucha.
Que nadie sienta el más mÃnimo pudor ante el alto nivel intelectual de los intervinientes: el lÃder de este MCRC ya ha dejado claro en varias ocasiones que prefiere el sentido común y la inteligencia, a la erudición. Vuestra ayuda serÃa inestimable porque estáis en la lÃnea de fuego.
Adelante, esperamos vuestras vivencias, participación y, quien quiera, vuestra LEALTAD a las reglas de juego de la DEMOCRACIA.
Gracias de antemano.
agosto 18, 2006 at 9:39 pm
Queridos amigos:
Apartémonos de la luz del escenario (opiniones personales), mono de trabajo puesto, si os parece. Por mi parte, una pequeña narración:
Cuando la boca de su pequeño sanó, el hombre santo, por razones que pasaron a ser discusión habitual junto al fuego, dejó secar la rama en la Colina del Viento. Según parece el EspÃritu que allà cantaba, callaba ahora en el interior del árbol que cura el mal de las encÃas. La tribu titubeó, quiza añoró secretamente, pero recorrió en silencio el camino hasta el Ã?rbol Milagroso. Por razones que nunca pudieron escucharse alrededor del fuego, los cazadores del clan D… volvieron a la colina sin EspÃritu, donde seguÃa llegando la caza que gusta de la hierba corta, y depositaron una nueva y discreta rama. Violentaron el tabú pisando la tierra que el hombre santo dijo abandonada del Gran Ser y, descubierto el hecho, el caudillo de los cazadores fue acusado de impiedad. No negó, expuso razones que nadie quiere recordar y asumió una responsabilidad exclusiva. Fue asaeteado y su familia despojada de privilegios.
Aunque el artÃculo que comentamos da un valor más hondo a la lealtad, que intervendrÃa en la misma formación de la tribu, espero poner sentimentalmente de manifiesto no sólo la distinción que todavÃa colea en mi magÃn entre fidelidad y lealtad, sino ilustrar su posible confrontación. Todos habéis visto la influencia de biografÃas heróicas en el texto (Moro y otros) y pretendo alargar ese germen de lealtad hasta la desobediencia civil.
Además, observo otro aspecto a destacar. El carácter de la fidelidad y de la solidaridad es teleológico, su valor proviene de la adecuación a un fin (protección en la fidelidad, construcción en la solidaridad) que alimenta su ser. La lealtad es, en este sentido, teleonómica. Su existencia contribuye esencialmente a la creación de entidades que participan de su valor (República Constitucional aquÃ).
Comparto el desprecio al significado de altruÃsmo vago, tan de moda, del término solidaridad; estoy de acuerdo con su idiosincrasia grupal. E introduzco para terminar, amigos, una duda: si solidaridad y colaboración son distintas, ¿no corresponde la solidaridad a colaboración “valorizada”?, ¿no tendrÃa en este caso un aspecto de responsabilidad ética?
Gracias por estar ahÃ.
agosto 18, 2006 at 10:39 pm
Las prisas, que algunos tienen, por llegar a la república hacen que se descubra, lo mal que se conoce la REPÚBLICA.
Parece que se puede poner etiqueta de república a cualquier tipo de Estado, tal como Franco dudó, poco pero dudó, de hacer su república.
Algunos llevan veinte años esperando la república, sin aportar, sin comprometerse, sin luchar; esperando que el primer simpático -o de buen talante- que coge la bandera tricolor, le lleve a la república.
Y cómo criticamos lo que apenas conocemos; tiene que ser mejor que lo que hay. Sólo eso. ¡Ah!, pero si no es, volvemos a criticar.
Y si alguien propone abrir una vÃa, tiene que ser como la que nosotros queremos, o rompemos la baraja. Y calumniamos, a quien abre esa vÃa nueva de dignidad y decencia. España…, siempre España.
agosto 31, 2006 at 6:55 pm
ME GUSTO MUCHO SU ARTICULO SI ME PUEDE ENVIAR MAS TEORIA SOBRE LA LEALTAD LE AGRADECIRIA MUCHO