Sabemos que existe. La encontramos por todas partes. Se habla de ella con frecuencia. Incluso como algo bueno y positivo. Y se la invoca, sin conocer quien es ni donde está. Pese a su anonimato, goza de prestigio y suscita unas esperanzas que los mundos polÃtico y cultural no son capaces de despertar. Parece algo muy importante, puesto que con su expresión queremos referirnos a la globalidad que no es Estado ni Comunidad.
En tiempos lejanos, la sociedad civil se oponÃa a la religiosa y a la militar. Los filósofos alemanes la bautizaron con el mismo nombre y apellido que la sociedad burguesa y, enseguida, se opuso a la sociedad proletaria. Los enfrentamientos y conflictos entre ambas sociedades, la económica y la laboral, produjeron en Europa las ideologÃas polÃticas del siglo XIX, con las consiguientes guerras civiles, revoluciones y Estados totalitarios del XX.
Es inútil acudir a los grades pensadores del pasado para saber de lo que hablamos cuando nos referimos hoy a la sociedad civil. El último de ellos, Gramsci, nos descubrió que no era la sociedad polÃtica, ni el poder estatal, sino la sociedad civil, como escenario del conflicto social, la que creaba las ideologÃas y legitimaba a la sociedad polÃtica, la formada por los partidos y la opinión, en tanto que intermediaria entre la civil y el Estado.
Pero desde el final de la guerra mundial, o dicho con más precisión, desde que los partidos polÃticos europeos se integraron en el Estado, como órganos del poder estatal, tal como habÃan hecho antes los partidos únicos de los Estados Totalitarios, la sociedad civil se quedó huérfana de representación polÃtica, dejó de producir ideologÃas para la ya inexistente sociedad polÃtica, y se convirtió en el lastre o peso muerto del Estado social, que lleva años suplantándola, y de los comunidades nacionalistas que la están acabando de asfixiar en los últimos decenios.
La famosa teorÃa del ocaso o crepúsculo de las ideologÃas (que en España formuló con brillantez Gonzalo Fernández de la Mora) se quedó en la descripción del fenómeno, pero no ahondó en la causa que lo producÃa. Que no era otra que la eliminación de la presencia ideológica de la sociedad civil en el Estado de partido único, en el Estado de partidos y en las Comunidades nacionalistas o en las de sus imitadoras regionales.
En el contexto cultural de esta MonarquÃa de partidos, la definición de lo que es hoy la sociedad civil, casi nada, y lo que debe ser en el futuro, casi todo, solo puede surgir de un pensamiento revolucionario y republicano.
julio 12, 2006 at 10:09 am
Es una magistral sÃntesis de la fuente donde emanan los conflictos sociales y su posterior ocultamiento.
Gracias por ello.
julio 12, 2006 at 12:37 pm
Bravo!! una vez mas.
Solo mencionar la satisfacción e incluso el placer intelectual al leerle y escucharle (500 claves de la transición).
Solo conozco su inmensa y valiente labor desde hace unas semanas y sigo impresionado aunque soy un ex-cientÃfico y desconozco la ciencia politica la situación actual me ha estimulado a preguntarme al respecto.
QuerÃa mencionarle el concepto de democracia participativa o se podrÃa llamar cÃvica que conocà en mis años en Suiza y no entendà claramente en aquel momento. He conseguido por la red un documento describiendo ese sistema y es impresionante lo que me parecen logros y avances claros en la participación de los ciudadanos en las iniciativas de todo tipo.
Me gustarÃa conocer su sabia opinión al respecto.
Saludos,
Luis
julio 12, 2006 at 2:00 pm
Amigo Luis
En mi obra “Frente a la Gran Mentira” dedico varias
páginas al concepto y la posibilidad de democracia participativa. El único pensador que la defendió como alternativa a la democracia representativa, no sin cierto escepticismo, fue Macpherson. Salvo en paises muy civilizados, y en temas muy concretos, no es un medolo constitucional de democracia directa en la base y democracia delegada en la cumbre. La participacion (salvo en asuntos locales o simples) es de muy dificil aplicacion en temas generales. Su primer enemigo no está en los gobiernos, sino en la indiferencia o apatia de los gobernados, que se produce en la sociedad del homus economicus.
julio 12, 2006 at 2:34 pm
Estimado Antonio,
Muchas gracias.
Tomo nota del libro e intentaré ilustrarme al respecto.
Efectivamente incluso en Suiza la participación era muy baja, pero cierta acción de la sociedad civil hay.
Supongo que en la realida una democracia participativa pura es una utopÃa pero creo que lo ideal es que se incluyan mecanismos participativos en la democracia representativa en la medida de lo posible.
Saludos,
Luis
julio 12, 2006 at 6:00 pm
Al carecer de sociedad polÃtica, por haber sido absorbida por el Estado y haberse cortado el nexo de unión entre las dos realidades, es necesaria una linea de actuación bien definida en la conquista de una sociedad polÃtica: o bien forzamos a la asentada a abandonar la comodidad de la partitocracia (cosa que dudo mucho que ocurra hasta que no le vean las orejas al lobo), o bien inducimos una nueva sociedad polÃtica que sustituya a la (in)existente, con la consiguiente confrontación (incluso entre ciudadanos), porque no es dÃficil percibir cuando se mantiene una conversación sobre el tema con cualquier persona, el profundo sindrome de Estocolmo que sufré una gran parte de la sociedad. Hasta el punto de justificar lo injustificable.
Uno de los principales escollos a superar es el de sintetizar lo suficiente el mensaje para captar la atención del ciudadano medio y que lo asuma como propio.
Lo que no podemos negar es que este blog es un gran punto de partida.
Un saludo.
julio 12, 2006 at 6:22 pm
Aupa,
Como llegar a un autor:
1-Compré “Pasiones de servidumbre” porque JoaquÃn Navarro habló muy bien de usted en una charla sobre la “”transición española”". Fue una grata sorpresa leer su libro aunque estemos en las antÃpodas ideológicas.
Acabo de bajarme el pdf sobre “terrorismo” y cuando lo lea ya le comentaré. De primeras lo que he leÃdo por encima tiene muy, pero que muy, buena pinta, aunque eso de Eta, en vez de ETA, rechina un poco.
2-He encontrado su blog en una de las páginas más impresentables de internet, que no la nombro para no darla publicidad, pero sà puedo decir que me asombra que una página que es sólo publicidad barata de un partido polÃtico(PP), pro-monárquica hasta la nausea y partÃcipe de todas las pasiones que usted disecciona le ponga a usted entre sus links.
¿Será para flagelarse?
Un saludo, Mikel
julio 12, 2006 at 6:42 pm
Que alegrÃa, Miguel, ya empezais a pensar por vosotros mismos, no solo en la profundidad y extensidad de las ideas simples que voy sugiriendo, sino, más impotante todavia, en la naturaleza de las acciones que requieren para ser realizadas y en los escollos que han de superar. Te lo confieso, has dado en el clavo de la finalidad de este blog. Otro hablaremos de las opciones que se abren a la acción. No será tan dificil cuando este movimiento penetre en los centros vitales de la sociedad.
Los oportunistas nunca lo comprenderan. A ellos les basta con que la idea de la Republica comience a circular con naturalidad, y ya quieren participar en las elecciones municipales, y que nuestro MCRC sea un instrumento de la REGENERACION DEL SISTEMA, de la REGNERACION DE LA MONARQU�A. Y se permiten darnos consejos para que no cunda el desánimo y para que admitamos la disidencia, puesto que no se pone en cuestion a mi persona. ¡Los pobres! Como si me importara que se me cuestione. No, y mil veces,no. Mientras esté al frente de este MCRC no admitiré disidencia alguna respecto a su finalidad y a sus medios. No queremos regenerar el sistema, sino acentuar su degeneración. Los que no estén de acuerdo que se vayan a otra parte. No somos un partido y no legitimaremos el sistema. Gracias Miguel, gracias a todos los que me ayudais a excluir a oportunistas, que el hecho de confesarse republicanos impacientes no los hace idealistas.
julio 12, 2006 at 6:54 pm
Amigo Mikel, no se en que antipodas mias estás. Jamas me he pronunciado sobre asuntos ideologicos, distintos de la libertad politica y la democracia formal. No puedo impedir que el PP, o cualquier otro partido integrado en el Estado monarquico, se enlace con mi blog. A lo de Eta en lugar de ETA no se que importancia tiene. Gracias de todas fomas.
julio 12, 2006 at 7:21 pm
AntÃpodas respecto a la unidad de España, nada más.
“Supongamos que una mayorÃa del 51 % del censo electoral aprueba un referendum secesionista. Entonces no se irán solo los nacionalistas, sino éstos se llevarán consigo contra su volunatd al 49% restante. Supongamos que al año siguiente, este 49% se convierte en un 80%, ante el calamitoso Estado Vascos. ¿Crees que ese Estado concederÃa derecho de autodeterminacion a los que se sientes españoles para que se reintegren en España?. Supongamos ahora que los nacionalistas vascos pierden el referendum de separarción. ¿Crees que aceptaran el resultado y renunciaran a otro eferendum? ¿Cuantos habrÃa que celebrar y cada qué plazos de tiempo? Tu sentido practico no tiene respuestas a estas cuestiones prácticas.”
Digamos que solucionar el problema de España será un ejercicio de libertad y tendrá que redefinir sus fronteras o acuerdos entre sus integrantes tantas veces como sea necesario; me parece más posible que se reestructure un paÃs, nación o colectivo tantas veces como lo crea necesario que dejarlo tal como está que, obviamente, no es del gusto de todos. Ejercer el derecho de autodeterminación no implica ese fascismo que das por sentado al nacionalismo vasco, pero no al español. Se deberÃan crear las condiciones para que todas las decisiones sean revocables puesto que la sociedad cambia y tendrá que tener una legislación a la altura de los cambios.No hay matrimonios eternos ni unidades eternas sólo acuerdos renovables.
Un saludo
julio 12, 2006 at 7:30 pm
Para que no caigamos en la esterotipia diré que no soy abertzale, no hablo euskera, pero no me siento identificado con el concepto de unidad de España y sà con el derecho de autodeterminación de los individuos, que a su vez se unen con otros individuos y se establecen como colectivo.
Tengo 25 años por lo que no cito a ningun autor cuando escribo, pero si me gustarÃa recomendar un libro interesantÃsimo: “España uniforme” de Jose Ignacio Lacasta Zabalza que aborda de una forma práctica el derecho de autodeterminación, si me animo igual le transcribo algún parrrafo a ver que le parece.
julio 12, 2006 at 7:57 pm
A Mikel
Nunca he diho que el nacionalismo vasco sea fascista, sino que todos los nacionalismos tienen el mismo germen sentimental y pequeño burgues que los nacionalismos totalitarios. Cuido mucho mis palabras y procuro usarlas con precisión conceptual.
No creo necesario que nos instruyas sobre España Uniforme, cuyo titulo basta para saber que no es lo que aquà defendemos. Y si tuvieras mas edad, sabrias que la batalla que he librado fue primero contra el fascismo del Régimen dictatoial y luego contra el de la MonarquÃa de Partidos. Fraga me encarceló, siento aversión por el nacionalismo español y lo he manifestado durante medio siglo.
Antes de escribir, deberias pensar. La equiparacion que haces entre autodeterminacion de los individuos y de los pueblos no la hace un solo defensor del derecho de autodeterminacion de los pueblos. A los veinticinco años se descubren muchos mediterráneos. En cualquier caso, tiene mérito que escribas a quien no considera la nacion un producto de la voluntad de sus habitantes, sino un hecho que la historia les impone sin consultar a ninguna de sus generaciones. ¿Por que crees que la tuya tiene ese privilegio?
julio 12, 2006 at 8:54 pm
“”Supongamos ahora que los nacionalistas vascos pierden el referendum de separarción. ¿Crees que aceptaran el resultado y renunciaran a otro referendum?”"
Esa suposición, que la ha hecho usted, es la que he considerado fascista, pero en el sentido lato de la palabra.
“¿Por que crees que la tuya tiene ese privilegio?”(¿??)
No he hablado de “la mÃa” en ningún momento, creo en los derechos colectivos, no nacionales.
De ahà que aunque la nación nos sea dada(no lo comparto) ya sea por ciencia infusa, divina o Histórica, no sea el elemento vertebrador del Estado; como he dicho antes los acuerdos deben ser integradores de todas las realidades, para al fin respetar los derechos de los individuos.
Puede que la cuestión esté en establecer un concepto de ciudadanÃa a la altura de las circunstancias, un carnet de ciudadania como propuso Barral o plantearse un Estado como algo a vertebrar y no como algo ya vertebrado.
“No creo necesario que nos instruyas sobre España Uniforme, cuyo titulo basta para saber que no es lo que aquà defendemos. Y si tuvieras mas edad, sabrias que la batalla que he librado fue primero contra el fascismo del Régimen dictatoial y luego contra el de la MonarquÃa de Partidos. Fraga me encarceló, siento aversión por el nacionalismo español y lo he manifestado durante medio siglo.
Antes de escribir, deberias pensar.”
El libro es lo suficientemente interesante como para no hacer suposiciones sin haberlo leido, si crees que soy un sabelotodo con ganas de instruir estás equivocado; si crees que lo he puesto para epatar doblemente equivocado; soy ingeniero por lo que mi formación jurÃdica, literaria.. deja mucho que desear, no me expreso con la soltura que querrÃa por lo que si, al hablar de algo, un libro que he leido puede aclarar lo que quiero decir lo pongo para que si alguien esta interesado lo lea y pueda ver lo que quiero decir.
Conozco su batalla tanto por artÃculos suyos como por otros libros en los que usted aparece, pero, sinceramente, no creo que de lo que yo he escrito encuentre algún párrafo que haga necesaria esa aclaración.
*¿Por que crees que la HISTORIA tiene ese privilegio?
julio 13, 2006 at 12:43 am
Hablando de sociedad civil, John Locke, en The Second Treatise of Civil Goverment. An essay concerning the true original extent and end of Civil Government ( 1690 ), afirma que la primera sociedad civil que se ha creado es la sociedad conyugal, formada mediante un contrato voluntario entre un hombre y una mujer. Y añade que aunque consiste principalmente en una unión mutua y en el derecho a hacer uso del cuerpo del cónyuge para alcanzar el fin primario del matrimonio, que es la procreación y la supervivencia de la especie, también lleva consigo una ayuda y asistencia mutuas, y también una comunión de intereses, no sólo necesaria para unir su cuidado y afecto, sino tambén para la buena crianza de sus retoños, los cuales tienen el derecho de ser amados, alimentados y mantenidos por los padres hasta que sean capaces de desenvolverse por sà mismos, y a su vez configuren por sà mismos nuevas sociedades civiles primarias, como son las sociedades conyugales. Posteriormente, el asombrosamente erudito Fustel de Coulanges desarrollarÃa la misma idea lockeana en La Ciudad Antigua: de la familia sale la entera sociedad civil, siendo la sociedad polÃtica una representación de esa sociedad civil organizada y encabezada por los padres de familia. No se puede defender la sociedad civil sin defender la familia, que es su semilla.
julio 13, 2006 at 1:28 am
Querido amigo Martin
Tan de acuerdo estoy con tu comentario, y tan descontento de la inutil discusion que provocastes con otro comentarista (por traer a este blog ideas religiosas que no conciernen al MCRC), que mañana publicaré un articulo sobre la evolución de la familia como elemento primordial de la sociedad civil. Tu comentario sera el antecedente de mi artÃculo. Gracias.
julio 13, 2006 at 2:55 am
Parece evidente que todo nacional-ismo es más un problema que una solución: ya sea unitario (español), autonomista o independentista lo cierto es que resulta disgregador; las diferencias entre regiones son notorias y no veo por qué hayan de difuminarse ni acentuarse; no creo que nunca haya habido un español que no haya reconocido las diversidad de España sin poder negar bastante unidad. Otra cuestión es que tal hecho no haya dejado de causar problemas, precisamente, por no aceptarse con sentido común; sentido que tan alejado parece de la polÃtica habitual.
Estoy leyendo Las nacionalidades, de Pi y Margall. No sé si es la solución, pero además de abordar el asunto (uno de los más constantes de nuestra historia y nuestra polÃtica) con bastante sentido común y no pocos conocimientos, denota algo que contrasta notablemente con la manera en la que parece abordarse en la actualidad: no he advertido —y estoy a punto de terminarlo— nacionalismo alguno en toda la obra.
No sé si debe a la insensatez e inmoralidad de nuestros polÃticos o a la insensatez e inmoralidad de los españoles (independentistas incluidos) en conjunto, pero tan absurdo es remachar la unidad como querer emanciparse. Un Estado no es una familia. Pi y Margall ofrece muchas razones para no temer a ninguna de esas dos actitudes y, por tanto —sin tener por ello que adoptar una federación que, ciertamente, no parece fácil a estas alturas—, organizar el Estado alguna vez, en lugar de permitir que siga desorganizándose al albur de intereses ajenos a la res publica.
Desde luego, una cosa es no temer la disgregación del paÃs por tratarse de una unidad basada en «la naturaleza y la historia» —como él dice; yo lo dejarÃa en historia (asà es, mikel)— y otra dar pábulo a los nacionalismos, tanto unitarios como fraccionarios, como está haciendo el PSOE. Es decir, no parece que éste procure solucionar un problema, sino crear más, agudizando el ya existente.
Interesa remarcar, en fin, que quien fuera, por un mes y siete dÃas, presidente de la República en 1873 confiaba en España, en los españoles, nuestro actual presidente y demás caterva de politicuchos, ya no es que desconfÃen, es que nos ignoran por completo. Se nos ofrece, por tanto, una buena oportunidad para ver qué es, realmente, “eso” de la sociedad civil; para ver si la vemos. Yo soy pesimista, lo siento. Pero, al mismo tiempo, me encantarÃa demostrarles que no se puede ignorar al común. Tenga o no sentido.
Salud
julio 13, 2006 at 7:46 am
Creo que a quienes tenemos hijos en edad escolar nos asalta estos dÃas la duda de si estamos haciendo bien animándolos a que sean constantes con sus estudios o por el contrario deberÃan inscribirse en alguna escuela de verano para militantes de algún partido polÃtico de los que pillan poder, para que vayan conociendo la trastienda de su estructura y organización, y poder asà trepar en su escalafón.
Digo esto después de ver la noticia de La Razón del 12 de julio “Los diputados recibirán un finiquito de 6500 euros al terminar cada Legislatura. El polémico plan de pensiones para parlamentarios supondrá un gasto inicial de 11 millones”.
Realmente los partidos polÃticos instalados tendrán dificultades para alcanzar acuerdos en la organización territorial del Estado, polÃtica exterior, migratoria, seguridad u otras, pero cuando se trata de garantizarse su futuro particular, no puede negarse que llegan a acuerdos con evidente facilidad.
Un saludo
julio 13, 2006 at 11:43 am
A Martin-Miguel,
Espero que su idea de sociedad civil no se quede en el origen de la misma segun Locke porque entonces retrocedemos hasta 1690. Yo creo que el desarrollo de la sociedad civil esta mas relacionado con la superacion de la servidumbre voluntaria que con la defensa de la familia, termino sujeto al contexto cultural particular y siempre garante de la autoridad. La sociedad civil es el resultado de las sinergias entre los individuos libres y creativos, no entre grupos familiares. No considero la existencia de una sociedad civil en sociedades gobernadas por los patriarcas ni por los ciclos Lunares. Si son capaces de profundizar en la teoria de la sociedad civil y construir algo nuevo sera algo importantisimo para la sociedad espanola cuya sociedad civil no ha existido de forma genuina nunca, unas veces sometida a la autoridad religiosa y otras, como ahora, secuestrada por la clase politica.
Saludos.
julio 13, 2006 at 12:24 pm
Querido David
Bienvenido de nuevo. Eres un cientifico y debes entender que tambien nos acerquemos al metodo de la ciencia para tratar de la sociedad civil. No adelantes las conclusiones. Primero hemos de saber lo que es, que elementos sociales la componen, y luego de examinar la naturaleza del conjunto y la de sus funciones, averiguar qué libertades son civiles o personales, que libertades son colectivas o sociales, qué libertades son públicas o polÃticas y cual es la libertad politica. El principio ingles de que no hay impuestos sin consentimiento, es el primer paso de la libertad civil a la politica. Pero no constituye la liberta politica de la democracia. La servidumbre voluntaria, que tanto he estudiado, es compatible con las libertades civiles, pero no con la libertad politica. Lo que trato de saber es si las libertas civiles, en plural, pueden liberarse de esa servidumbre, o si esa liberación necesita el concurso de la libertad politica colectiva. En el primer caso, serÃa posible posible llegar a la democracia mediante reformas del sistema, en el segundo caso serÃa imprescindible la ruptura pacifica del mimso por la accion ciudadana de la libertad colectiva. Nadie ha elaborado una teoria de la sociedad civil. El tema es sumamente complejo. No tengo una idea preconcebida. Y la sociedad familiar pertenece desde luego a la sociedad civil. Lo examino en mi proximo artÃculo. Mi propia reflexion me va guiando en las reflexiones siguientes. Como los artistas, la obra en trance de ejecucion es mi unico modelo. Gracias por vuestra comprensión y vuestra paciencia. Abrazos.
julio 13, 2006 at 12:48 pm
Continuacion a David
Tu idea de que la sociedad civil es el resultado de sinergias individuales y no de grupos sociales, la expresó la Constitución del 91 en la Revolución francesa. Y fue el producto de un inmenso error historico, cometido por el valiente diputado bretón Le Chapelier en la ley que lleva su nombre. Los revolucionros creyeron que al suprimir los derechos feudales, no deberÃa ya quedar ningun intermediario entre el individuo y el Estado. Con esa creencia se prohibieron los partidos y los sindicatos. La feroz crÃtica de esta ley por el marximso, en lugar de aclarar el error de confudir derechos feudales y asosiaciones voluntarias, sólo sirvió para alejar a la clase obrera de la Revolucion politica, sin comprenderla. Las sinergias las producen los individuos y las asociaciones, sea estas naturales o convencionales. Repito que estamos ante un asunto que requiere muchos conocimientos historicos y culturales para afrontarlo con seriedad. Si el MCRC no es un partido, es decir, si no pretende ser una ideologÃa particular, ha de ser la voz polÃtica de la sociedad civil para que esta adquiera conciencia de su actual estado de servidumbre voluntaria, y exprese su necesidad de libertad politica a traves de la accion colectiva.
julio 13, 2006 at 2:00 pm
A Rodriguez Molina, la obra de Pi Margal es muy honesta y competente, con arreglo a las ideas de su tiempo. No es nacionalista porque se inspira en el federalismo piramidal de Proudhon, aunque no en el anarquismo. Gracias por tu contribucion.
julio 13, 2006 at 2:36 pm
Yo creo que las sinergias entre individuos dan lugar a asociaciones que dan lugar a sinergias entre si y con individuos, todo esto forma parte de la sociedad civil. Perdon por haberme expresado mal, simplemente lo de la interaccion entre asociaciones naturales no me parece la esencia de la sociedad civil, sino su origen. La esencia es el proceso, no los componentes. Su desarrollo depende de la libertad y su madurez politica de la superacion de la servidumbre voluntaria. Estoy de acuerdo con el comentario 19, especialmente con el parrafo referente al MCRC, y le agradezco la correccion para evitar malentendidos.
Con afecto, desde la curiosidad.
julio 13, 2006 at 2:37 pm
Mi querido Antonio: Si bien recuerdas, mi defensa del más escrupuloso respeto a las confesiones religiosas, derivó de que un amigo del blog llamó “espectáculo circense” a la concentración de católicos en Valencia, ofensa que ningún verdadero demócrata se debe permitir. No entiendo tu descontento cuando sólo hago defender un derecho que tú también defiendes, la libertad religiosa. Un abrazo
julio 13, 2006 at 3:12 pm
Tengo la impresión de que la idea de sociedad civil, en la que abundó Adam Ferguson, es una manera de solventar el problema que planteó el contractualismo hobbesiano. Antes se hablaba de Pueblo, el conjunto de las familias, no de sociedad (salvo como un término jurÃdico del derecho común). Bodino estableció como contrapunto del Estado la Familia y como contrapunto de la soberanÃa la propiedad. Hobbes, que no creÃa ni en la sociabilidad ni en la politicidad espontánea del hombre, distinguió un contrato para formar la sociedad como el conjunto de los individuos (subrayo lo de conjunto de “individuos”, que asà se harÃan sociables gracias a la coerción estatal) en lugar del pueblo natural y otro posterior (Jouvenel dice que es un sólo contrato, como cunado se acuerda constituir una sociedad y luego se instituye un gobierno, con los promotores o quiénes sean) que es el pacto de sujección por el que se constituye el Estado mediente la entrega al mismo de la libertad polÃtica, que queda monopolizada por aquél. Separa asà la Sociedad y el Estado como conjuntos de individuos.
La revolución francesa transformó la “sociedad” hobbesiana, como si coincidiese con la Nación histórica, en la Nación polÃtica -es decir politizada- como sujeto de la soberanÃa trasadando a la Nación “polÃtica” los contenid de veneración, afecto, autoridad, etc. que pertenecÃan a la Iglesia. El problema , intentó arrglarlo Hegel a su manera contraponiendo en una trÃada la Familia como base real, la sociedad civil como un concepto (cuyo contenido en Hegel es el de la sociedad económica de David Ricardo) y el Estado como otro ente real (ontologizó el Estado).
Luego von Stein incluyó la familia en la sociedad (volviendo en cierto modo al concepto de Peublo), que consideraba natural en oposición dialéctica al Esado, también real o natural. Marx al invertir a Hegel, redujo todo a la sociedad y, a mi entender, aquà aparece el acertijo: ¿qué es la sociedad civil?. En la lÃnea francesa, Saint-Simón hizo algo parecido y le siguieron luego Comte y, tras éste, todo el positivismo que se apoderó de la ciencia polÃtica.
Lo de la sociedad civil me parece un concpto irreal, es decir, un mero concepto que sustituye al de Pueblo. En cambio la sociedad polÃtica tiene más sentido para designar a la especie de asociación que se formó en torno a las MonarquÃas absolutistas estatales y que sustituyó a partir de la revolución a la sociedad cortesana descrita por Elias . La existencia de la llamada MonarquÃa Absoluta, una forma polÃtica extraña, caracterÃstca de Europa, constituye una fuente de muchas paradojas, dificultades y equÃvocos de la ciencia polÃtica. No quiero alargarme más. HabrÃa que hablar de Rousseau y cncepción Moral (ontológica) del Estado, de Hayek que niega la exstencia de la sociedad, de la diferencia entre Estado y Gobierno (puede haber, ha habido y habrá -Norteamérica, Inglaterra- gobiernos sin Estado en los que no se distingue el derecho público del privado, pero no Estados sin gobiernos (estos últimos sustituyen en los Estado a la MonarquÃa Absoluta y son casi por definición oligárquicos). Sólo querÃa exponer eso (y me he vuelto a alargar por si puede ayudar a la discusión. Mi cnclusión es parecida a la de Hayek: desde un punto de vista realista, la sociedad no existe.
julio 13, 2006 at 3:26 pm
A David
Los orÃgenes, las causas genéticas, no desaparecen del todo en las nuevas funciones que cumplen las instituciones en su permanente evolucion. No era necesaria tu aclaración, pues entendà lo que querias decir. Si crees que este MCRC no necesita conocer el estado actual de las familias, ¿qué le dirá a los padres (sin apoyo en la tradición no hay revolución
sino todo lo mas rebelión) para que alienten a sus hijos mayores de 16 años para que participen en la conquista paficica de la libertad polÃtica? ¿Con que autoridad le podemos pedir a nadie que nos siga, si ignoramos sus dramas familiares?
Repito que hemos de crear nuevos lenguajes y nuevos tipo de mesajes politicos, derivados ambos de un profundo conocimiento de la sociedad civil. Los prejuicios de izquierdas o derechas no valen en un movimiento sin antecedentes en la historia europea. Como no hay sociedad politica entre la civil y el Estado, somos nosotros los que debemos traducir sus frustraciones y ambiciones al idioma de la libertad politica y la democracia. Esa es la única ideologÃa que puede y debe transmitir el MCRC. Ningun elemento de la sociedad civil debe quedar marginado de su llamada. La familia solo es el comienzo.
Lo que está retrasando nuestra accion no son mis análisis, sino la lentidud de crecimiento de los visitantes a este blog. Esoeraba tu regreso para que nos ayudaras, junto con Francisco, a multiplicarlos. Mientras tanto, es agradable recibir aguijones mentales. Veremos el lugar que ocupa cada uno cuando llegue el momento de la accion en la sociedad.
julio 13, 2006 at 4:39 pm
Al seguidor del blog
Tu excelente comentario no me impresiona. He bebido de las mismas fuentes. En otro articulo hablaré de la sociedad civilizada, cuyo origen conceptual está ciertamente en la ilustración escocesa, y no solo en Ferguson. Pero mi proposito es otro. Mi pensamiento es realista. Y no abandonaré el sentido comun.
La sociedad civil existe, como existe lo privado frente a la publico o el pais real frente al oficial. Y a esa realidad, llámese sociedad civil o simplemente sociedad, la quiero deslindar de lo estatal y lo comunitario que la sojuzgan, con la intencion de movilizarla. Si en Cataluña no puede anunciarse una peluquerÃa en español, no necesito saber si existe o no la sociedad civil para decir que el sentimiento de comunidad nacional reprime la actividad profesional de los que si situan en una sociedad más amplia, y por eso más civilizada. Ese es el propósito de mis analisis sobre la sociedad civil, o si lo prefieres sobre el ancho mundo de lo privado. Las discusiones metafisicas las aprecio en el terreno intelectual, pero son rémoras para la accion. Para el sentido común, la sociedad civil, la que padece los conflictos de intereses,la que contrata los suministros de agua, electricidad, telefono, transporte, etc, la que sostiene la vida de trabajodres y empresarios, la que permite el libre ejercicio de las profesiones liberales y de los empresarios autónomos, es tan real como la policia, los jueces, el ejercito, los funcionarios, los partidos, los sindicatos o los periodicos. Solo elaboro conceptos para propiciar la accion de la libertad. Las especulaciones puedo admirarlas, a veces, pocas, disfrutarlas, pero no tengo tiempo para entrar en ellas y compartirlas. Te comprendo, querido seguidor, pero no seguiré tus elucubradas disquisiciones. La sociedad civil existe y es la victima del Estado de Partidos y los nacionalismos autómicos. Y la expresion pueblo comprende también a todos los represores de la sociedad civil.
julio 13, 2006 at 4:50 pm
Me molestó, querido Martin, que cayeras en la provocacion y contestaras. La libertad religiosa está reconocida, No necesita de nosotros. Lo que falta es libertad politica, democracia y unidad de los españoles para conquistarla. Lo demas no interesa a este movimiento ciudadano. Que cada cual promueva su ideologÃa personal fuera de este blog.
julio 13, 2006 at 4:58 pm
Que la sociedad civil existe, y es la vÃctima del estado de partidos es un hecho.
La diferencia entre las sinergias espontáneas necesarias para el desarrollo de la sociedad como unión de individuos en la intrincada red de relaciones e intercambio de información cambiante, dispersa y difÃcilmente articulable y la existencia misma de la sociedad polÃtica como agente actuante en oposición a los poderes públicos que por propia naturaleza, y sea cual fuere su tendencia, tienden a remover los frenos que aquella trata de imponerles, es la equivalente a la diferencia entre el derecho privado y el público.
Como ávido lector de Hayek y Misiano convencido, creo que sobre todo en von Mises (La Acción Humana) queda de manifiesto tal diferencia.
Como el perro que no pone inconveniente en que otro beba del mismo cuenco de agua que él, incluso a la vez (lo público), pero ataca al cuello del cóngenere que quiere comer de su mismo plato (lo privado).
Es importante saber distinguir ambos ámbitos para saber sobre qué cabe la libertad y el voluntarismo y cuales son los hechos objetivos que nos vienen dados y sobre los que nuestra voluntad no tiene poder de disposición.
julio 13, 2006 at 5:53 pm
Querido Pedro
Agradezco la oportunidad de tu comentario. Por Hayek no siento especial devoción El exito de “Camino de servidumbre” lo debió a su oportunismo en el clima de guerra frÃa. No tiene nada original. Admiro en cambio a su maestro Von Mises. Pero no lo sigo en su “praxeologÃa”, que descanza en una hipotesis, desmentida sistematicamente por los hechos. Si fuera cierta, todos los que estudien la ciencia economica serÃan millonarios; “decid los fines que quereis alcanzar y la ciencia económica os dirá como lograrlos”. Su hipotesis, la del el calculador homus oeconmicus, falla. La inmensa mayoria de los seres humanos no saben donde está su interés. Las pasiones se lo impiden. Por eso caen con tanta facilidad en la servidumbre voluntaria.
julio 13, 2006 at 6:38 pm
Querido Antonio:
Sin ánimo de emplear más tiempo en ello, discrepo amistosamente en cuanto la hipótesis que formulas que no se ajusta a lo afirmado por Von Mises en su obra (principalmente en su Human Action). Efectivamente no es cierto que todos los que estudien la ciencia económica sean millonarios, pero eso es precisamente lo que Mises nos dice.
Y lo hace distinguiendo entre dos tipos de conocimiento, el teórico (constante, articulable y concentrado) y el práctico (variable, dificilmente articulable y disperso).
Para llegar a ser millonario, o en general alcanzar el triunfo en cualquier tarea, si el conocimiento teórico es importante, lo es aún más el práctico, el cual no se alcanza estudiando los rudimentos de una ciencia empÃrica, por muy técnica que sea.
Por tanto, por mucho que se estudie economÃa, nunca se alcanzará el conocimiento preciso para triunfar en la acción económica de forma rotunda, si bien ayudará, ya que es una tarea que excede la parcela teorica siendo propia de actuar social dinámico.
Al caso, otro ejemplo, de los que sabes me gusta tanto abusar: Para saber montar en bicicleta y no caerse no es necesario conocer las leyes fÃsicas ni la Ley de la gravedad, sino que llegamos a tal conocimiento por la propia experiencia, y por lo que Mises denomina “serendipity”, que traducido a nuestro idioma podrÃa llamarse “perspicacia”.
Este conocimiento práctico, se transmite más facilmente entre los individuos cuanto más libres son en libre actuar entre ellos mismos, y solo a través de su espontáneo interactuar, nunca en los libros.
Asà Mises llega a explicar el resentimietno del intelectual que ve como sus años de estudio no le llevan al exito en las actividades emprendidas a su riego y ventura y mira con desprecio al nuevo rico o burgués, que sin especiales conocieitnos ha sabido llevar a efecto un proyecto provechoso.
Lo interesante a nuestros efectos es como Mises llega a la conclusión de que el libre interactuar interpersonal basado en las relaciones de libertad entre las personas, es imposible sin la existencia de una sociedad polÃtica que en su conjunto esté garantizada por la democracia formal, la independencia judicial y el control de los poderes públicos asumiendo la separación efectiva de poderes y el sistema de contrapesos. Es decir, afirma rotundamete que sin libertad polÃtica, el progreso social resulta IMPOSIBLE.
julio 13, 2006 at 7:04 pm
Como siempre breve sustancioso y dando en el clavo, los artÃculos de D. Antonio GarcÃa Trevijano.
La sociedad civil tiene que ser independiente y asociarse por cuenta propia presionando a los gobernantes y no dejándose comprar por ellos. La única sociedad civil que puede triunfar entonces es la de una clase media profesional, un ejemplo lo tenemos en los Estados Unidos.
Desde este punto de vista en Espana tenemos una sociedad civil poco desarrollada y hábilmente silenciada por la red clientelar tejida por los partidos polÃticos que desactivan con ello cualquier intento de oposición al régimen. La dictadura lo hacÃa con la represión y la monarquÃa de partidos lo hace con la economÃa, las subvenciones y las contratas estatales.
Un saludo republicano
julio 13, 2006 at 8:51 pm
Pedro, he comenzado diendo que admiro a Mises, pero no a su praxeologia. Su homus oeconomicus calculador podÃa ser válida en los mercados locales anteriores al desarrollo del capitalismo. Los economistas la descartaron en los mercados no solo internacionales, sino dirigidos por las grandes corporaciones y las regulaciones estatales. Ya no es la perspicacia personal, sino la posicion dominante o el trafico de influencias lo que determina el éxito en los grandes negocios. Mises escribió antes de que se produjera la transformacion del mercado.
El resumen que haces sobre su distincion entre conocimiento teorico y práctico, no llega a la precision de Aristóteles cuando clasifica las ciencias teoricas junto con las teoricamente prácticas, para distinguirlas de las prácticas. Tal tal vez no sea justo, pero nunca he visto que Mises dijera que la democrcaia era la garantÃa de la libertad politica.